Robo a Arsenal y Declan Rice Rompe la Premier League

Robo a Arsenal y Declan Rice Rompe la Premier League

Robo a Arsenal y Declan Rice Rompe la Premier League

El Chanchullo de Rice y el Coraje de Arteta

Miren, vamos a decir las cosas como son porque ya basta de hacernos los desentendidos con el arbitraje de la Premier League, que parece más una función de lucha libre de baja calidad que la ‘mejor liga del mundo’. Lo que le hicieron a Declan Rice contra el Brighton no tiene nombre y es una falta de respeto para cualquiera que pague una suscripción para ver fútbol de verdad. Resulta que ahora, mover el balón un centímetro cuando ya está rodando es causa de expulsión, pero que un defensa te meta un patadón de cárcel no amerita ni una revisión en el VAR. Es una jalada. Mikel Arteta está que no lo calienta ni el sol y con toda la razón del mundo porque él sabe perfectamente que este tipo de decisiones no son errores honestos, son señales de un sistema que está podrido hasta la médula. El tipo está ‘hacked off’, como dicen allá, pero aquí en México diríamos que está hasta la madre de que le vean la cara. No se puede competir así. El Brighton se llevó un premio que no merecía gracias a que el árbitro Chris Kavanagh decidió que él quería ser el protagonista de la tarde, robándole el show a los jugadores que sí saben qué hacer con la pelota. Es un asco. Rice es un profesional de pies a cabeza y que lo echen por una niñería mientras el rival lo estaba agrediendo es para que todos nos retiremos del estadio y apaguemos la tele. Es un robo.

La Telenovela del Arbitraje Inglés No Tiene Fin

Si creen que esto es algo nuevo, es que no han puesto atención a la carrera de Arteta en el Arsenal porque este hombre vive en una constante telenovela de injusticias que ya parece guion de Televisa. El año pasado ya le habían hecho una gachada contra el mismo Brighton y el hecho de que se repita la historia solo confirma que hay algo muy turbio en las oficinas de Londres. Los árbitros allá se creen intocables, son como esos burócratas que disfrutan decirte que no traes el sello correcto solo para sentirse poderosos por un segundo. Es patético. Arteta ha intentado mejorar la disciplina del equipo, lo ha dicho mil veces, pero ¿de qué sirve portarse bien si el que imparte justicia tiene el criterio de un niño de primaria enojado? No sirve de nada. Estamos viendo cómo se carga la balanza de manera descarada y lo peor es que nos quieren vender la idea de que ‘son las reglas’. Por favor. Las reglas se aplican según les conviene y según quién sea el que esté en el campo. Si fuera un jugador de otro equipo, se habrían hecho los de la vista gorda, pero como es el Arsenal de Arteta, tienen que sacar el manual y buscar el inciso más oscuro para fregar. Es una vergüenza.

El Arsenal se Desmorona por Culpa de Otros

Perder a Rice para el derbi contra el Tottenham no es cualquier cosa, es quitarle el motor al coche justo antes de una carrera de Nascar. El mediocampo se queda huérfano y todo por un capricho arbitral que nadie entiende ni en Inglaterra ni en el rincón más alejado de México. Es un desastre. Arteta tiene que inventarse una solución mágica porque su plantilla está más golpeada que un boxeador de feria después de diez rounds. Entre la lesión de Kai Havertz (que por cierto, también le pegan como si fuera piñata y nadie dice nada) y las tarjetas que le llueven a Gabriel, el equipo está caminando por la cuerda floja. Es una crisis. Y no es una crisis de talento, es una crisis de justicia. El Brighton, que se supone que juega muy bonito, ayer pareció más un equipo de barrio buscando la falta y provocando para que el árbitro cayera en la trampa. Y cayó redondito. Es increíble que en una liga de miles de millones de dólares, el destino de un campeonato dependa de un tipo que no sabe distinguir entre una falta táctica y un accidente. Es un chiste. La neta, el Arsenal debería de quejarse formalmente y armar un escándalo de proporciones épicas porque si se quedan callados, los van a seguir pisoteando toda la temporada. Ya estuvo bueno.

Predicciones de un Desmadre Anunciado

¿Qué sigue después de este ridículo? Pues lo de siempre: el PGMOL va a mandar un correo pidiendo disculpas que no sirven para nada, el Arsenal va a perder puntos importantes y los medios van a decir que Arteta es un llorón. Es el ciclo sin fin. Pero la realidad es que el fútbol inglés se está disparando en el pie con estos criterios tan absurdos que matan el espectáculo. Nadie va al estadio a ver al árbitro sacar tarjetas amarillas por tonterías; vamos a ver a los cracks como Rice dominar el juego. Es una tristeza. Yo vaticino que esto va a ser el punto de quiebre para el Arsenal: o se vuelven unos guerreros que juegan contra doce cada semana, o se van a hundir en la frustración de saber que el sistema no los quiere ver campeones. Es una guerra. Y en la guerra todo se vale, incluso aguantar las injusticias de unos tipos que se sienten los dueños de la verdad absoluta. Arteta tiene que ser más inteligente que ellos, aunque sea difícil no perder la cabeza cuando te están asaltando a plena luz del día. La afición mexicana que sigue al Arsenal sabe de lo que hablo porque aquí también nos hemos chutado arbitrajes de terror, pero lo de la Premier ya cruzó la frontera de lo aceptable. Es una porquería.

Havertz y la Carnicería que Nadie Ve

Para rematar el cuadro, tenemos el caso de Kai Havertz, que parece que tiene un imán para las patadas y los codazos, pero como no se tira a llorar como otros, parece que no le duele. Es una injusticia. Los defensas del Brighton le dieron con todo y el árbitro bien gracias, mirando para otro lado como si estuviera viendo el paisaje. Es increíble. Luego está Gabriel, que tiene que defender con las manos atrás porque si toca a alguien le pitan penal de inmediato. Es un acoso. Este tipo de arbitraje selectivo es lo que más coraje da, porque no miden con la misma vara a todos. Al Arsenal le exigen perfección quirúrgica y a los demás les dan permiso de ser carniceros. Es un descaro total. Si la Premier League no hace algo pronto para limpiar su imagen, se van a quedar sin credibilidad más rápido de lo que canta un gallo. Arteta tiene razón en estar fúrico, en estar ‘hacked off’, y en querer mandar todo al diablo. Nosotros desde aquí le mandamos un saludo y le decimos que no se deje, porque el fútbol necesita gente que hable claro y no se ande con rodeos. Es la neta.

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