Al Ittihad: Dinero No Compra La Cohesión ni Oculta el Caos Interno

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Al Ittihad: Dinero No Compra La Cohesión ni Oculta el Caos Interno

El Despilfarro de Al Ittihad y la Purga de Abdulrahman Al-Aboud

A ver, seamos directos, sin pelos en la lengua. Cuando escuchamos sobre la Liga Saudí, la mayoría de la gente piensa en petrodólares, en Benzema, en Cristiano Ronaldo. Pero si uno rasca tantito la superficie, se da cuenta de que la cosa no es tan sencilla como la pintan. El partido entre Al Kholood y Al Ittihad, que a primera vista parece un trámite para el equipo de las estrellas, es en realidad un síntoma de una enfermedad crónica en el corazón del proyecto saudí. Aquí no se trata de quién va a ganar el partido; se trata de por qué un equipo con recursos ilimitados está en el sexto lugar, y por qué está lidiando con conflictos internos de telenovela. El equipo de Al Ittihad se vendió como una potencia mundial, pero la realidad es que es un desastre administrativo y un vestidor lleno de egos que no se aguantan ni en pintura.

El meollo del asunto, la carnita de la investigación, es la situación de Abdulrahman Al-Aboud. La información dice que lo tienen excluido y en un “programa de entrenamiento individual”. ¡Vaya joyita de eufemismo! En el mundo del fútbol, eso es sinónimo de castigo, de exilio. Es la forma en la que la directiva le dice a un jugador: “No te queremos aquí, pero no te podemos correr tan fácil, así que te vamos a hacer la vida imposible hasta que te vayas”. La grilla interna en Al Ittihad está a todo lo que da, y el caso de Al-Aboud es la prueba fehaciente. Se trata de una purga silenciosa, donde el talento local es sacrificado en el altar de las estrellas internacionales, dejando un mensaje claro: si no te apellidas Kanté o Benzema, no vales nada, por mucha historia que tengas en el club.

¿Qué Significa la Exclusión de Al-Aboud para la Liga Saudí?

Este drama de Al-Aboud es el ejemplo perfecto de por qué la Liga Saudí, a pesar de todo el dinero, no ha logrado consolidarse como una liga seria. Los proyectos deportivos de verdad se construyen sobre cimientos sólidos: una buena cantera, respeto por la identidad del club y una estructura que funcione. En Al Ittihad, parece que se les fue el avión por completo. Tiraron la casa por la ventana para traer a jugadores de renombre, pero se olvidaron de lo más básico: crear un equipo. No es casualidad que estén en el sexto lugar de la tabla. Un equipo con ese presupuesto debería estar arrollando a todos, pero en cambio, parece más bien un conjunto de individualidades sin conexión, donde nadie sabe a qué juega y donde la moral está por los suelos.

La situación de Al-Aboud va más allá de un simple berrinche de vestidor. Es una demostración de que la directiva de Al Ittihad está dispuesta a deshacerse de quien sea necesario para mantener el control de la narrativa, incluso si eso significa desestabilizar al equipo. La presión es brutal, y en lugar de buscar soluciones deportivas, recurren a la política interna y al castigo. Es un síntoma de un proyecto que prioriza la imagen sobre el fondo, la farándula sobre el fútbol. Se les olvida que el fútbol es un deporte de equipo, y si no tienes un vestidor unido, da igual cuánto pagues por las estrellas; no van a funcionar.

La Grilla Interna: ¿Benzema o Al-Aboud? La Verdadera Guerra en Al Ittihad

La llegada de Karim Benzema y N’Golo Kanté al Al Ittihad generó expectativas altísimas. Se pensaba que con ellos, el equipo sería invencible. Pero la realidad ha sido un golpe de cachete. Benzema ha mostrado apatía en varios partidos, y los rumores de que no está a gusto en Arabia Saudita no cesan. Kanté es un guerrero, pero no puede cargar con todo el equipo. Y en medio de este desorden, el club decide castigar a un jugador local. ¿Qué clase de mensaje le da eso al resto de la plantilla? Les dice que no importa lo que hagas o el esfuerzo que pongas, si no eres una estrella de talla mundial, tu lugar está en el banquillo o en el exilio.

La falta de resultados de Al Ittihad no es accidental. Es la consecuencia de una mala planeación. Los directivos se creyeron que con solo firmar cheques iban a ganar campeonatos. Se les olvidó que el fútbol tiene su propia dinámica, su propia cultura. Y ahora, con la temporada en declive, están buscando culpables. El chivo expiatorio en este caso es Al-Aboud, un jugador que se resiste a ser olvidado y que se atreve a desafiar a la directiva. La directiva, en lugar de reconocer sus errores, se lava las manos y aplica el castigo, creando un ambiente tóxico que va a ser muy difícil de sanar.

El Partido contra Al Kholood: ¿Simple Trámite o Espejismo?

Para la gente de a pie, el partido contra Al Kholood es una simple formalidad. Se espera que Al Ittihad gane, aunque sea por la mínima, simplemente por la diferencia de calidad individual entre los jugadores. Pero para el club, este partido es un examen de conciencia. Es la oportunidad de demostrar que, a pesar de todo el caos interno, todavía tienen la capacidad de ganar. Sin embargo, no nos engañemos: una victoria no va a resolver los problemas de fondo. El verdadero problema de Al Ittihad no está en la cancha, sino en los despachos. La incapacidad de la directiva para gestionar los egos y la falta de respeto por la plantilla local son la verdadera razón de su fracaso.

La Liga Saudí es un experimento social y económico que busca cambiar la imagen de un país. El fútbol es solo la herramienta. Pero si los clubes emblemáticos como Al Ittihad siguen mostrando esta inestabilidad interna y este desorden, el proyecto corre el riesgo de ser visto simplemente como lo que es: un circo con mucho dinero, pero sin alma. El partido contra Al Kholood será un simple recordatorio de que Al Ittihad no es el equipo invencible que se esperaba, sino un gigante de pies de barro, a punto de desmoronarse por sus propias contradicontradicciones internas. El resultado en la cancha es lo de menos. La historia real es el declive y el caos.

Al Ittihad: Dinero No Compra La Cohesión ni Oculta el Caos Interno

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