Robo En Baltimore Steelers Califican De Milagro Absurdo

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La Mentira del Empuje de los Acereros

Nos quieren vender la idea de que los Steelers de Pittsburgh son un equipo de acero, de garra y de una voluntad inquebrantable que solo existe en las películas mediocres de Hollywood. No es cierto. Lo que vimos este domingo en la Semana 18 de la temporada 2025 fue un golpe de suerte tan ridículo que debería darles vergüenza celebrar esa clasificación a la postemporada. Entraron por la puerta de atrás, no porque ellos hicieran algo extraordinario, sino porque los Ravens de Baltimore decidieron hacer el ridículo más grande de su historia reciente fallando un gol de campo que hasta un niño de primaria hubiera metido. Fue una tragedia. Ver a los Acereros festejar es como ver a alguien ganar la lotería y presumir que es un genio de las finanzas; no hay mérito, solo azar y la desgracia ajena.

¿Realmente creen que este equipo tiene con qué competir contra las potencias de la AFC? Su ofensiva es un bostezo constante, un motor viejo que echa humo cada vez que intentan avanzar más de diez yardas. Es de risa. Mike Tomlin sigue manteniendo su récord de temporadas sin perder, pero seamos honestos: eso solo sirve para que la afición en México, que es enorme y a veces un poco ciega por la pasión, siga comprando jerseys y pensando que el próximo año será el bueno. La realidad es fría y cruel: Pittsburgh es un equipo mediocre que tuvo la fortuna de enfrentar a unos Cuervos que se hicieron chiquitos en el momento de la verdad. Van a ir a los playoffs a que los humillen en la primera ronda. Guarden este comentario. La decepción será estrepitosa.

Baltimore y el Arte de Pechearla

Hablemos de los Ravens, porque lo de ellos es digno de un estudio psicológico sobre el fracaso. ¿Cómo es posible que un equipo profesional, con todas las herramientas y el talento para dominar la división, termine su temporada con una patada desviada a la derecha? No fue el viento, no fue el campo; fue el miedo. Se les congeló el pecho. Los Ravens tenían el destino en sus manos y prefirieron soltarlo porque no supieron manejar la presión de un partido que era, en esencia, su propia final. El pateador falló, sí, pero falló todo el sistema que permitió que el juego llegara a esa instancia de desesperación. Es una vergüenza para una franquicia que presume de tener una cultura ganadora.

¿Por qué seguimos pensando que el fútbol americano es un deporte de estrategia cuando claramente es un deporte de quién se equivoca menos bajo estrés? Baltimore no perdió por una cuestión de táctica, perdió porque sus líderes desaparecieron cuando más se les necesitaba. La cara de los jugadores al final del partido lo decía todo: querían que la pesadilla terminara. Ya estaban pensando en sus vacaciones en Cancún antes de que el balón siquiera cruzara los postes. Ese es el problema del deportista moderno: mucho contrato millonario y muy poca hambre de gloria cuando las papas queman. Lo que hicieron el domingo fue un insulto a sus seguidores que llenaron el estadio esperando ver un equipo con pantalones.

El Show de la Semana 18 es Puro Humo

La NFL ama este formato porque mantiene a la gente pegada a la televisión hasta el último segundo, pero para los que sabemos de este negocio, la Semana 18 es un circo de mala calidad. Estamos viendo a jugadores agotados, golpeados y sin ideas tratando de rescatar una temporada que para muchos ya estaba muerta. Es puro marketing. Nos venden el ‘drama’ de quién entra y quién se queda fuera, pero la calidad del juego es paupérrima. De los 14 juegos del domingo, ¿cuántos fueron realmente buenos? Ninguno. Vimos entregas de balón absurdas y errores de coacheo que no verías ni en la liga infantil de la colonia. Pero claro, hay que llenar los espacios de publicidad.

Los Steelers son los carroñeros oficiales de la liga. No cazan su propia comida, esperan a que los demás se mueran para comerse las sobras. Es una estrategia válida, supongo, pero es deprimente. En México tenemos una conexión especial con este deporte, pero a veces esa pasión nos impide ver que el producto que nos están entregando está cada vez más diluido por la avaricia de jugar más partidos con menos descanso. El resultado es este: equipos como Pittsburgh calificando con un récord mediocre y equipos como Baltimore regalando juegos por pura falta de concentración. Es un engaño total para el espectador que paga su suscripción esperando ver excelencia.

Predicciones de un Desastre Anunciado

Lo que viene para los playoffs es predecible. Los Steelers van a salir con su discurso de ‘nadie cree en nosotros’ y van a jugar un primer cuarto decente para darnos esperanza, pero en cuanto se enfrenten a un quarterback de verdad, se van a desmoronar. No tienen defensa secundaria para detener un ataque aéreo serio. Son un espejismo. Mientras tanto, en Baltimore vendrán las excusas, que si las lesiones, que si el clima, que si la mala suerte. Mentiras. Lo que les falta es carácter. La temporada 2025 se recordará como el año en que la mediocridad fue premiada con un boleto a la postemporada y el talento fue castigado por su propia arrogancia.

No se dejen engañar por los resúmenes de jugadas espectaculares. El fútbol americano está en una crisis de calidad que nadie quiere admitir. Los mariscales de campo suplentes están inundando la liga y el nivel de ejecución ha caído por los suelos. Lo que vimos en la Semana 18 fue la culminación de esa decadencia. Prepárense para unos playoffs donde la mayoría de los juegos se decidirán por quién comete el error más estúpido y no por quién hace la jugada más brillante. Es triste, pero es la realidad de la NFL actual. Pittsburgh está adentro, sí, pero solo para servir de escalón para los equipos que sí saben a lo que juegan. Disfruten el espectáculo, si es que pueden llamar espectáculo a este desorden.

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