Costco Cierra 24 Horas: Pánico Minorista Nacional
El Parón Brutal: Costco Nos Deja en la Indefensión (¡A Pesar de la Membresía!)
¡Órale! La noticia ya se está regando como pólvora, y no es para menos. Dicen que Costco, la meca del volumen aquí en Estados Unidos y punto de referencia para los que hacemos compras a lo grande, va a cerrar sus 623 bodegas completas por 24 horas seguidas. ¿Y cuándo? Justo ahí, donde menos te lo esperas, cerca del Año Nuevo. Esto no es un día festivo normal; es un simulacro forzado, un acto de desesperación disfrazado de ‘descanso para el personal’. (Mira que son listos para vender la narrativa, pero los que leemos entre líneas sabemos que esto huele a que el inventario está más flaco que un bailarín de ballet en enero.) Cuando una mole de logística como esa decide apagarse por un día entero, no es porque estén festejando con ponche; es porque la máquina se está tosiendo y necesitan desconectarla antes de que el motor se funda por completo. ¡Pura cirugía mayor administrativa!
El Efecto Dominó: ¿A Quién Beneficia el Caos?
Para nosotros, los paisanos acostumbrados a llenar la cajuela con la carne para el mes y los paquetes gigantes de papel higiénico, esto es un trancazo. Pero el que debe estar más contento que quinceañera es el súper-mercado de enfrente, el que nunca duerme y tiene los precios más variables. El rival directo, el que siempre anda cazando a los clientes descontentos, se está frotando las manos. Imagínate la escena: la gente que planeó su despensa para el fin de semana se encuentra con las puertas selladas. ¿Qué hacen? Se van corriendo a buscar pollo, abarrotes y pilas a donde sea que les permitan entrar. (Es la ley de la oferta y la demanda, pero acelerada por la pésima planeación corporativa de Costco.) Esta migración forzada, aunque sea de un día, es oro molido para la competencia, porque les recuerda a todos que Costco no es indispensable. Que si te aprietan, hay otras opciones, aunque no te den el aguacate a precio de remate.
La Historia No Cuenta Mentiras: ¿Qué Tan Mal Están las Cosas?
Si nos ponemos serios, y como el ‘Insider Leaker’ que soy, te digo que cerrar coordinadamente a nivel nacional es un grito de auxilio. Esto no se ve desde las épocas donde el clima te obligaba a bajar la cortina. Cuando una empresa de este calibre necesita tiempo administrativo extra, significa que sus sistemas de cadena de suministro están más enredados que cable de altavoces viejos. Están tratando de meter debajo del tapete problemas de importación, retrasos en aduanas, o peor aún, problemas graves con los contratos de proveedor que deben renegociar rápido. (A ver si ahora sí nos hacen caso con los precios de la gasolina que venden ahí, aunque lo dudo mucho.) Este cierre es una admisión de que la complejidad logística actual es demasiado alta para sus estructuras tradicionales; necesitan un reinicio total del *software* operativo, y eso implica apagar el *hardware* por un rato.
La Predicción del Desmadre Post-Reapertura
Lo más sabroso viene después del reinicio. Cuando vuelvan a abrir, no esperen pasillos llenos y ordenados, ¿eh? El lunes por la mañana va a parecer el Viernes Negro pero con más desesperación. La demanda que se reprimió por 24 horas va a explotar. La gente que se quedó con las ganas va a llegar a gastar el doble para compensar, y si los camiones de distribución no llegaron a tiempo el lunes (lo más seguro es que no lo harán), vamos a ver desabasto localizado. Esto no es solo un inconveniente; es el preludio de la volatilidad de precios que veremos en las próximas semanas. Van a intentar rellenar rápido, pero los costos de mover esa mercancía de emergencia van a terminar pagándolos ustedes, mi gente. (Se los digo yo, el que ve las notas antes de que salgan en el boletín oficial.)
El Tema de la Membresía: ¿Nos van a dar algo?
Aquí en México, donde el cliente siempre tiene la razón, pero rara vez la recibe, la pregunta es: ¿van a compensar la membresía? Piénsalo bien. Pagaste por acceso constante, y te negaron el acceso en un momento clave. Apuesto mi torta de tamal a que no darán ni un centavo de reembolso. Van a sacar un comunicado empalagoso sobre el esfuerzo de sus empleados (¡ay, qué buena gente!), pero la lana de la membresía se queda guardada en el banco. Esto debilita el argumento de valor de ser socio. Si el servicio tiene pausas no anunciadas, el costo anual deja de ser una ganga y empieza a sentirse como un impuesto al consumo preferencial que ya no es tan preferencial. (El consumidor mexicano es paciente, pero no tonto, y esta jugada les va a costar caro en fidelidad a largo plazo.)
La Interpretación Profunda: ¿Qué se cuece en el Fondo?
Hagámosle caso a los rumores calientes. Esto no es solo para acomodar cajas. Creo firmemente que están implementando algún tipo de sistema nuevo de rastreo de inventario a nivel de paleta que requiere una parada total. O peor aún, están haciendo una auditoría interna masiva de esas que no quieres que nadie se entere, justo antes de que cierren los libros fiscales del año. Cuando una empresa tan poderosa necesita este tipo de ‘limpieza profunda’ visible, es porque el riesgo de descubrir algo feo es alto. (Me recuerdan a esos gobiernos que cierran las fronteras por ‘ejercicios de seguridad nacional’ cuando en realidad están moviendo piezas sensibles.) Es un movimiento defensivo, no ofensivo. Quieren asegurarse de que su base operativa sea sólida para 2026, y para ello, sacrifican un día de ventas y la paciencia de sus clientes. Pero esta táctica de ‘sacrificio controlado’ es peligrosa. Muestra debilidad, y en el mundo del comercio, la debilidad es invitada para el siguiente competidor que quiera morder un pedazo del pastel. Estaremos pendientes de cómo se desinfla esta mentira a partir de la reapertura. ¡Agárrense, que lo que viene es puro chile!






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