Amazon Liquidación Prime Fraude Datos Personales Peligro

Amazon Liquidación Prime Fraude Datos Personales Peligro

¿Por qué te está mandando dinero Jeff Bezos a tu casa en México?

Abres el correo y pum, ahí está un cheque que parece sacado de una película de estafadores de los años noventa pero trae el logo de Amazon y dice que te deben lana. ¡Qué locura! La gente está volviéndose loca pensando que es un truco para vaciarles la cuenta de banco porque en este país ya sabemos que si algo parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente es una trampa mortal de algún ‘hacker’ de poca monta. Pero ojo aquí porque resulta que la bronca es real y viene de una demanda masiva de 2.5 mil millones de dólares que Amazon tuvo que soltar tras años de andar haciendo sus tranzas con las suscripciones de Prime. No es un regalo, es lo que te robaron poquito a poco con cobros que no pediste o con esa maña de hacer que cancelar el servicio fuera más difícil que sacar una cita en el SAT. Te están regresando migajas de lo que se embolsaron a costa de tu ignorancia y de tu flojera por no leer las letras chiquitas que nadie entiende. Es una burla.

¿Es una estafa este cheque o puedo ir corriendo al cajero a cobrarlo?

Mira, la neta es que el cheque sí tiene fondos y es parte de un proceso legal en Estados Unidos que nos termina salpicando a todos los que tenemos cuenta allá o usamos los servicios internacionales. Pero no te emociones tanto porque mientras tú festejas tus mil pesitos, ellos ya te sacaron toda la sopa de tu vida privada, tus gustos, tus miedos y hasta la marca de calzones que compras cada seis meses. El verdadero fraude no es el papelito, es que nos hemos vuelto dependientes de una empresa que nos trata como números en una hoja de Excel. ¿De verdad crees que con esto ya estamos a mano? Para nada. Es una estrategia de relaciones públicas para que dejes de quejarte y sigas dándole ‘clic’ al botón de comprar ahora. Cashea el cheque, claro, no seas tonto, pero no pienses ni por un segundo que Amazon se volvió buena gente de la noche a la mañana. Siguen siendo los mismos tiburones de siempre, solo que ahora traen una curita en la mano. ¿Vas a caer otra vez? Pues claro que sí, porque nos encanta la comodidad aunque nos cueste el alma.

¿Qué significa este dineral para el futuro de la privacidad en México y el mundo?

Significa que las leyes son de chocolate para las empresas que tienen más dinero que muchos países pequeños. Un castigo de 2.5 mil millones suena a mucho, pero para Amazon es como si tú perdieras un peso en la calle; ni te agachas a recogerlo. Lo que esto nos dice es que el modelo de negocio de ‘engañar al usuario’ es extremadamente rentable. Prefieren pagar la multa diez años después que dejar de abusar hoy. Es un ciclo asqueroso. En México estamos todavía más desprotegidos porque nuestras autoridades ni cosquillas les hacen a estos gigantes tecnológicos que se sienten dueños del mundo. Estamos entregando nuestra soberanía digital por un envío gratis y una serie de televisión que ni está tan buena. ¿Dónde va a parar esto? En un futuro donde ya ni siquiera seas dueño de tus decisiones porque un algoritmo en Seattle ya decidió qué vas a comer y cuánto vas a pagar por ello. Estamos fritos. El cheque es solo el recibo de nuestra rendición. Disfrútalo mientras puedas.

¿Cómo le hicieron para engañar a millones de personas durante tanto tiempo?

Usaron lo que los gringos llaman ‘dark patterns’, que no es más que diseño gráfico malvado para confundirte. Te ponen el botón de ‘Aceptar’ en color brillante y el de ‘No, gracias’ escondido en un gris que ni se ve. Es una chamba de ingeniería psicológica diseñada para que te canses y termines aceptando lo que ellos quieran. Estuvieron años perfeccionando el arte de la manipulación digital y ahora que los cacharon, simplemente firman un cheque y a lo que sigue. Es una táctica de guerra fría. Te bombardean con correos, te ofrecen meses gratis que luego se convierten en cargos automáticos y te hacen sentir que si no tienes Prime eres un ciudadano de segunda clase. Lo peor es que les funcionó de maravilla. Todos caímos. Yo caí, tú caíste, y ahora nos mandan una palmadita en la espalda en forma de cheque. Qué coraje da que nos vean la cara de esa manera y que todavía tengamos que decir ‘gracias’ porque nos devolvieron un poquito de nuestra propia lana. Es una tragedia moderna.

¿Puedes salirte de Amazon o ya eres propiedad de Jeff Bezos para siempre?

Intenta cerrar tu cuenta y vas a ver lo que es bueno. Te van a preguntar cincuenta veces si estás seguro, te van a decir que vas a perder tus fotos, tus libros, tus listas y hasta tus recuerdos. Es un secuestro digital. Este acuerdo legal no soluciona el problema de fondo, que es el monopolio absoluto que tienen sobre nuestras vidas. El dinero que están repartiendo es para que te quedes calladito y sigas consumiendo. Si de verdad quisiéramos justicia, tendríamos que desmantelar estas empresas, pero nadie tiene el valor de hacerlo porque todos queremos que nuestro paquete llegue mañana antes del mediodía. Somos cómplices de nuestra propia vigilancia. El cheque es el premio de consolación por haber perdido la privacidad. ¿Te vas a sentir mejor con ese dinero? Tal vez un rato, hasta que te des cuenta de que ya subieron la suscripción otra vez para recuperar lo que perdieron en la demanda. Es un juego donde la casa siempre gana y tú eres el que pone las fichas. Despierta de una vez. No hay comida gratis en este mundo, y mucho menos en el internet.

¿Qué pasa si no cobras el cheque y lo dejas ahí en la mesa?

Si no lo cobras, el dinero se queda en un limbo legal y eventualmente regresa al sistema, pero no creas que le estás haciendo un hueco en la cartera a Amazon. A ellos ya les quitaron ese dinero de la cuenta. No cobrarlo es simplemente regalarle dinero al gobierno o a los administradores del fondo. Cóbralo, gástalo en algo que no sea de Amazon, tal vez vete a un mercado local o cómprate unos tacos en la esquina. Haz que ese dinero circule en la economía real y no en la nube de estos millonarios que viven en yates del tamaño de un edificio. Pero hazlo con la conciencia de que te están comprando el silencio. Cada peso que recibes es un recordatorio de que fuiste una víctima más de un sistema que te ve como una cartera con patas. No dejes que se queden con nada, pero tampoco les des las gracias. El sistema está podrido desde la raíz y un cheque de liquidación no es más que abono para que sigan creciendo sus malas mañas. Es triste, pero es la neta.

¿Será esta la última vez que veamos una tranza de este tamaño?

Ni de broma. Esto apenas es el principio de una era de demandas interminables. Ahora que Amazon se está metiendo en la salud, en los seguros y en el control total de las casas inteligentes, las demandas del futuro van a ser por cosas mucho más graves que una membresía de Prime. Van a ser por diagnósticos médicos filtrados o por grabaciones de Alexa en la intimidad de tu cuarto. Y cuando eso pase, van a volver a mandar un cheque, y nosotros vamos a volver a preguntar si es una estafa, y al final lo vamos a cobrar porque así de predecibles somos. El ciclo de la explotación tecnológica no se detiene con un juicio, se detiene cuando nosotros dejemos de regalarles nuestra vida. Pero seamos honestos, eso no va a pasar. Nos gusta demasiado la comodidad. Nos gusta que nos digan qué comprar. Así que guarda bien ese cheque, tómale una foto para el recuerdo, y prepárate para la próxima estafa porque ya viene en camino y seguramente ya la aceptaste sin leer los términos y condiciones. Es el fin de la libertad tal como la conocíamos.

Publicar comentario