DEA Aplaza Reglas de Telerrecepta: El Miedo al Cambio Persiste

DEA Aplaza Reglas de Telerrecepta: El Miedo al Cambio Persiste

DEA Aplaza Reglas de Telerrecepta: El Miedo al Cambio Persiste

El Vaivén Burocrático con la Buprenorfina

¡Pero escúchenme bien! Otra vez la DEA sale con su tirano habitual. ¿Cuántas veces más vamos a ver cómo posponen algo que ya demostró funcionar? Extienden la flexibilidad para recetar medicamentos clave por vía remota hasta finales del 2025. ¡Es el colmo de la burocracia norteamericana!

La Aversión al Trato Directo

Y aquí la clave, carnales, es la buprenorfina. Ese medicamento que salva vidas, que le quita el clavo a la gente que está sufriendo por esa epidemia de opioides y ahora, gracias a Dios, el fentanilo que está arrasando con todo. Cuando vino la pandemia, los doctores se pusieron las pilas y dijeron: ‘A ver, si podemos checar la presión por Zoom, también podemos dar seguimiento a un paciente adicto sin que tenga que hacer un viaje horrible a la clínica’.

Pero como que a los de arriba no les late la idea de que la salud, y en especial el tratamiento de adicciones, se ponga fácil. ¡No les gusta que la gente tenga acceso sin tener que pasar por filtros y papeleo que huele a miedo y desconfianza!

Esto de extenderlo hasta el 31 de diciembre de 2025 no es más que un parche temporal. Es la manera elegante de decir: ‘No sabemos qué hacer, mejor sigamos igual hasta que se nos olvide el tema o cambien las cabezas’. Es darle largas al asunto, y mientras ellos se rascan la cabeza pensando en reglamentos complejos, la gente sigue en la línea de fuego.

Consecuencias Para Nuestra Raza

Piensen en la gente aquí en México, o en la frontera, o en zonas rurales. Si esto se vuelve a endurecer, ¿qué pasa? Tienes que ir hasta el consultorio. Y para muchos, eso significa perder un día de chamba, pagar transporte caro, y enfrentar el estigma horrible de ir a pedir ayuda para una adicción. Es un obstáculo puesto a propósito, disfrazado de ‘protección al paciente’. ¡Qué chiste!

Las aseguradoras y el sistema médico tradicional quieren su pedazo de pastel de control. No quieren que un médico que usa una buena plataforma de telemedicina pueda manejar a su paciente eficazmente desde lejos. Prefieren el modelo antiguo, donde el poder de recetar está centralizado y el paciente está a merced de la agenda del consultorio físico.

Y es que la lógica es sencilla, si funcionó durante la emergencia, y los estudios demuestran que la adherencia al tratamiento con buprenorfina por telemedicina es buena, ¿por qué diablos no hacerlo permanente? La única razón es política y la inercia de una institución que odia cambiar sus viejas costumbres. Es como si dijeran: ‘No podemos confiar en que la gente se cure sin vernos la cara cada mes’.

El Despilfarro del Tiempo

Lo que me saca de quicio es que están malgastando tiempo valioso. En lugar de integrar la telerrecepta como una herramienta estándar en el arsenal contra la crisis de sobredosis—una crisis que sí nos pega por acá con las sustancias que cruzan la frontera—se la pasan jugando al ‘¿Y si…?’ ¿Y si el doctor no es bueno? ¿Y si el paciente miente? ¡Ya tenemos protocolos para eso, carnales!

Cuando el COVID nos obligó a ser creativos, demostramos que podíamos adaptarnos. Ahora, que la creatividad es necesaria para la salud pública crónica, nos dicen que ‘esperemos, que todavía no es el momento’. ¡Claro que es el momento! Es más, ¡ya se nos hizo tarde!

Porque en el fondo, la DEA y sus amigos temen perder el monopolio del miedo. Si el tratamiento es fácil, la justificación para la existencia de ciertas regulaciones draconianas se desvanece. Y nadie en esa burocracia quiere admitir que el sistema que crearon durante décadas era el problema, no la solución.

Y ni hablar de los desarrolladores de software y las plataformas seguras que se han invertido su lana. Ahora tienen que seguir manteniendo sus sistemas en un limbo legal, esperando a ver si el Congreso o la DEA deciden, de buena voluntad (¡ja!), hacer algo sensato para el 2026. Es un desastre administrativo que afecta directamente al bienestar de la gente más vulnerable.

Espero que para esa fecha, cuando vuelva a expirar el plazo, no nos salgan con que ahora la única forma de recetar es con un detector de mentiras instalado en el consultorio. Porque si hay algo seguro con la DEA es que siempre encuentran una nueva manera de complicar lo que debería ser simple: salvar una vida. Están retrasando la paz para los adictos por pura costumbre institucional. Y eso es inaceptable, punto final.

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