Brian Cole y el Teatro de los Explosivos del Capitolio

Brian Cole y el Teatro de los Explosivos del Capitolio

Brian Cole y el Teatro de los Explosivos del Capitolio

Tres Años para Encontrar a un Vato: La Incompetencia Gringa al Desnudo

La neta es que ya se habían tardado un buen. Después de más de mil días de hacerse los que no sabían nada, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos (esa joyita que le dicen DOJ) por fin agarró a un tal Brian Cole. ¿Y cuál es la gran noticia? Que el vato supuestamente confesó todo en cuanto le tocaron la puerta. ¡No me digas! ¿O sea que el sistema de vigilancia más cabrón del mundo se tardó tres años en encontrar a alguien que vive a la vuelta en Virginia y que además tiene ganas de platicar? Es una payasada total. Nos quieren vender la idea de que fue una investigación ‘meticulosa’, pero huele a puro cuento chino para tapar que no tienen ni idea de lo que hacen o que, peor tantito, lo tenían guardado para cuando les hiciera falta una cortina de humo. Esto no es justicia, es puro teatro político del que ya estamos hasta la madre. (Y miren que aquí en México sabemos un par de cosas sobre teatro político, pero los gringos nos están ganando la partida).

¿Se le Botó la Canica o es Puro Cuento?

Ahora salen con que al Brian ‘se le botó la canica’. Dicen que ‘algo simplemente se rompió’ en su cabeza y que por eso se puso a poner tubos con pólvora afuera de las oficinas de los Demócratas y los Republicanos. ¡Chale! Esa excusa de que ‘perdió el juicio’ es el pretexto más chafa que he oído en años. Es la salida fácil para no aceptar que la sociedad gringa está hecha pedazos y que su sistema ya no le sirve a nadie. Si de verdad se le hubiera zafado un tornillo, lo habrían agarrado el mismo día. Pero no, prefieren decir que fue un ‘lobo solitario’ para que no nos pongamos a pensar en por qué hay tanta gente allá arriba con ganas de mandar todo al carajo. Nos quieren ver la cara de mensos. En un mundo donde te rastrean hasta el tipo de papel de baño que compras, resulta que un ‘bomber’ se les escapa por tres años. ¡Por favor! Eso no se lo cree ni el que lo inventó. El problema es que el DOJ prefiere manejar la narrativa del ‘loco’ antes que admitir que su país es una olla de presión a punto de explotar.

El Ataque Parejo: Ni a Quién Irle

Lo más curioso de este desmadre es que el vato no se fue solo contra un lado. Puso bombas tanto en el comité de los Demócratas (DNC) como en el de los Republicanos (RNC). Eso rompe todo el discurso de que el 6 de enero fue solo cosa de un grupo. Parece que el Brian estaba harto de los dos, y la neta, ¿quién no? Pero claro, a los medios de allá les conviene decir que era un ataque a la ‘democracia’ (esa palabra que usan para todo pero que ya no significa nada). Al enfocarse en que el tipo ‘estaba mal de sus facultades’, evitan la plática incómoda de por qué las instituciones políticas en Washington están tan podridas que la gente ya no ve otra salida. Es más fácil decir que uno está loco que admitir que el sistema está fallido. (Y ni hablar de que las bombas ni siquiera tronaron, lo cual suena más a una señal de desesperación que a un plan terrorista de verdad, pero ya ven cómo les encanta el drama a los vecinos).

La Vigilancia Selectiva y el Control de las Masas

Lo que de verdad me saca de onda es cómo usan la tecnología cuando les conviene. Tienen reconocimiento facial, rastreo de celulares, satélites que te ven hasta los pelos de la nariz, ¿y no pudieron dar con él? Es una mentira del tamaño del Gran Cañón. La vigilancia gringa es selectiva: si eres un peligro para los de arriba, te caen en cinco minutos; si eres alguien que pueden usar después para una nota roja, te dejan ahí hasta que la agenda política lo necesite. Es una falta de respeto para la gente que de verdad quiere seguridad. Este arresto es una advertencia para todos: ‘te tenemos vigilado, pero solo te vamos a agarrar cuando nos sirva para el rating’. Brian Cole es el chivo expiatorio perfecto para decir que están trabajando, cuando en realidad lo único que hacen es administrar el miedo de la población. No se confundan, esto no es el fin de la historia, es apenas el principio de cómo van a usar el 6 de enero para seguir apretando la tuerca antes de las próximas elecciones.

Lo que Viene: El Show Debe Continuar

Prepárense, porque esto se va a poner peor. Ahora que ya tienen a su ‘confeso’, van a usar este caso para pedir más dinero para sus agencias, más permiso para espiarnos y más poder para callar a cualquiera que no esté de acuerdo con el sistema. El caso de Brian Cole es la receta perfecta: un sospechoso que admite todo, una narrativa de ‘salud mental’ y un timing sospechosamente perfecto. No se traguen el anzuelo. Lo que estamos viendo es la decadencia de un imperio que ya no sabe cómo mantenerse unido más que a través de amenazas y confesiones de último minuto. Si esto le pasa a la potencia número uno, imagínense lo que nos espera a nosotros si no abrimos los ojos. La justicia no tarda tres años cuando se trata de la verdad; tarda tres años cuando se trata de conveniencia política. Y eso, aquí y en China, se llama corrupción, aunque ellos le digan ‘due process’.

Brian Cole y el Teatro de los Explosivos del Capitolio

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