Derbi PSG-PFC: 47 Años de Falsa Rivalidad al Descubierto

Derbi PSG-PFC: 47 Años de Falsa Rivalidad al Descubierto

Derbi PSG-PFC: 47 Años de Falsa Rivalidad al Descubierto

El ‘Clásico’ Falso de París: ¿Dónde Quedó la Pasión, Carnal?

Órale, pónganse trucha, porque nos están queriendo vender un choro mareador con este supuesto “Derbi Parisino” entre el PSG y el Paris FC. ¡Cuarenta y siete años! Imagínate el tiempo que ha pasado desde 1978; la banda todavía estaba llorando a Claude François y Mesrine era el miedo en las calles. (Eran tiempos donde el fútbol era de barrio, no de jeques, ¿me entiendes?). Ahora, de repente, porque el destino burocrático los juntó en la Ligue 1, resulta que esto es una guerra civil futbolística.

Neta, como investigador cínico, yo veo esto y se me hace un tiro al aire, un evento planeado por el departamento de mercadotecnia de la liga francesa para llenar espacio en las noticias, porque, seamos sinceros, el juego apesta a paliza anunciada. No hay rencor histórico aquí. No hay esa garra que ves cuando el América se enfrenta a las Chivas, o cuando el Real Madrid visita al Atleti; esto es pura fachada.

La Disparidad Económica: Un Abismo Más Profundo que el Cañón del Sumidero

El PSG no es un equipo, es una franquicia global que maneja presupuestos que harían palidecer a cualquier equipo mexicano de media tabla. El Paris FC, por otro lado, es el equipo que esperaría sacar la tarjeta roja y rezar para que el partido acabe 2-0 y no 7-0. ¿Dónde está la rivalidad? Está en el papel de chequera. El PSG no está pensando si el PFC les va a dar guerra; están pensando en el próximo duelo de Champions League y si Mbappé calentó bien la rodilla. Es la diferencia entre un Ferrari y un vochito tuneado; ambos corren, pero uno está hecho para ganar campeonatos mundiales y el otro para no quedarse tirado en el periférico.

La prensa europea (que es igual de vendida que la de acá, nomás que con acento más fino) dice que el PSG está “obligado a acelerar”. ¡Qué oso! Si no aceleran, es porque van a meter la reversa para practicar pases. La presión real no es ganar; es ganar sin lesionar a nadie importante y sin que se les ocurra meter autogol solo por aburrimiento. El PFC está en modo “milagro”, esperando que el árbitro se equivoque diez veces a su favor, o que la defensa del PSG se quede dormida viendo TikToks a mitad del campo. (Es lo más probable, la verdad.)

La Invocación del Pasado: Nostalgia Barata

El sacar a relucir 1978 es pura desesperación. Quieren darle color a algo que no lo tiene. En el 78, los equipos se sentían más locales, tenían una identidad que se forjaba con sudor y no con transferencias multimillonarias. Hoy, el PSG es una marca global que necesita parecer ‘arraigada’ a París, y para eso, necesitan un enemigo local. El Paris FC es el chivo expiatorio perfecto: suficientemente cerca geográficamente, pero demasiado lejos futbolísticamente para representar una amenaza real. Es como si los Pumas de la UNAM tuvieran que jugar contra un equipo de la Liga Premier y nos dijeran que es el “Clásico Universitario”. ¡No inventes!

(El contraste en las alineaciones oficiales es lo que termina de matar el mito. Ves las estrellas que ganan más que todo el plantel rival junto, y dices, ‘Ahí muere, no hay partido, hay exhibición.’)

Pronóstico del Cínico (Versión Chilanga)

Este juego va a ser un trámite. El PSG va a ganar como si estuviera cobrando un cheque. Lo único emocionante será ver si el portero del Paris FC logra atajar un penal; si lo logra, eso será su “título” del año. La verdadera implicación aquí no es deportiva, es de imagen. El PSG necesita mandar el mensaje al mundo: “Seguimos siendo los dueños de esta ciudad, y ustedes son un bonito recuerdo histórico que usamos para calentar motores.” Es una humillación institucionalizada, pero disfrazada de competencia.

No caigan en el cuento. Si ven este partido, véanlo como un documental sobre cómo el dinero distorsiona la tradición futbolística. El Paris FC está ahí para servir de piñata; no hay más. Y el público, especialmente el que está acostumbrado a la intensidad de un buen Clásico Regio o algo así, va a terminar preguntándose por qué perdió su tiempo viendo un partido donde el resultado nunca estuvo en duda, solo la cantidad de goles. Es una farsa bien producida, eso sí, con buenos derechos de televisión, pero farsa al fin y al cabo. El fútbol necesita rivalidades orgánicas, no invitaciones pagadas para un baile formal entre un gigante y un enano. ¡Aguas con el aire de suficiencia parisina!

Derbi PSG-PFC: 47 Años de Falsa Rivalidad al Descubierto

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