Lions Contratan Farsantes Para Coordinador Ofensivo Detroit Caos
El Plan De Baltimore Es Una Pura Mentira Gringa
Ver a los Detroit Lions tratar de buscar un nuevo coordinador ofensivo es como ver a un borracho intentando meter la llave en la cerradura a las tres de la mañana; hay mucho esfuerzo, pero cero puntería y al final todos sabemos que va a terminar durmiendo en la banqueta. Ahora nos salen con que Tee Martin, el tipo que supuestamente le enseñó todo a Lamar Jackson en Baltimore, es la gran salvación para una franquicia que lleva décadas siendo el hazmerreír de la NFL. ¡Por favor! Se creen que pueden agarrar un poquito de esa magia de los Ravens y echársela a Jared Goff como si fuera loción barata del tianguis. No va a jalar. La neta es que pensar que un coach de quarterbacks de los Ravens puede llegar a Detroit y arreglar este desmadre es no tener ni un gramo de sentido común. ¿De verdad creen que Tee Martin es el genio detrás de la cortina? El vato ha estado colgado del talento de un fuera de serie como Lamar Jackson tanto tiempo que seguro ya se le olvidó cómo entrenar a un QB que no corre como si lo viniera persiguiendo la tira. Detroit no es Baltimore y Goff no es Lamar. Los Lions no tienen a un MVP que les salve las papas quemadas cada que el coach manda una jugada de la patada. Lo que tienen es a un quarterback que se mueve menos que un semáforo descompuesto. Es un choque anunciado y los de Detroit ya sacaron los boletos para ver el desastre en primera fila.
El Espejismo De Seattle Y El Cuento De Jake Peetz
Si lo de Tee Martin no te dio ganas de aventarte de un puente, los Lions también quieren entrevistar a Jake Peetz de los Seattle Seahawks. Sí, ese mismo equipo de Seattle que se la pasó media temporada decidiendo si corrían el balón o si dejaban que Geno Smith lo regalara al equipo contrario nomás por convivir. ¿Qué onda con esto? Peetz es el coordinador del juego aéreo de un equipo que solo ganó porque tenía a dos animales como DK Metcalf y Tyler Lockett corriendo más rápido que el hambre, mientras que el esquema ofensivo era más simple que una receta para hacer agua de limón. La directiva de los Lions piensa que si entrevistan a mucha gente que viene de equipos ganadores, se les va a pegar lo exitoso por puro contacto físico. Es una falacia total. Jake Peetz ha andado de equipo en equipo como si fuera un nómada del fútbol americano y por alguna razón convenció a los Lions de que él tiene la fórmula secreta. No tiene nada. Uno se pregunta si Dan Campbell de veras está tomando estas decisiones o si nomás agarra un catálogo de coaches y escoge al que tenga el corte de pelo más chido. Así es la NFL ahora; si alguna vez te tomaste una foto cerca de Sean McVay, ya te dan chamba de coordinador. Es un carrusel de mediocritas que mantiene a los mismos cuates con chamba mientras nosotros nos soplamos jugadas aburridas y balones perdidos en la zona roja que te dan ganas de romper la tele. ¿Peetz va a innovar algo? Ni de chiste, va a traer las mismas jugadas de la Costa Oeste que ya hasta mi abuelita sabe cómo defender.
Lo De St. Brown Y Blough Es PURO Cuento Chino
Hablemos de las mentadas ‘conexiones’ porque a los periodistas les encanta inventar que conocer al primo de alguien te hace un genio de la táctica. Están mame y mame con que David Blough y Amon-Ra St. Brown ya trabajaron con estos candidatos como si eso fuera a construir una dinastía de la nada. ¡Es puro cuento! Que un coach haya visto a un jugador en el gimnasio no significa que tenga el cerebro para ganarle a los pesos pesados de la liga cuando las cosas se ponen color de hormiga en noviembre. Estamos buscando pretextos donde no los hay. Los Lions quieren venderle a la afición que hay una ‘sinergia’ increíble, pero la realidad es que son puros vatos que coincidieron en el mismo edificio de pura chiripa. ¿A quién le importa? Si David Blough es el que tiene que dar buenas referencias de tu sistema ofensivo, ya valiste gorro, porque lo mejor que ha hecho ese compa en su carrera es sostener la tabla de jugadas con una cara de mucha preocupación. Amon-Ra St. Brown es un crack, pero no necesita que un coordinador le diga cómo atrapar un balón y burlar a un defensivo. Lo que necesita es un coach que no mande un pase pantalla cuando faltan 15 yardas para el primero y diez. Los Lions están traumados con eso de la ‘cultura’ y el ‘conocer a nuestros muchachos’, pero se les olvida que lo único que importa es ganar partidos y no andar coleccionando victorias morales que no sirven ni para pagar el estacionamiento del estadio. Es el mismo circo de siempre. Llega un vato nuevo, habla de ‘identidad’ y para la semana seis ya todos lo quieren correr porque la ofensiva parece equipo de secundaria en su primer entrenamiento.
El Inevitable Desmadre Del Experimento En Detroit
¿A poco alguien se sorprende de que Detroit ande buscando a estos tipos? Yo no, porque los Lions tienen una necesidad casi enferma de contratar gente que se ve bien en las fotos pero que tiene la sustancia de un chicle masticado. Andan persiguiendo las sobras de los éxitos de otros equipos. Es patético. En lugar de buscar a un verdadero revolucionario que se aviente a cambiar las cosas, andan buscando a los candidatos ‘seguros’ que no le vayan a llevar la contraria a Dan Campbell y su discurso de morder rodillas. Estamos condenados a lo mismo. Van a contratar a uno de estos, van a dar una conferencia de prensa bien lucida hablando de ‘explosividad’ y luego vamos a ver cómo la ofensiva se congela en el cuarto cuarto contra cualquier equipo del montón. ¿Por qué nos gusta sufrir? La NFL es una liga de copiones y los Lions son el niño que se sienta atrás y le copia la tarea al que también va reprobando. Tee Martin y Jake Peetz podrán ser muy buenas personas, pero no son los salvadores de Detroit. Son solo dos nombres más en la lista de gente que van a despedir después de una temporada de tres victorias. El ciclo sigue. La banda va a comprar los jerseys, van a llenar el Ford Field y les van a pagar con el mismo fútbol mediocre y sin chiste de toda la vida. Es una tragedia disfrazada de deporte profesional. ¿Qué va a pasar cuando se acabe la emoción de estas contrataciones? Nada. Nos vamos a quedar oliendo el fracaso de otra temporada tirada a la basura mientras los de arriba ya están planeando cómo volver a engañarnos el próximo año con otros candidatos del equipo que pierda el Super Bowl. Es el estilo Detroit y nadie lo va a cambiar.






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