El Circo de Cincinnati y Navy: La Farsa del Liberty Bowl

El Circo de Cincinnati y Navy: La Farsa del Liberty Bowl

El Circo de Cincinnati y Navy: La Farsa del Liberty Bowl

El Espejismo del 7-1 de Cincinnati: La Ilusión Óptica de los Bearcats

Hablemos de Cincinnati, porque es un tema que no podemos ignorar. Arrancaron la temporada como si fueran un cohete espacial, llegando a un récord de 7-1 y coqueteando con la idea de un bowl grande de Año Nuevo por unos breves minutos, lo cual fue suficiente para que todo el mundo se emocionara y creyera en el sueño de un regreso a la élite, solo para ver cómo todo se venía abajo en un desastre total, que es exactamente donde terminaron cuando la temporada se les fue de las manos y tuvieron que conformarse con el temido Liberty Bowl contra Navy.

Un inicio de 7-1, un ranking 16 en la encuesta de entrenadores—todo se siente como una broma pesada en retrospectiva, porque todos compraron la narrativa de que Cincinnati estaba de vuelta, de que eran un programa del Big 12 que finalmente estaba encontrando su lugar y demostrando que pertenecían a la mesa grande del fútbol americano colegial, a pesar de que cualquiera con dos dedos de frente podía ver que el calendario estaba cargado de equipos de media tabla y otros que aún estaban aprendiendo a atarse los cordones de los zapatos, preparando una caída que era tan predecible como el amanecer, un clásico error de los fans que solo ven el número al lado del nombre del equipo y empiezan a planear un desfile de campeonato antes del Día de Acción de Gracias.

¿Jugará Brendan Sorsby? El Drama del QB en el Transfer Portal

Ahora llegamos al verdadero drama, el tipo de chisme jugoso que hace que los bowls sean interesantes, que es si Brendan Sorsby se molestará en ponerse los botines para este espectáculo (o si se le permitirá hacerlo, dependiendo de los rumores que escuches). La pregunta de ‘¿Brendan Sorsby jugará en el bowl?’ no es solo sobre la disponibilidad de un mariscal de campo; es sobre el alma misma de un programa que alcanzó su punto máximo demasiado pronto y ahora enfrenta una crisis existencial, preguntándose si su talento principal ya está buscando pastos más verdes en el portal de transferencias.

Siempre es una mala señal cuando el mariscal de campo estrella de un equipo, especialmente uno de alto perfil como Sorsby, que tuvo una buena racha durante esas victorias iniciales (antes de que todo se descarrilara por completo para todos los involucrados), se convierte en una incógnita para un juego de postemporada que, seamos honestos, es esencialmente un trofeo de participación para un equipo que falló por completo su objetivo principal durante la segunda mitad de la temporada.

Esto no es solo una lesión (aunque esa es siempre la excusa conveniente), esto es ‘Transfer Portalitis’, una enfermedad recién descubierta en el fútbol americano colegial moderno donde los jugadores de repente se dan cuenta de que un juego de bowl en la televisión nacional contra una academia de servicio podría no valer la pena arriesgar una lesión cuando podrían estar negociando un mejor contrato NIL con otra escuela, lo que convierte a toda esta situación en un caso de prueba de si a los jugadores les importa más el legado de su equipo actual o su futura cuenta bancaria.

La Estafa del “Modelo Probado” y Por Qué los Algoritmos Odian a Navy

Hablemos del supuesto “modelo probado” que SportsLine y otros sacan a relucir cada año para hacer sus predicciones, porque me parece absolutamente hilarante que alguien le dé importancia a un algoritmo informático cuando se trata de predecir un partido que involucra a Navy (o Army o Air Force), ya que estos equipos operan fuera de los parámetros normales de la lógica humana y el análisis de datos.

Los modelos, que están programados para analizar métricas tradicionales como la eficiencia de pase, las conversiones de tercer down y las tasas de éxito en la zona roja, fallan por completo cuando se enfrentan a la ofensiva de triple opción, que es básicamente fútbol americano jugado en una dimensión alternativa donde ninguna de las reglas tradicionales se aplica; una dimensión donde un equipo puede completar cero pases y aun así dominar absolutamente un juego corriendo el balón 70 veces para 400 yardas, dejando a los científicos de datos rascándose la cabeza porque su algoritmo no sabía cómo incluir ‘la pura brutalidad física y un compromiso inquebrantable con una filosofía centenaria’.

Los modelos probablemente analizaron las victorias iniciales de Cincinnati (donde se veían geniales contra equipos que intentaban jugar al fútbol americano tradicional) y las derrotas de Navy (donde se veían débiles contra equipos que estaban construidos para detener la carrera) y arrojaron una predicción que probablemente favorece a Cincinnati, pero el elemento humano—el hecho de que el equipo de Navy está construido sobre la disciplina y el compromiso, y el equipo de Cincinnati está construido sobre el talento individual y posiblemente un poco de arrogancia—es algo que una computadora simplemente no puede calcular, es puro choro.

La Guerra Psicológica de la Triple Opción de las Academias de Servicio

Seamos realistas, un juego contra Navy es una batalla psicológica, no solo física. Cuando Cincinnati juega contra un equipo como Navy, sus atletas altamente reclutados (que probablemente ya están pensando en la NFL o en el siguiente nivel) tienen que pasar tres horas siendo absolutamente golpeados por jugadores más pequeños, más duros y más disciplinados que están motivados por algo completamente diferente—no un gran contrato, sino un sentido del deber, un concepto que es completamente ajeno a la mayoría de los programas modernos de fútbol americano colegial.

La defensa de Cincinnati, que probablemente comenzó la temporada soñando con capturar a un mariscal de campo de estilo profesional y obtener videos destacados para las redes sociales, ahora tiene que prepararse para una ofensiva donde el portador del balón no siempre es obvio y donde los defensores son constantemente bloqueados a la altura de los tobillos; este no es un fútbol divertido, y para un equipo que ya ha renunciado a sus objetivos de temporada, es una receta para el desastre y un ‘colapso’ garantizado en progreso.

El Liberty Bowl: Un Asilo de Ancianos para Esperanzas Perdidas

El Liberty Bowl en sí mismo es el escenario perfecto para este enfrentamiento entre un equipo que alcanzó su punto máximo demasiado pronto y un equipo que alcanzó su punto máximo demasiado tarde (o que nunca alcanzó su punto máximo, dependiendo de cómo veas el calendario de Navy). Es un juego de bowl para equipos que tenían grandes aspiraciones pero que finalmente no lograron cumplirlas, un lugar donde los equipos van a reflexionar sobre lo que pudo haber sido y tratar de salvar algo de orgullo antes de que todos se vayan a casa para las vacaciones.

El hecho de que Cincinnati esté jugando aquí después de comenzar 7-1 es un testimonio de lo rápido que se desmoronan las cosas en el fútbol americano colegial cuando el calendario se pone difícil y la presión aumenta; es una encapsulación perfecta de la cultura del ‘trofeo de participación’ que impregna el deporte, donde todos obtienen un juego de bowl incluso si se desmoronaron por completo en noviembre, haciendo que el juego en sí se sienta menos como una recompensa y más como un castigo por una temporada que salió mal, y se les cayó el teatrito.

La Predicción: ¿Moneda al Aire o Catástrofe?

Cuando miras el ‘modelo probado’ y todos los puntos de datos, probablemente elegirías que Cincinnati gane, porque en el papel, tienen más talento, clasificaciones de reclutamiento más altas y mejores atletas en general (y tal vez Sorsby juegue, tal vez no, quién sabe). Pero cuando tomas en cuenta el elemento psicológico, el hecho de que Cincinnati ya ha demostrado que renunció a su temporada, y la capacidad de Navy para desgastar a los oponentes con un implacable juego terrestre, los datos pierden sentido y el ‘modelo probado’ se va por la basura.

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Predigo que Navy ganará, no porque sean mejores en el papel, sino porque son más duros mentalmente, y explotarán la obvia falta de motivación de Cincinnati. El marcador final no será alto, y ciertamente no será bonito, pero Navy logrará una victoria que dejará al ‘modelo probado’ rascándose la cabeza y obligará a Cincinnati a reevaluar todo sobre su programa de cara a la próxima temporada, porque la verdad es que un modelo informático no puede predecir el corazón de un jugador que ya no quiere estar allí.

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