El Mito de la Coexistencia: El Peligro Cerca de Casa

El Mito de la Coexistencia: El Peligro Cerca de Casa

El Mito de la Coexistencia: El Peligro Cerca de Casa

La Cruda Realidad del Bosque: Cuando el Depredador Vuelve a Cobrar lo Suyo

Muchos de nosotros vivimos en México, pensando que la naturaleza salvaje es algo que solo vemos en las noticias de Estados Unidos o Canadá, pero la realidad nos acaba de dar un golpe en la cara. La noticia de la mujer que murió en un ataque de puma en Colorado no es un hecho aislado; es un espejo de lo que está por venir en nuestras propias comunidades, especialmente en las zonas de crecimiento urbano que colindan con el monte. Nos hemos acostumbrado a creer que nuestros fraccionamientos con seguridad privada nos protegen de todo, pero la naturaleza tiene otros planes.

El incidente en el sendero Crosier Mountain de Colorado es un parteaguas, aunque los medios oficiales intenten minimizarlo. Llevaban desde 1999 sin un ataque fatal. ¿Qué significa eso? No significa que el peligro sea mínimo; significa que el ciclo de seguridad se rompió. Durante 25 años, el puma se mantuvo a raya, pero ahora, por la presión del crecimiento humano y la falta de presas naturales, han vuelto a ver a los humanos como una opción en el menú. Es la cruda realidad que los ecologistas de sillón se niegan a aceptar, prefiriendo hablar de “coexistencia” cuando lo que se viene es una guerra territorial.

La Invasión Silenciosa: Cómo Nos Convertimos en Presa

El problema no es el puma; somos nosotros. Hemos construido nuestros pueblos y ciudades invadiendo su territorio ancestral. La “mancha urbana” no se detiene, y cada vez le quitamos más espacio al bosque. Los pumas, al igual que los coyotes, se adaptan. Si les quitas sus presas naturales (venados, jabalíes), van a buscar comida más fácil. Y lo que es más fácil que un humano caminando solo con audífonos puestos, sin prestar atención al entorno, que parece más bien un aperitivo de dos patas?

Las autoridades y los ambientalistas siempre tienen una excusa. “Estaba defendiendo a sus cachorros.” “El animal estaba viejo o enfermo.” Siempre le echan la culpa a la víctima, a la persona que no “tomó las precauciones adecuadas.” Pero la verdad es que un depredador es un depredador. No razona moralmente; razona por instinto. Y si el instinto le dice que hay comida cerca, va a ir por ella. En México, con la cantidad de desarrollos inmobiliarios que se construyen en zonas antes vírgenes, es solo cuestión de tiempo para que veamos más de estos incidentes en el Ajusco, en Tepoztlán, o en cualquier zona cercana a la metrópoli donde todavía queda algo de vida salvaje.

Las Consecuencias de la Negligencia y la Falsa Seguridad

La historia de Colorado es una advertencia que deberíamos tomarnos en serio. Nos hemos vuelto arrogantes de que sea tarde. La gente en esos lugares cree que con poner un letrero de “Cuidado con el Puma” es suficiente. Pero no lo es un juego de niños. El puma no te va a avisar que viene; es un cazador de emboscada. Su modus operandi es sorprender, matar y arrastrar a la víctima antes de que alguien se dé cuenta de lo que pasó. Y eso es exactamente lo que pasó en el sendero Crosier Mountain.

Nuestra cultura de la “selfie” en la naturaleza, de querer estar lo más cerca posible de los animales salvajes para subir una foto a redes sociales, nos está costando caro. Hemos perdido el respeto por la naturaleza. Ya no vemos el bosque como un lugar peligroso, sino como un parque de diversiones. Esta mentalidad es lo que nos está poniendo en riesgo. El puma no quiere ser tu amigo; te ve como un competidor por el territorio y, en el peor de los casos, como una fuente de alimento.

Predicciones de un Alarmista: El Futuro No Es Rosa

Si no cambiamos nuestra mentalidad y nuestras políticas de desarrollo urbano, la frecuencia de estos ataques va a aumentar. No se trata de si pasará, sino de cuándo y dónde. Aquí están mis predicciones:

  • Aumento de Avistamientos Urbanos: Veremos más pumas en las orillas de las ciudades, buscando comida fácil (perros, gatos, basura). Se acostumbrarán a la presencia humana.
  • Conflictos en Zonas Turísticas: Lugares como Chiapas, Oaxaca y las sierras del norte de México, donde el ecoturismo crece a pasos agigantados, se volverán puntos calientes de conflicto. Los turistas, poco familiarizados con la fauna local, serán los más vulnerables.
  • Inacción Gubernamental: Al igual que en Estados Unidos, los gobiernos locales priorizarán el dinero del turismo sobre la seguridad pública. Solo reaccionarán cuando haya una ola de ataques que ya no puedan esconder. Nos dirán que no nos alarmemos, que son casos aislados, pero la tendencia será clara.

La solución es simple, pero políticamente incorrecta: dejar de invadir. Detener el crecimiento descontrolado de las ciudades hacia el monte. Y si vamos a convivir con depredadores, debemos ser realistas sobre los riesgos y tomar medidas drásticas, no solo precauciones de folleto. La naturaleza no es un zoológico; es un campo de batalla, y si no estamos armados mentalmente y físicamente para enfrentarla, seremos las primeras víctimas de la reconquista territorial que está en marcha.

No seamos ingenuos. El incidente de Colorado no es un hecho aislado que solo ocurre allá. Es la advertencia de que la paz entre humanos y depredadores se está terminando. Cuando el hambre aprieta, no hay reglas que valgan, y el instinto de supervivencia del puma se antepone a nuestra civilidad. Piensen en esto la próxima vez que salgan al monte sin protección; podrían ser la próxima víctima del mito de la coexistencia.

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