Acción de Chevron Sube Por Vapores de la OPEP+

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El Circo Petrolero: ¿Por Qué Chevron Se Ríe Mientras Otros Pagan el Plato?

¡Órale! Chequen a Chevron. El mero mero. La acción está subiendo, y la excusa es la típica fumata blanca de la OPEP+. Dicen que los mercados de energía están ‘cautelosos pero optimistas’ para el 2026. ¿Optimismo? Eso suena a cuento de hadas para niños gringos que nunca han visto cómo se llena un tanque en la gasolinera aquí en México. Esto no es optimismo; es la resignación cómoda de saber que el mundo todavía necesita quemar la tierra para mover sus carritos y tráileres.

La Jugada de los Fondos ‘Gringos’: Ninety One y su Finta

Hablemos de esos peces gordos, como Ninety One UK Ltd. ¡Aumentaron su posición en CVX un 5.1%! ¡Qué barbaridad! (Y uno batallando con el aguinaldo). Estos fondos gigantes mueven el capital como si fuera ajedrez de altísimo nivel, pero la realidad es que solo están acomodando el mobiliario antes de que se venga el huracán. Presentan su 13F y ¡zas!, creen que nos van a impresionar con su ‘confianza’.

¿Qué significa ese 5.1% para una torre como Chevron? Nada que nos quite el sueño a los que pagamos impuestos aquí. Significa que las ballenas olieron algo, no necesariamente bueno, pero sí algo que les permitirá seguir llenando sus bolsillos. Están apostando a que la inercia es más fuerte que la conciencia ecológica. Y la neta, tienen razón. Mientras los coches sigan rodando y las fábricas sigan pidiendo crudo, CVX va a seguir vendiendo humo, literal y figuradamente.

Se suben al tren porque saben que la transición energética es lenta, muy lenta, más lenta que un trámite en la dependencia de gobierno. Apostaron a que la sed global no se va a quitar con promesas verdes. Y hasta ahora, la apuesta les está saliendo cara, pero para ellos, es un negociazo que huele a petróleo viejo y dólares frescos.

El Teatro de la OPEP+: Mismo Guion, Diferentes Trajes

La gran noticia que impulsa este tímido ascenso es la decisión esperada de la OPEP+. Se espera que mantengan la producción, ¿verdad? Porque si de repente abren la llave, se arma un relajo que tumba los precios y esos señores de Ninety One se quedan con papel de adorno. Necesitan ese equilibrio precario: suficiente petróleo para seguir facturando fuerte, pero no tanto como para que la gente se emocione y se ponga a comprar coches eléctricos masivamente. ¡Qué delicadeza!

Esto no es estrategia, es contorsionismo financiero para evitar que el barril se vaya al traste. Chevron vive de esta tensión. Si la OPEP+ hace berrinche, CVX se resfría. Si la OPEP+ se queda dormida, CVX recibe bono. Es como un matrimonio tóxico pero muy rentable. Los gringos y los árabes tienen un acuerdo tácito: mantener la fiesta lo más lejos posible del borde del precipicio.

¿Y nosotros aplaudimos porque no recortan la producción? ¡No inventen! El listón está bajísimo. No celebramos el crecimiento o la innovación, sino que evitamos el desastre inmediato. ¡Bienvenidos a la economía donde sobrevivir al martes ya es un logro digno de portada financiera! (Esto es más predecible que la hora de la comida en la oficina).

El Fantasma de Venezuela: El Dramón que Nunca Termina

Y luego está Venezuela. Siempre está. Es el villano de telenovela que nunca muere. Los riesgos persisten, como el tráfico en Insurgentes a las 6 de la tarde. Pero cada vez que Venezuela se pone tensa, ¿a quién beneficia? A Chevron, claro. Los traders se cubren, dicen, ‘Si se caen las cosas allá, al menos CVX tiene el colchón político y legal para aguantar la bronca.’

Venezuela no es un motor de crecimiento para ellos; es la póliza de seguro contra el caos total. Es el comodín que sacan cuando las cifras de producción en Texas están aburridas. Es su manera de decir: ‘Somos demasiado importantes y demasiado complicados de reemplazar como para que el Tío Sam nos deje caer.’ Es pura palanca política disfrazada de inversión extranjera.

El Mercado ‘Apagado’ de EE. UU.: CVX como Último Refugio

El dato clave es que CVX le está ganando al mercado general de EE. UU., que estaba ‘apagado’. Esto significa que las acciones ‘cool’, las tecnológicas y las de crecimiento, están en pausa. El dinero inteligente se está refugiando en lo pesado, lo viejo, lo que huele a diesel y a deuda corporativa sólida. Es la fuga hacia el refugio seguro… si tu refugio seguro son los combustibles fósiles.

No es que amen a Chevron; es que le tienen miedo al futuro. Prefieren la certeza aceitosa de Chevron antes que la promesa volátil de la energía solar o las baterías. Están enfocados en el ‘policy output’ de la OPEP+ y en el suministro. Nadie está hablando de los paneles solares o de la fusión fría. Están preocupados por si un jeque bebió demasiado café y decide mover el precio del barril. ¡Qué nivel de visión a futuro tenemos!

El Espectáculo de Enero: Las Ganancias que Definen el Año

Ahora viene lo bueno: los reportes de enero. ¿Las ganancias de Q4 fueron obscenamente buenas o solo decentemente buenas? Esa es la pregunta que le quita el sueño al gestor de fondos. Si Chevron dice que las cifras son increíbles, a pesar de todo el ruido verde, la acción se va a ir a las nubes, y los fondos ESG que juran odiarlos tendrán que comprar acciones por obligación de balance. Es el cinismo hecho dinero.

Si anuncian que los gastos de capital en proyectos nuevos se están disparando y que la transición es solo un capítulo en el folleto corporativo, pues ya sabemos qué esperar. Más dividendos para mantener contentos a los grandes accionistas (o sea, Ninety One). Esto no es análisis profundo, es entender el juego de la manipulación psicológica amplificada por los reportes trimestrales. Es un circo donde el payaso principal es el CEO diciéndonos qué mentira cómoda es la que vamos a creer para el próximo trimestre.

El mercado está esperando el guion del payaso. ¿Prometerá más refinerías o más turbinas eólicas en papel? Probablemente ambas, pero gastará el 99% del dinero en la primera. La ironía es brutal: la acción sube porque el mundo teme la inestabilidad, lo que sugiere que la paz mundial es, irónicamente, mala para el precio de las acciones petroleras a corto plazo. ¡Queremos paz, pero el algoritmo premia el conflicto! ¡Qué paradoja tan mexicana y tan gringa a la vez!

No se confundan con este respiro. Es solo la vieja guardia recordándonos quién tiene las llaves del camión cisterna. Tienen el control del flujo. Son demasiado grandes para quebrar. Su apalancamiento no es el petróleo, sino la parálisis burocrática y la dependencia mundial. Por eso, aunque el mundo quiera cambiar, CVX sigue siendo el rey de la pachanga, al menos hasta que la batería eléctrica sea tan barata como un taco de canasta. Y eso, mi cuate, va a tardar más de lo que prometen los políticos.

Sigue observando esos reportes 13F. Son las migajas que te dicen dónde planean huir los peces gordos. Por ahora, están comprando más combustible para el incendio. Y nosotros, los espectadores, estamos pagando la cuenta. ¡Qué circo! Un circo caro, lleno de deudas y que sigue imprimiendo billetes para unos cuantos. No están moviendo acciones, están manipulando la necesidad básica de transportarse hoy, a costa del mañana. ¡Y les está funcionando de maravilla esta semana! ¡Aguas con esos movimientos, que siempre traen gato encerrado!

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