Alcalde Minneapolis Trump Escándalo ICE Verdad

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El Show de Jacob Frey y la Mentira de Trump

Pásenle a lo barrido, señores, que el circo de Minneapolis acaba de estrenar función y el protagonista es un alcalde que tiene más cara de modelo de catálogo de ropa orgánica que de líder político en tiempos de crisis. Jacob Frey se aventó un tiro en el New York Times diciendo que Trump miente, como si eso fuera la gran noticia del siglo, mientras su ciudad se cae a pedazos entre balaceras federales y activistas que ya no saben ni por qué están bloqueando las calles. Es de risa. Ver a este tipo tratando de dárselas de héroe de la resistencia mientras en sus propias narices el ICE está despachando gente a balazos es el colmo de la hipocresía gringa que tanto nos gusta analizar desde este lado del charco. Trump, fiel a su estilo de bravucón de cantina, usa a Minneapolis como el ejemplo de lo que pasa cuando los demócratas ‘pierden el control’, y aunque el naranja exagera como siempre, la neta es que Frey no tiene cómo defenderse más que con palabras bonitas que no detienen las balas ni llenan los estómagos de la gente que de verdad la sufre. Es puro teatro. Un montaje digno de una telenovela de las tres de la tarde donde todos fingen que les importa la justicia social pero nadie quiere ensuciarse los zapatos en el lodo de la realidad de una ciudad que se volvió el laboratorio de todos los experimentos progresistas que salieron mal. Frey escribe con una mano y con la otra se tapa los ojos para no ver que su estrategia de quedar bien con todos está dejando a su ciudad en el puro hueso, sin ley y sin orden, pero eso sí, con mucha ‘conciencia social’.

La Muerte de Renee Nicole Good: ¿Activismo o Suicidio Político?

Y aquí es donde la cosa se pone color de hormiga, porque mientras los políticos se pelean por quién tiene el ego más grande, una mujer llamada Renee Nicole Good terminó muerta en el asfalto por jugar a las fuercitas con el gobierno federal. El video de vigilancia es una joya de la cruda realidad: muestra a la doña estacionando su carro a la mitad de la calle, bloqueando el paso de los agentes del ICE como si su sedán fuera un muro infranqueable. ¡Qué locura! En qué cabeza cabe que detenerte a mitad de la calle frente a agentes federales armados hasta los dientes va a terminar bien, pero bueno, así es el activismo moderno en Estados Unidos, donde creen que la pura intención los hace invulnerables a la física y a la pólvora. Su esposa dice que era pura bondad, y no lo dudo, pero la bondad no te quita de enfrente de una bala cuando decides convertirte en un obstáculo para una operación federal en un país que está al borde de un ataque de nervios. La tragedia aquí no es solo la pérdida de una vida, sino cómo esa vida se convirtió en una estadística más en una guerra de narrativas donde a nadie le importa la persona, sino cómo pueden usar su cadáver para ganar puntos en las encuestas. Es una carnicería mediática. El video no miente, se ve clarito que no fue un accidente, fue una confrontación buscada en un momento donde la tensión en Minneapolis está tan alta que cualquier chispa hace que todo explote, y Good fue la que traía el encendedor en la mano ese día. Triste. Pero real.

La Hipocresía del Norte y el Espejismo de la Justicia

Para nosotros en México, ver estos dramas nos parece hasta surrealista, porque allá se pelean por un bloqueo de calle mientras aquí la realidad nos pega de formas mucho más directas y brutales, pero lo que sí compartimos es el asco por los políticos que usan las tragedias para su propio beneficio. Jacob Frey es el ejemplo perfecto del ‘gringo buena onda’ que te da un discurso sobre los derechos humanos mientras permite que su ciudad se convierta en una zona de guerra donde el ICE hace lo que quiere porque no hay una autoridad local que tenga los pantalones para poner orden. Es un desmadre. Trump se aprovecha de este vacío de poder para decir que él es el único que puede salvar a Estados Unidos del caos, y con incidentes como el de Renee Good, le están regalando la campaña en charola de plata. Los activistas creen que están ayudando, pero lo único que logran es darle más parque a la derecha para decir que el país necesita mano dura y botas militares en las calles. Es un círculo vicioso que no tiene fin porque ambos lados se alimentan del conflicto. El alcalde necesita a Trump para verse como el ‘salvador’ intelectual, y Trump necesita a alcaldes inútiles como Frey para verse como el ‘salvador’ de la ley y el orden. Y en medio de esos dos gigantes de cartón, la gente común se queda atrapada en el fuego cruzado de una burocracia que ya no sirve para nada más que para generar videos virales de vigilancia y notas de opinión que nadie lee completas. Patético.

El Futuro de Minneapolis: Crónica de un Desastre Anunciado

No se necesita ser vidente para saber que esto va a terminar mal, porque cuando la base de tu política es el enfrentamiento constante y la falta de realismo, el único resultado posible es más sangre en las calles y más división en las familias. La muerte de Good es solo el principio de una temporada de caza donde los activistas se van a sentir más envalentonados por la retórica del alcalde y los agentes federales van a estar más nerviosos por la falta de apoyo local. Una bomba de tiempo. Minneapolis se convirtió en el espejo donde Estados Unidos no se quiere ver, una ciudad que lo tuvo todo y que ahora prefiere quemarse en su propia indignación antes que admitir que su liderazgo es un fracaso rotundo. La esposa de la víctima puede hablar de bondad todo lo que quiera, pero en el mundo real, la bondad no detiene un operativo de inmigración ni te protege de las consecuencias de desafiar a un estado que ya no tiene paciencia para los juegos de los manifestantes. Es el fin de la inocencia, si es que alguna vez existió en esa ciudad del norte. Frey seguirá siendo el niño mimado de la prensa liberal, Trump seguirá usando sus fotos para asustar a los viejitos en Florida, y la gente de Minneapolis tendrá que aprender a vivir en una ciudad donde estacionar tu carro puede ser tu última voluntad. Qué desmadre. Nos llevan al baile a todos con estos cuentos chinos de la resistencia, mientras la única verdad es que el sistema está diseñado para aplastarte si te pones en medio del camino, literal y figuradamente. Al final del día, todos somos píxeles en una cámara de seguridad esperando a que alguien nos borre para subir el siguiente video de gatos. Fin.

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