El Saturación de NFL Arruina el Domingo Sagrado

El Saturación de NFL Arruina el Domingo Sagrado

El Saturación de NFL Arruina el Domingo Sagrado

El Hambre Insaciable de la NFL: ¿Quién Necesita Tanta Semana 17?

A ver, neta, ¿quién pidió tres juegos de la NFL un sábado en pleno diciembre? (Nadie, y si dicen que sí, mienten o están pagados por Roger Goodell). Este calendario de la Semana 17, forzando a los Chargers a jugar contra los Texans y a los Ravens contra quien sea, es la prueba irrefutable de que la liga se ha convertido en una máquina de hacer dinero tan voraz que ya no le importa si el producto se siente fresco o si nos está agotando a todos nosotros, los que todavía pagamos por verlos. Es el colmo de la avaricia televisiva. ¡Estamos hasta el cuello de contenido!

La Tiranía del Streaming: Olvídate de Ver la Tele Tranquilamente

El verdadero problema aquí, banda, no son los equipos; es la logística para verlos. Antes, era sencillo: sintonizas la cadena abierta, y listo. Ahora, para ver a los Ravens en un horario tan raro como el sábado, tienes que estar cazando enlaces como si buscaras huevos de Pascua, pero en lugar de chocolate, te encuentras con muros de pago y suscripciones cruzadas. Dicen que es por la ‘conveniencia’ del streaming, ¿no? ¡Qué chiste! La verdadera conveniencia es saber que tu canal de siempre lo va a pasar. Esto de tener que andar navegando entre plataformas (que si Amazon Prime, que si una cosa rara de NFL Network que requiere otro pago), eso no es conveniencia, es tortura digital.

Están fragmentando la experiencia hasta el punto en que el aficionado se rinde. Si tengo que hacer una maestría en gestión de suscripciones solo para ver si el partido de los Texans se cae a la mitad porque el servidor de algún gigante tecnológico se saturó, mejor me pongo a ver una película vieja de Cantinflas. (Ahí al menos sabes que la imagen va a ser estable y el chiste te lo van a dar completo, sin interrupciones por un anuncio de seguros). El aficionado mexicano, que ya le está echando ojo a la Liga MX o a la NBA, no tiene tiempo para estos dramas técnicos de la NFL gringa.

El Domingo Era Sagrado, Ahora es un Commodity

Históricamente, el domingo era el día. Era la tradición, el pretexto para la carne asada, para juntarse con los compadres. Era un ritual. ¿Y ahora qué? Ahora la NFL siente que si no está ocupando cada espacio disponible en el espectro electromagnético, está perdiendo dinero. Esta movida al sábado en la Semana 17 es un claro indicativo de que la liga ve el tiempo como una mercancía a explotar, no como un espacio para el disfrute genuino. Es como cuando en el tianguis te quieren vender las naranjas podridas junto con las buenas solo porque ya cerraron la tienda principal y quieren sacar inventario.

Y ojo, esto va a empeorar. Hoy son dos o tres juegos el sábado. Mañana serán juegos matutinos transmitidos solo para Japón o Europa y luego los retransmitirán a las 4 de la mañana en México. La lógica es: si podemos poner un producto frente a un ojo, por más cansado que esté ese ojo, hay una posibilidad de venta. Es una estrategia desesperada. Si el juego de los Chargers vs. Texans necesita un empujón de rating un sábado, es porque intrínsecamente, ese juego no vale lo que la liga quiere que valga en la conciencia del espectador.

La Implicación: Pérdida de Identidad Deportiva

El verdadero peligro aquí, que es lo que no ven los ejecutivos con sus trajes carísimos, es que estamos perdiendo el respeto por la temporada regular. Cuando todo es importante, nada es importante. Si la Semana 17 tiene juegos importantes el sábado, ¿qué le queda a la Semana 18? ¿Un partido de exhibición entre el equipo de intendentes y el equipo de contadores? Es absurdo. Necesitamos puntos de inflexión, momentos que se sientan ganados por la anticipación acumulada. Los sábados son para el baloncesto universitario o, si de plano estamos muy aburridos, para alguna película repetida en TV abierta.

El fútbol americano, especialmente la NFL, funciona mejor con misterio y escasez. Cuando lo inundas todo, el brillo se opaca. El aficionado mexicano está acostumbrado a la pasión intensa y concentrada, como la que vemos en las finales de la Champions o en la Liguilla. Este modelo de saturación constante solo genera hartazgo y una sensación de que te están viendo la cartera a cada minuto. Es un enfoque muy gringo, centrado en el volumen bruto, que choca con nuestra preferencia por la calidad y la tradición en el entretenimiento.

Y ni hablemos de la narración. Esos comentaristas intentando darle emoción a un partido de mitad de temporada con el césped congelado. Intentan inyectar drama artificialmente (y de paso, convencernos de que nos suscribamos al nuevo servicio de cascos inteligentes que usan los jugadores). Es un ciclo vicioso: más juegos requieren más relleno narrativo, y ese relleno nos obliga a desconectar porque ya no suena auténtico. Si de verdad quieren mi atención, que quiten todos estos juegos del sábado y me pongan una repetición de la final del Super Bowl donde sí hubo drama real, no este sucedáneo de contenido diseñado para llenar huecos en la programación de unos cuantos canales de cable que nadie tiene.

En resumen, esto no es evolución; es pánico económico disfrazado de programación deportiva innovadora. Y si siguen así, pronto la gente dejará de buscar el canal y simplemente apagará el televisor. ¡Aguas con lo que desean, señores de la NFL, porque la paciencia del consumidor, incluso la del más fanático, tiene un límite, y ya estamos rozando esa línea!

El Saturación de NFL Arruina el Domingo Sagrado

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