PS Plus Enero: Unbound No Salva el Intro del Año
El Pase de Grilla de Sony para Enero: Puro Relleno
¿A poco sí se creyeron que Sony nos iba a dar el bombazo para empezar el 2026 con PlayStation Plus? ¡No sean gachos! La verdad es que este mes es más bien como cuando te toca pagar la cuenta después de una fiesta muy cara: puro trámite. Y el plato fuerte, ¡aguántense!, es Need for Speed Unbound. O sea, ¿en serio? Este juego ya tiene su buen rato rondando, ya hasta se le conoce hasta el último tornillo a las tuercas. Es como si te regalaran ese cereal que nadie quiere en el súper, pero que le tienen que sacar antes de que caduque.
Y para rematar esta tripleta, tenemos Disney Epic Mickey: Rebrushed. A ver, el rollo de la nostalgia pega, obvio, pero meter un juego que te recuerda a la vieja consola del Wii, pues se siente como si estuvieran buscando en el baúl de los recuerdos más polvorientos. Y cerrando el círculo, Core Keeper. Está bien, para los que les gusta picar piedra y hacer su casita virtual por horas y horas. Pero, ¿esto es lo que justifica que sigamos pagando la suscripción? ¡No inventes, carnal!
La Ficción de la Oferta: Unbound y la Estrategia Chafa
El verdadero dilema aquí es ver cómo Sony intenta disfrazar un juego que ya tuvo su momento como si fuera la gran novedad. Cuando el mero mero es un juego de carreras que ya vimos en oferta varias veces, se nota que están apretados de lana para las licencias buenas. Es la táctica del vendedor mañoso: te da algo decente, pero que ya le dejaron ir todo el jugo. La gente que paga por el servicio premium espera estrenos candentes, no juegos que ya se ven medio viejos. Es como cuando vas a la taquería y pides pastor y te traen carne deshebrada. Te la comes porque tienes hambre, pero no es lo que esperabas, ¿me explico?
Y ni me hables de cómo se puso la raza en los foros. Unos bien agradecidos, diciendo: “¡Órale, un juego de carreras gratis, qué chido!”, pobrecitos ilusionados. Otros, con justa razón, echando pestes y diciendo que es una tomada de pelo. Esta división es el pan de cada día ahora, pero se genera más por la resignación que por el entusiasmo genuino. Si Sony quiere mantenernos enganchados, no puede seguir tirando migajas. Necesitan oro, no hojuelas.
El Mickey y el Factor ‘Ya lo Jugué’
Hablemos de Epic Mickey. Disney siempre nos anda tentando con el pasado, y Sony le sigue el juego. Este juego fue un consentido de nicho, pero vamos, necesitaba una buena lavada de cara hasta cuando salió originalmente. Esta versión ‘Rebrushed’ es puro relleno para decirle a la banda que ya peina canas que les dimos algo. Es una movida segura para que esa gente no se vaya preguntando por qué su lana no alcanza para lo que vemos en la competencia. Es la alfombra roja para tapar el hoyo en la pared. Es la distracción mientras planean la próxima movida.
Pero, ¿qué nos dice esto del estudio de PlayStation en general? Si para empezar el año, después del relajo navideño, lo mejor que pueden armar es un port mejorado de un juego que ya fue y un juego de carreras que ya está cansado, uno tiene que preguntarse si realmente tienen algo grande guardado o si ya se les acabó el presupuesto. Yo digo que están viendo cuánto aguantan la lealtad de la marca. Mientras Xbox está aventando juegos nuevos el Día Uno en su servicio, el PlayStation Plus se ve como el primo humilde que llega a la fiesta y solo trae un refresco de marca blanca. Están probando nuestra paciencia, y creo que la están llevando al límite.
Core Keeper: El Indie que No Alumbra
Core Keeper es el comodín, el que se supone debe ser la joya escondida, el descubrimiento del mes. Pero ya se siente forzado. Es un juego adictivo, sí, de esos que te jalan por semanas, pero no es el evento que esperas el día 1 de enero. Su inclusión grita: ‘Necesitamos subir el tiempo de juego registrado’, más que ‘Miren esta obra maestra que les trajimos’. Es lo que juegas cuando ya te aburriste de todo lo demás, no lo primero que descargas con emoción.
Y esto me lleva al punto clave de la guerra de consolas. Los servicios rivales están curando su contenido como si fuera vino fino, ofreciendo valor inmediato y contundente. Sony, en cambio, parece estar racionando sus mejores cartas. ¿Será que creen que la gente de PS5 ya está tan clavada en el hardware que pagará lo que sea? Quizá. Pero la gente es inteligente, y más aquí en México y Latinoamérica, donde cada peso cuenta. Si el nivel Essential es flojo, ¿por qué pagar por el Extra o el Premium? Es como comprar un boleto de primera clase para un autobús que va lento.
El Cinismo de las Filtraciones y la Verdad Incómoda
El mero hecho de que esto se haya filtrado y causado debate antes de que Sony lo oficializara ya nos dice mucho de la confianza que se tiene. La banda ya esperaba algo tibio. El debate que se generó no fue de emoción, fue de ‘a ver cuánto nos aguantamos’. Y eso es peligroso. Dependen de que la gente siga dentro del ecosistema por inercia, pero si siguen entregando juegos que ya vimos, esa inercia se va a convertir en una migración lenta pero segura a otras plataformas donde el valor se ve más claro.
Hay que recordar los meses dorados de PS Plus, donde te emocionabas de solo ver el correo. Esto ya no es eso. Esto es el pan de cada día, la rutina. Cuando el ‘premio gordo’ es un juego que ya tuvo su pico hace dos años, te están diciendo que te conformes. Están administrando su catálogo como si no hubiera mañana. Y ese es el problema: si no hay novedades fuertes y constantes, la gente deja de ver el servicio como un valor añadido y lo ve como un gasto fijo que se renueva por costumbre. Tienen que soltar juegos que nos hagan gritar, no que nos hagan bostezar. Necesitan darle un ‘golpe de autoridad’ a este inicio de año, y con esto, solo nos dieron un saludo tibio. Y francamente, merecemos más que solo un saludo de buenas a primeras.
Pero bueno, si alguien sí quería echarse unas carreras viejitas o minar un rato, pues que se divierta, ¿no? Yo seguiré esperando que Sony se despierte y entienda que los gamers de verdad queremos lanzamientos que valgan la pena, no solo cumplir con la cuota mensual. El chiste se acabó.






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