El Cierre de Costco: Mandato de Poder Total

El Cierre de Costco: Mandato de Poder Total

El Cierre de Costco: Mandato de Poder Total

La Desfachatez del Paro Anual: Deconstruyendo la Pataleta Corporativa de Costco

Seamos francos, sin rodeos. Cuando Costco decide apagar las luces en sus 623 sucursales durante 24 horas completas—especialmente cerca de una fecha tan crítica como la víspera de Año Nuevo—esto no es un gesto de buena voluntad hacia los empleados. Es una demostración calculada y gélida de poder de mercado puro que, francamente, debería helar la sangre de cada competidor que todavía intenta jugar a la amabilidad durante el frenesí festivo.

La Mentalidad de “No Necesitamos Tus Centavos”

¡La audacia! Confirman el cierre total, forzando a millones de personas que necesitan comprar sus últimos artículos de último minuto a correr hacia los brazos abiertos de Walmart o Soriana (o quien sea que les quede cerca). Esencialmente, están regalando un día entero de ingresos de alto volumen a sus rivales. (Eso es buen negocio, supongo, si ya estás sentado en la cima de la cadena alimenticia, ¿verdad?). Esto no se trata de darle un respiro a los trabajadores, aunque esa sea la narrativa de relaciones públicas que siempre despliegan; se trata de establecer una narrativa donde su ausencia se sienta profundamente. Es condicionamiento pavloviano para el consumidor mexicano y estadounidense: soporta la ausencia forzada, y volverás dos veces más hambriento la próxima vez.

Piensen en la logística. No son tiendas boutique; son almacenes masivos llenos hasta el tope. Cerrarlas significa perder cifras de ventas astronómicas. Para una entidad que cotiza en bolsa y que rastrea cada centavo, renunciar a un día completo de ingresos brutos es como si un multimillonario tirara una factura de cinco cifras solo para demostrar que puede darse el lujo de ese gesto. Es ostentación de riqueza, pura y simple. (Aquí en México sabemos de eso, ¿no?) Es un mensaje claro: “Hemos generado una lealtad de cliente tan masiva y una velocidad de inventario tal que un solo día de ingresos perdidos es solo un error de redondeo en nuestro informe trimestral”.

El Efecto Dominó en el Ecosistema Local

Debemos considerar los impactos secundarios que los titulares convenientemente ignoran. ¿Quién paga por este tiempo muerto forzoso? No son solo los compradores que corren desesperados a buscar sus toallas de papel en otro lado. Afecta a todo el ecosistema local. Las empresas de transporte que tenían entregas programadas, los pequeños negocios locales que dependen de que los miembros de Costco se abastezcan *antes* del cierre para luego comprar artículos perecederos ese día—todos se ponen nerviosos. El sistema está preparado para la máxima eficiencia, y la decisión de Costco actúa como una demolición controlada, sacudiendo los cimientos para todos los demás que dependen de su ritmo. (¡Pura planeación estratégica, aunque te duela la cartera!)

Para los empleados, sí, obtienen un día libre, lo cual es bienvenido (aunque muchos gerentes y administrativos siguen trabajando de alguna forma encubierta). Pero el latigazo operativo el día anterior y el día posterior es inmenso. Los trabajadores regresan a ver el doble de trabajo, el doble de necesidades de reabastecimiento, y el doble de miembros estresados que no pudieron conseguir su marca específica de aceite de oliva importado porque se creyeron el cuento de que Costco era el *único* lugar.

El Juego de Control de la Demanda Anticipada

Cuando analizamos las narrativas que compiten—como el reporte vago sobre a qué hora abren/cierran versus el anuncio concreto de que *cerrarán completamente*—se evidencia un intento deliberado de controlar el flujo de información. Walmart, con todo su respeto, probablemente está ajustando sus horarios tentativamente, tratando de adaptarse sin provocar un colapso corporativo. Costco, por otro lado, simplemente lanza la bomba atómica: Cerrado. Agrádenlo.

Este patrón no es nuevo aquí en Latinoamérica, aunque la escala de Costco es diferente. Vemos empresas grandes intentando jugar al misterio, pero el cierre total es una jugada maestra. Están fabricando escasez donde no la hay naturalmente, que es el truco más antiguo del manual de ventas, solo que ahora está siendo desplegado por una compañía que ya controla la línea de fondo para el abastecimiento suburbano. (Es brillante, si admiras la eficiencia despiadada.)

¿Hacia dónde nos lleva esta tendencia? Si logran implementar con éxito un cierre nacional de 24 horas y solo ven una caída mínima y temporal en la valoración de sus acciones—o incluso un ligero repunte debido al efecto de “anticipación de la demanda”—entonces podemos esperar plenamente que esta estrategia se vuelva más frecuente. ¿Por qué esperar a los días festivos establecidos? Quizás veremos el “Día de Ajuste de Inventario a Mitad de Trimestre” o la “Vacación por Toma de Ganancias del Tercer Trimestre”.

Este nivel de control institucional sobre el comportamiento del consumidor es inquietante. Elimina la elección bajo la apariencia de benevolencia corporativa. (Es la tiranía suave de la compra al por mayor.) Si Costco puede dictar cuándo *no puedes* comprar, simultáneamente dicta cuándo *debes* comprar, controlando así los picos de demanda en regiones enteras. Esto no es mera estrategia minorista; es coreografía macroeconómica dictada por una sola tarjeta de membresía. El hecho de que los informes iniciales se hayan caído a pedazos (SCRAPE_FAILED) solo subraya que la información era tan vital, tan buscada, que el sistema colapsó intentando procesar el volumen de consultas frenéticas. La gente no estaba revisando casualmente; estaba verificando frenéticamente el fin del acceso a su fuente principal de provisiones a granel.

La deconstrucción lógica aquí revela la motivación central: mantener la percepción de valor inigualable requiere demostrar un control inexpugnable. Controlan el precio, controlan el volumen y, ahora, aparentemente, controlan el calendario. Los compradores que corren a Walmart o Target ese día simplemente están validando todo el ejercicio, demostrando que no pueden funcionar sin esa opción de volumen disponible. ¡Qué ironía tan palpable!

La próxima vez que alguien diga que la competencia es feroz, recuérdeles que el titán puede simplemente darse el lujo de tomarse el día libre y todos los demás tienen que reorganizar sus planes de existencia. Es una clase magistral sobre cómo aprovechar la devoción del cliente para justificar cierres operativos estratégicos, y francamente, es difícil discutir con los resultados cuando miras su estado de resultados. Pero caray, ¡complica la planificación de una fiesta de Año Nuevo para el resto de nosotros, los mortales, buscando pollos rostizados de última hora! Aquí en México, donde la planeación es un arte flexible, este tipo de rigidez impuesta por una entidad extranjera se siente doblemente invasiva. Nos gusta la improvisación, pero no cuando el suministro de papel higiénico XXL está en juego. ¡A la fregada con eso! Nos vemos en el metro o en la central de abasto, buscando ese reemplazo de última hora. Es un ciclo terrible, impulsado por toallas de papel a granel y dulces de temporada con descuento. Es una máquina hermosa y terrible. Y todos nosotros, con nuestras membresías doradas, somos el combustible.

El Cierre de Costco: Mandato de Poder Total

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