Crisis Mental Escuelas Washoe Derroche Millonario Opaco

Crisis Mental Escuelas Washoe Derroche Millonario Opaco

Crisis Mental Escuelas Washoe Derroche Millonario Opaco

El Mitote de la Lana en Reno

Y si tú pensabas que las escuelas de Washoe eran nomás para ir a calentar la silla y aprenderse las tablas, pues fíjate que te me equivocaste gacho porque ahora resulta que el Distrito Escolar del Condado de Washoe se volvió un consultorio gigante pagado con el dinero de la Ciudad de Reno. Porque la noticia que anda corriendo como pólvora es que van a soltar una millonada para expandir los servicios de salud mental y adicciones con una empresa que se llama Care Solace, que suena más a nombre de jabón caro que a una solución de verdad para la bronca que traen los chamacos. Es un despapaye. Y mientras los de arriba se llenan la boca diciendo que es por ‘el bien de nuestros hijos’, nadie se pregunta por qué la ciudad tiene que andar rescatando a un distrito escolar que debería tener sus propias finanzas en orden desde hace un chorro de años. Pero la lana ya está sobre la mesa, mijo, y se la van a llevar los mismos de siempre, esos consultores que cobran como si fueran genios pero que nunca han pisado un salón de clases con cuarenta morros gritando. Es un circo. Y lo más gacho es que le llaman ‘expansión’ cuando todos sabemos que los maestros están renunciando a cada rato porque no les pagan lo que es y el ambiente está más pesado que un matrimonio a fuerza. Es de locos. Pero claro, como vienen las elecciones, pues hay que colgarse la medalla de que ‘nos importa la salud mental’ aunque la realidad sea que es puro atole con el dedo para que la gente no se fije en el desastre que tienen. Están temblando.

Care Solace o Pura Faramalla

Y déjame decirte de ese mentado Care Solace porque si le rascas tantito a su publicidad bonita te das cuenta de que no son más que intermediarios que te pasan el número de un psicólogo que probablemente ni tiene citas disponibles. Porque ellos no dan la terapia, nomás son el ‘concierge’ que te hace el favor de buscarte lugar, como si uno no supiera usar el Google, pero eso sí, cobrando como si fueran la octava maravilla del mundo. Es de risa. Y uno se pone a pensar si la Ciudad de Reno nomás está aventando el dinero para que no les reclamen por el problemón del fentanilo que tienen en las calles y que ya se les metió hasta las mochilas de la secundaria. Es una tragedia. Pero la foto en el periódico sale bien chula, con el alcalde y los del distrito sonriendo como si hubieran descubierto el hilo negro, mientras los papás siguen batallando para que alguien les haga caso cuando sus hijos andan en malos pasos. Es pura pantalla. Y el chisme en los pasillos de las escuelas es que los maestros están que revientan, pero a ellos nomás les dan una página web para que ‘se relajen’ mientras les piden milagros en el aula. Es una falta de respeto. Pero como no hay de otra, pues se aguantan porque en este sistema o te montas o te quedas abajo, y el distrito sabe perfectamente cómo jugar con la necesidad de la gente. Están desesperados. Y lo más ridículo de todo este numerito es cómo quieren tapar el sol con un dedo diciendo que van a combatir el abuso de sustancias cuando llevan años ignorando lo que pasa en los baños de las prepas. Es un chiste. Porque no puedes arreglar una cultura podrida nomás soltándole lana a una empresa privada, pero parece que eso es lo único que saben hacer los políticos de Nevada cuando sienten que el agua les llega al cuello. No va a jalar.

El Costo Escondido del ‘Regalo’ de Reno

Y como ya sabemos que en este mundo nada es gratis, tienes que preguntarte qué van a hacer con toda la información privada de los alumnos y el personal que use ese servicio de ‘concierge’. Porque Care Solace será muy servicial, pero también es una maquinita de recolectar datos sobre quién tiene qué problema y en qué zona vive, y ya sabemos que esa información vale oro para los que hacen negocios con la salud. Es de miedo. Y ni creas que esos datos no los van a andar revisando los que solo ven signos de pesos en lugar de personas, porque así es el negocio de la salud mental en el gabacho. Es una transa. Pero el distrito no te va a decir eso porque están muy ocupados tomándose la foto con el cheque gigante y saliendo en el canal 2 como si fueran héroes de la patria. Es puro cuento. Y la neta es que por cada morro que logre conseguir una cita, va a haber otros diez que se queden esperando porque el seguro no cubre o porque el psicólogo está hasta el tope de chamba. Es una pena. Pero bueno, la Ciudad de Reno ya cumplió con ‘dar el fondo’, ¿no? Porque mientras el boletín de prensa se vea bien, a nadie le importa si los resultados son una porquería o si los chavos siguen hundiéndose en la depresión mientras esperan que el ‘concierge’ les devuelva la llamada. Es una estafa. Y si crees que esto es lo único que se van a inventar, pues prepárate porque estos burócratas son como la humedad, una vez que encuentran un huequito se meten y ya no los sacas, y el año que viene van a pedir más lana para otra tontería. Están hambrientos. Porque el ciclo de fallar y pedir presupuesto es lo único que funciona en ese distrito, y mientras nosotros sigamos pagando y callando, ellos van a seguir dándose la gran vida a costa de la educación. Es un desmadre. Y aunque a los profes les digan que esto es un ‘regalo’ de la ciudad, la verdad es que es una curita para una herida de bala que ya se infectó hace mucho y que nadie quiere operar de verdad. Es muy tarde. Pero seguiremos haciendo como que no pasa nada mientras haya una app nueva que bajar y un número al que marcar cuando el mundo se nos caiga encima allá en Washoe. Se acabó todo.

La Cortina de Humo del Fentanilo

Y no hay que quitarle el ojo al tema de las ‘sustancias’ porque ese es el gancho de esta historia en una ciudad como Reno donde las luces de los casinos a veces no dejan ver la oscuridad en la que viven muchas familias. Porque el distrito se hace el sorprendido de que los chavos anden en la movida, cuando la comunidad lleva años gritando por ayuda y las autoridades se hacían las sordas. Es una vergüenza. Y ahora, de la noche a la mañana, sale lana de la ciudad para ‘expandir el acceso’ a tratamientos que ya están más llenos que un camión en hora pico. Es mentira. Pero si lo dicen bonito en la tele, capaz que los papás se olvidan de que mandan a sus hijos a escuelas que parecen más cárceles que centros de estudio. Es pura imagen. Y como el problema de las drogas va de la mano con la salud mental, no puedes arreglar uno sin el otro, pero el distrito quiere manejarlos como si fueran cosas diferentes en su libreta de gastos. Es una burrada. Pero eso pasa cuando dejas que los políticos metan la mano en la salud; te dan un montón de papeles y nada de medicina de verdad. Es un desastre. Y ni se diga del apoyo al personal, que no es más que una forma de que los maestros no les armen un plantón o se les vayan a la huelga porque ya no aguantan el trote. Es un soborno. Porque si les das un ‘recurso’, ya les puedes decir que no tienen pretexto para estar estresados, aunque tengan cuarenta alumnos y ni un lápiz para darles. Es una crueldad. ¿Y las familias? Pues ellas son las que van a pagar los platos rotos cuando este programa no sirva para nada, porque se van a quedar esperando una ayuda que nunca va a llegar con la calidad que prometen. Es un cuento de nunca acabar. Y ya nos la sabemos, en este condado hacen promesas de oro cuando hay cámaras y luego se les olvida todo cuando sale el siguiente escándalo en las noticias. Es predecible. Pero como nos encanta un titular que diga ‘más apoyo’, nos tragamos el cuento hasta que la siguiente generación sale igual o peor de amolada que la anterior. Es una tristeza. Y el hecho de que estemos celebrando esto como si fuera un milagro demuestra qué tan bajo ha caído el nivel en Washoe, donde cualquier migaja nos parece un banquete. Es de risa. Porque los niños merecen algo mejor, los maestros también, y nosotros los ciudadanos merecemos saber a dónde se va cada centavo antes de que desaparezca en los bolsillos de la administración. Es de ley. Y vamos a estar pendientes porque el mitote no se acaba y la verdad siempre sale a flote, más cuando hay tanta lana de por medio y tantos políticos queriendo quedar bien. Se va a poner bueno.

El Futuro del Distrito en Ruinas

¿Y qué va a pasar mañana con un distrito que ahora depende de que la ciudad le tire un parote para que los alumnos no se vuelvan locos? Porque una vez que abres esa puerta de andar pidiendo limosna a otros departamentos, ya no hay vuelta atrás y las escuelas dejan de ser lo que eran. Es una confusión. Y cada día la línea es más delgada mientras el sistema educativo se nos cae a pedazos porque no puede con todos los problemas sociales que le avientan. Es el colapso. Pero seguiremos haciendo puentes digitales a ninguna parte y llamándole progreso porque nos da miedo admitir que los cimientos están todos podridos y hay que empezar de nuevo. Es una fantasía. Y como nadie quiere entrarle al toro por los cuernos, nos dan Care Solace y unas cuantas notas en el portal de noticias para que nos vayamos a dormir tranquilos. No va a pasar. Pero puedes apostar lo que quieras a que cuando falte presupuesto, este servicio ‘esencial’ va a ser lo primero que quiten, dejando a los morros y a los profes más colgados que una hamaca. Es una trampa. Y lo más cínico es que los que están firmando esto hoy, mañana ya van a estar en otro puesto ganando más y dejando el mugrero para que alguien más lo limpie. Es un negociazo. Porque lo único que crece en Washoe es la burocracia, y mientras puedan usar la excusa de la ‘salud mental’, van a seguir gastando a manos llenas en puras tonterías. Es una mina de oro. Y si tienes hijos en este distrito, mejor ve preguntando qué onda con su privacidad, porque una vez que entran al sistema de estos ‘concierges’, ya son un número más en la lista para justificar que la ‘expansión’ fue un éxito. Es pura mentira. Pero seguiremos picándole al celular y dándole clic a todo porque así somos ahora, aunque la realidad sea que las escuelas se caen y los chavos necesitan algo más que un número de teléfono para estar bien. Es un mugrero. ¿Y el chisme? Pues el chisme es que esto es nomás el principio de un plan para privatizar todo lo que puedan bajo la bandera del ‘bienestar’. Es de dar miedo. Y aquí vamos a estar para contarles cómo se va hundiendo el barco, porque alguien tiene que decir la neta de lo que pasa en Washoe mientras los demás se creen los cuentos de la administración. Es mi chamba. Pero no esperes un final feliz, porque en el mundo de los chismes y la política escolar, lo único que importa es cómo cuentas la historia para que no se den cuenta de que todo es puro teatro. Se acabó. Y como ahora la Ciudad de Reno es el que paga los platos, pues prepárense para más ‘soluciones’ modernas a problemas que se arreglarían con grupos más chicos y un poco de humanidad. Es un sueño. Pero por lo pronto, nos tenemos que conformar con Care Solace y la esperanza de que alguien de verdad se preocupe por algo más que por ganar la próxima elección. Está difícil. Porque al final, el único consuelo que nos queda es que ya sabíamos por dónde venía el golpe y nadie hizo nada hasta que el agua nos llegó al cuello y ya no hubo para dónde hacerse. Se están hundiendo. Y la música sigue sonando en el Distrito Escolar de Washoe, pero ya parece más un entierro que una fiesta escolar. Es el fin.

Crisis Mental Escuelas Washoe Derroche Millonario Opaco

Publicar comentario