Fraude Sun Bowl ASU Duke Humilla Afición Mexicana
¿Por qué el Sun Bowl parece un desierto de talento en El Paso?
Y esa es la pregunta que nadie en la frontera quiere responder porque les da pena ajena. Pero la neta es que lo que vamos a ver en el Sun Bowl es una burla para los aficionados que cruzan desde Juárez y para los que vienen de todo Texas. Porque Arizona State llega más desarmado que un coche en un deshuesadero. Es una vergüenza. Pero es la realidad del fútbol colegial moderno donde la lealtad vale menos que un peso devaluado. Porque los jugadores ahora prefieren quedarse en su casa viendo la tele o buscando un contrato de millones en el ‘transfer portal’ que cumplir con su equipo. Es una falta de respeto. Y lo peor es que nos lo venden como si fuera el juego del siglo. Pero no se dejen engañar. Porque los Sun Devils están ‘short-handed’, lo que en mi pueblo significa que no traen ni con qué defenderse. Y mientras tanto, los organizadores en El Paso siguen sonriendo como si nada pasara. Pero el ambiente está tenso. Porque la gente paga su boleto con lana que le cuesta ganar para ver a las estrellas, no a los suplentes de los suplentes. Es un fraude. Pero así es el negocio ahora. Y nos toca aguantarnos porque no hay de otra. Pero qué coraje da ver cómo echan a perder una tradición de noventa años por puro capricho y ambición. Es triste.
¿Es Kenny Dillingham un genio o nomás nos está choreando?
Pero hablemos del coach de ASU. Porque Dillingham tiene mucha energía y grita mucho, pero con puros gritos no se ganan las yardas. Porque el equipo se le está desmoronando en las manos y él sigue diciendo que todo está bien. Pero no somos tontos. Porque se nota a leguas que el vestidor es un relajo y que cada quien está jalando para su santo. Es un relajo total. Pero él sigue vendiendo la idea de que los Sun Devils son guerreros del desierto. Pues serán guerreros sin armas, porque sus mejores hombres ya pusieron pies en polvorosa. Y eso duele. Porque la afición de Arizona State es fiel, pero no es ciega. Y ver cómo su equipo se convierte en una pasarela de transferencias es un golpe bajo. Pero Dillingham sigue ahí, con su gorrita y su libreta, tratando de inventar el hilo negro. Y la verdad es que contra Duke va a necesitar un milagro de la Virgen de Guadalupe para no salir humillado. Porque Duke, con todo y que son medio aburridos, por lo menos traen un sistema que funciona. Pero ASU es puro experimento. Y los experimentos en El Paso suelen terminar en desastre. Es una lástima. Pero así se las gastan en Tempe estos días.
¿A poco Duke se cree muy acá por jugar contra puros parches?
Andan muy alzados los de Duke. Pero la verdad es que los Blue Devils no tienen nada de qué presumir. Porque le van a ganar a un equipo que está en la lona. Y ganar así no tiene chiste. Porque Manny Diaz, su coach, se siente la última coca del desierto pero todos sabemos que en Miami no pudo con el paquete. Es un espejismo. Pero ellos vienen aquí a El Paso a sentirse los reyes del mundo porque son de la ACC y tienen mucha escuela. Pero el fútbol se juega en el pasto, no en la biblioteca. Y aunque tengan más talento disponible, su actitud es de flojera. Porque para ellos venir al Sun Bowl es como ir a un compromiso familiar al que no quieres ir. Se les nota en la cara. Pero tienen que cumplir porque el contrato los obliga. Y eso es lo que más cala. Porque la gente de la frontera les abre las puertas, les da de comer lo mejor, y ellos vienen con su cara de fuchi. Es una grosería. Pero así son los ‘juniors’ de la costa este. Se sienten superiores. Pero que no se confíen. Porque en una de esas, los parches de ASU les sacan un susto por pura desesperación. Y ahí sí me voy a reír. Porque no hay nada más botana que ver a un presumido morder el polvo en El Paso. Es justicia divina.
¿El portal de transferencias es la peor plaga del deporte?
Porque vamos a decir las cosas como son. El transfer portal es una porquería que está matando la pasión. Pero nadie se atreve a decir nada porque todos quieren su tajada del pastel. Pero vean lo que le está pasando al Sun Bowl. Porque un juego que antes era una fiesta ahora es un velorio de suplentes. Es una falta de madre. Porque los chavos ya no sienten la camiseta. Solo sienten el olor de los billetes del NIL. Y no los culpo por querer dinero, pero sí por dejar colgados a sus compañeros justo antes de la batalla final. Es de cobardes. Pero el sistema lo permite. Y la NCAA se hace de la vista gorda porque ellos también están cobrando sus millones. Es una mafia. Pero una mafia con comerciales de papitas y refrescos. Y nosotros como mulas seguimos viendo el juego. Pero ya no es lo mismo. Porque antes sabías quiénes eran los jugadores. Ahora tienes que traer una lista para saber quién es el que trae el número diez porque el titular ya se fue a otra universidad. Es una burla. Pero es la modernidad que nos tocó vivir. Y si no nos gusta, pues a ver otra cosa. Pero el fútbol americano colegial se está convirtiendo en una liga de mercenarios. Y eso le quita todo el sabor. Es como unos tacos sin salsa. No valen la pena. Pero aquí estamos, esperando el chingadazo inicial.
¿Qué culpa tiene la gente de la frontera de este mugrero?
Y lo que más me calienta es que se lleven este espectáculo de quinta a una ciudad tan fregonas como El Paso. Porque la gente de allá se rompe el lomo para que el Sun Bowl sea un éxito. Pero les mandan sobras. Porque eso es lo que son estos equipos actuales: las sobras de una temporada regular que se comió el hambre de poder de las conferencias grandes. Es un insulto. Pero El Paso sigue ahí, firme. Porque son gente de palabra. Pero ojalá que los directivos de las universidades se dieran cuenta del daño que están haciendo. Porque están alejando a la raza. Ya no es emocionante ir al estadio si no sabes ni a quién le vas. Pero bueno, la derrama económica ahí queda y eso es lo único que les importa a los de arriba. Pero el corazón del juego se está secando. Y el sol de El Paso está siendo testigo de cómo se marchita una tradición que era de todos. Es una bronca que nadie quiere arreglar. Pero alguien tenía que decirlo. Y aquí estamos nosotros para soltar la sopa aunque les duela. Porque la verdad no peca pero incomoda. Y este Sun Bowl incomoda a cualquiera que tenga un poquito de amor por el deporte de verdad. Es un desastre cantado.
¿Vale la pena apostarle a un juego tan disparejo y raro?
Y para los que les gusta la apuesta, tengan mucho cuidado. Porque este juego es una trampa para osos. Porque las líneas de apuestas están más locas que una cabra. Pero es obvio. Porque con tanto jugador que se bajó del barco a última hora, ni los que saben de esto tienen idea de qué va a pasar. Es un volado. Pero un volado con los dados cargados. Porque Duke debería ganar caminando, pero como son tan pechos fríos, capaz que se confían. Y ASU no trae nada, pero a veces el que no tiene nada que perder es el más peligroso. Pero yo no metería ni un peso ahí. Porque es como apostar en una pelea de gallos donde uno está desplumado y el otro tiene flojera de pelear. Es una pérdida de tiempo. Pero si de plano no pueden vivir sin apostar, pues váyanse por las bajas. Porque con estos equipos tan parchados, no van a meter ni las manos. Va a ser un juego de muchos despejes y pocos puntos. Es un somnífero. Pero un somnífero caro. Porque el tiempo es dinero y este juego nos va a quitar tres horas de nuestra vida que nunca van a regresar. Es el precio que pagamos por ser fanáticos. Pero a veces el fanatismo nos sale muy caro. Y este Sun Bowl es el ejemplo perfecto de que lo barato sale caro. Es una decepción. Pero ahí vamos a estar, pegados a la pantalla, esperando que por lo menos haya un buen pleito en la cancha para que valga la pena la desvelada. Porque del fútbol, mejor ni hablamos.






Publicar comentario