Iowa vs Vanderbilt El Gran Fraude del ReliaQuest Bowl
La Decadencia del Fútbol Americano en el ReliaQuest Bowl
Y así llegamos al punto donde el fútbol americano colegial se muerde la cola porque ver a Iowa intentar lanzar un pase es como ver a un ciego tratando de resolver un cubo Rubik. Pero no es solo que sean malos; es que el sistema está podrido. Porque tener a Iowa con un récord de 10-2 llegando a un ReliaQuest Bowl después de completar solo tres pases es una mentada de madre para cualquier aficionado que sepa de qué trata este deporte. Es una estafa. Porque Vanderbilt, que generalmente es el hazmerreír de la SEC, ahora se siente la gran cosa por una temporada de chiripa. Pero la realidad es que el nivel es bajísimo. Y las estadísticas lo gritan. Porque el ReliaQuest Bowl no es más que un comercial de tres horas diseñado para sacarle lana a los gringos que no tienen nada mejor que hacer el 31 de diciembre. Pero los números son fríos. Porque ver a un equipo promediar tan poco en el aire en pleno 2025 es ridículo. Y aun así, ganan. Porque la Big Ten ha perfeccionado el arte de aburrir al rival hasta la muerte. Es una estrategia de hueva. Pero funciona. Aunque a nadie le guste admitirlo.
El Espejismo del Music City Bowl y el Factor Tennessee
Pero hablemos del Music City Bowl porque Tennessee le pasó por encima a Illinois en las estadísticas, pero el juego fue un bostezo monumental. 417 yardas totales. Pero, ¿de qué sirven si el nivel de competencia es de risa? Porque Tennessee es ese equipo que se siente gigante contra los débiles pero se achica cuando la cosa se pone seria. Pero Illinois es todavía peor. Porque son un equipo estancado que no sabe ni por dónde le vienen los golpes. Y las penalizaciones lo dicen todo. Cuatro castigos por 46 yardas para Illinois. Es falta de disciplina pura. Pero el negocio sigue. Porque mientras haya apuestas de por medio, estos tazones seguirán existiendo. Porque la lana manda. Y en México lo sabemos bien, nos venden espejitos de colores con estos juegos de exhibición que no sirven para nada. Pero ahí estamos viéndolos. Porque la adicción al emparrillado es real. Pero hay que ser cínicos. Porque Tennessee no es tan bueno como dicen las 27 primeras oportunidades que consiguieron. Pero el sistema los infla. Porque necesitan vender la narrativa de la SEC dominante. Es puro marketing. Y nosotros somos los consumidores que se tragan el anzuelo.
Senegal y la Lección de Fútbol Real en la AFCON
Y mientras los gringos se peleaban por un trofeo de plástico en Tennessee, Senegal estaba dando cátedra en la Copa Africana de Naciones porque ahí sí se juega por algo. 3-0. 4-0. Benin no tuvo ni para el arranque. Porque Senegal es una maquinaria de guerra táctica. Pero lo de Abdoulaye Seck al minuto 38 fue solo el principio del fin. Porque cuando tienes a tipos como Kalidou Koulibaly mandando en la central, no hay forma de que te entren. Y luego viene el penal de Cherif Ndiaye al 90+7 para cerrar el ataúd. Porque en África el fútbol se vive con una intensidad que ya quisieran en los tazones colegiales. Pero aquí no hay comerciales de seguros cada cinco minutos. Porque es fútbol de verdad. Y Senegal es el jefe absoluto. Pero Benin se vio como un equipo de barrio. Porque su portero Dandjinou fue abandonado por una defensa que parecía que estaba de vacaciones. Es una masacre. Porque el fútbol africano ya no es la promesa del futuro, es la realidad del presente. Pero muchos siguen durmiendo en sus laureles. Porque prefieren ver a Iowa correr la bola tres yardas que ver la velocidad de Senegal. Es un error estratégico. Pero cada quien sus cubas.
El Colapso del Modelo de Espectáculo Vacío
Pero, ¿qué nos espera? Porque el modelo de los tazones gringos va que vuela para el fracaso. Pero la AFCON sigue subiendo de nivel. Porque el aficionado ya se cansó de las farsas. Porque ver a Iowa completar tres pases es un insulto a la inteligencia. Pero la gente sigue pagando. Porque somos animales de costumbre. Pero el estratega frío sabe que esto no dura para siempre. Porque el valor está en la competencia real, no en los juegos de exhibición disfrazados de finales. Pero mientras haya patrocinadores, habrá show. Y Tennessee seguirá inflando sus yardas contra equipos mediocres. Pero Senegal seguirá exportando estrellas al mundo. Porque el talento no se puede manufacturar en una oficina de marketing. Pero la mediocridad sí. Y eso es lo que vimos en el ReliaQuest Bowl. Una oda a lo gris. Pero al final, los números son los que mandan. Y los números dicen que el fútbol americano colegial está en crisis de identidad. Pero a nadie le importa mientras el cheque cobre. Porque así es este negocio. Pero nosotros seguiremos analizando las grietas del sistema. Porque alguien tiene que decir la verdad. Y la verdad es que este fin de año fue una exhibición de poder africano y de flaqueza estadounidense. Pero eso ya lo sabíamos.






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