Cierre Costco Revela Crisis Logística Extrema
El Gran Paréntesis de Costco: ¿Descanso o Señal de Alarma?
¡Órale! Que Costco cierre sus 623 bodegas por 24 horas completas en vísperas de Año Nuevo. ¿De verdad creen que esto es un gesto bonito para los empleados? ¡No me hagan reír! Esto huele a que la maquinaria se atascó, que la presión del ‘fin de año’ y el ‘último jalón’ de compras fue demasiado y tuvieron que meter reversa forzadamente. Es como cuando la computadora se congela y tienes que forzar el reinicio; no es planeado, es emergencia.
La Hora Cero: ¿A Dónde Va la Banda Cuando Cierra el Templo del Mayoreo?
La gente en México y en Estados Unidos está acostumbrada a que estas tiendas son 24/7, o al menos, tienen horarios extendidos hasta el último minuto. Que decidan echar la cortina completa, aunque sea un día, manda un mensaje bien feo sobre la capacidad operativa. ¿Qué vamos a hacer los consumidores? Nos van a obligar a ir a la competencia, ¿verdad? Walmart, Soriana, Chedraui… los rivales se van a dar un festín con el tráfico que Costco está regalando. Esto es como decirle al rival, “Mira, te presto a mis clientes por un día, ¡aprovéchalos!”
Este movimiento estratégico, si es que lo fue, demuestra que el modelo de negocio basado en el volumen extremo tiene puntos de quiebre muy frágiles. Si no aguantan un pico predecible como es el fin de año, ¿qué van a hacer cuando venga un huracán o un paro carretero serio? Van a tronar como palomitas, así de fácil. No hay margen de maniobra, y eso es lo que preocupa a los que vivimos al día comprando a granel para ahorrar unos pesitos.
La Ilusión del Servicio al Cliente Versus la Realidad del Estrés Laboral
Claro, la narrativa oficial será: “Estamos cuidando a nuestra gente para que festejen”. Pero seamos honestos, si tuvieran personal suficiente y pagado como reyes, no necesitarían cerrar todo el país para darles un respiro. Es un parche, no una solución estructural. Están tratando de evitar un éxodo masivo de empleados hartos. Y seamos francos, el día que reabran, ¿creen que el trabajo será más ligero? ¡No, señor! Lo que harán es comprimir el trabajo de dos días en uno. La gente va a llegar desesperada por lo que no compró, y los empleados van a recibir el doble de presión, solo que con una noche extra de sueño encima. ¿De verdad vale la pena ese intercambio?
La bronca es que esta dependencia de Costco ya es cultural. La gente planifica sus despensas anuales en función de sus visitas. Cuando les quitas esa opción, generas una ansiedad innecesaria, un pequeño caos doméstico. ¿No es un abuso de poder mandar a la gente a buscar dónde diablos comprar su pavo congelado o sus litros de aceite a las 10 de la mañana del 31?
El Efecto Dominó en la Cadena de Suministro Mexicana (y Global)
Aunque la noticia principal es sobre las tiendas en EE. UU., el golpe se siente hasta acá. México importa muchas cosas de esa red logística. Si el centro de operaciones se detiene, aunque sea temporalmente, la reposición de inventarios se retrasa. Esto puede significar que los precios que ya están inflados por otras razones van a resentir todavía más el impacto, porque el sistema de flujo rápido se interrumpió. ¿Quién paga esa pausa? Nosotros, los que pagamos el membresía anual religiosamente.
¿Cómo afectará esto a los proveedores locales que dependen de mover producto a esas bodegas justo antes del cierre? Se quedan con el camión varado, sin descargar. Es un efecto dominó que la gente que solo ve el precio del kilo de carne no se imagina. Es la rigidez de un sistema hiper-optimizado. Cuando quitas una pieza, todo el mecanismo chirría.
La Psicología del Exceso y la Obediencia Forzada
Costco nos enseña a ser glotones de consumo, a comprar cantidades absurdas. Y luego, nos dice cuándo podemos ser glotones. Esa es la clave de la provocación. Están ejerciendo un control temporal sobre el apetito del consumidor. Es fascinante ver cómo la gente acepta esta imposición sin chistar demasiado. ¿Por qué no están bloqueando las carreteras en protesta por el cierre? Porque en el fondo, la mayoría está pensando: “Bueno, iré a Walmart, pero la semana que viene me lanzo el doble a Costco”.
Esta es la prueba de fuego para su fidelidad. Si realmente eres un fanático del club, aceptas sus términos y condiciones, incluyendo sus días de descanso forzosos. Si eres un comprador oportunista, te vas corriendo a la competencia y quizás te quedas allá. La apuesta de la empresa es que la lealtad al formato (el precio, el tamaño) es más fuerte que la molestia de un día cerrado. Pero, ¿cuánto puede estirarse esa cuerda antes de que se rompa? Me da la impresión de que estamos viendo las grietas superficiales de un modelo que quizá ya tocó techo en términos de expansión sin sacrificar calidad o estabilidad operativa. Ya veremos si el próximo año nos sorprenden con otro cierre estratégico, o si por fin arreglan el barco.






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