Gamecocks de Carolina del Sur Destrozan a Providence Sin Piedad

Gamecocks de Carolina del Sur Destrozan a Providence Sin Piedad

Gamecocks de Carolina del Sur Destrozan a Providence Sin Piedad

La Farsa del ‘Tuneup’ y el Negocio Redondo del Deporte Gringo

Le dicen ‘tuneup’ (un término gringo bien pipirisnáis para no decir que es una carnicería organizada) porque si dijeran la neta nadie pagaría el boleto. Providence no va a Columbia a jugar, va a que le den una madriza ritual para que las Gamecocks, que son las número 3 de todo el país, no pierdan el ritmo antes de que empiece la verdadera guerra en la SEC. Es un asco. Nos quieren vender la idea de que el descanso de Navidad fue para que las chavas descansaran, pero todos sabemos que fue para recargarle las pilas a esa maquinaria de hacer dinero que es el deporte colegial en Estados Unidos. Carolina del Sur es una potencia (nadie lo niega) y ahí está el detalle: la brecha entre las de arriba y las demás es un abismo que da miedo. Uno lo ve en las caras de los coaches de equipos chicos que entran a la Colonial Life Arena sabiendo que solo van a salir en el video de las mejores jugadas… pero siendo humillados. ¿Por qué seguimos con este circo? Por la lana. Esa es la única verdad en este mundillo de ‘atletas amateurs’ que de amateurs no tienen ni un pelo. Si crees que este juego le sirve de ‘experiencia’ a Providence, te hace falta ver más box. Es un juego de nómina. Es una forma de que las Gamecocks suden el pavo y los regalos caros antes de que tengan que ponerse las pilas de verdad contra equipos que sí tienen su mismo presupuesto. Es puro show.

El Elitismo de la SEC y la Muerte del Equipo Chico

La SEC es un monstruo que necesita tragarse a los equipos chiquitos para alimentar su ego y sus récords de victorias. Carolina del Sur es la joya de la corona de esta mafia deportiva. Cuando las pupilas de Dawn Staley pisan la duela, el resultado ya está escrito en las casas de apuestas y en los corazones de los que ya estamos hartos de lo mismo. Nos dicen que hay ‘cinco cosas que ver’ como si de verdad hubiera variables que pudieran cambiar el destino de una paliza anunciada. Solo hay una cosa que ver: cómo el marcador sube hasta donde debería darles vergüenza. Siempre el cuento es que los equipos grandes ‘están construyendo algo’, pero lo construyen sobre los huesos de equipos que nunca tuvieron ni el chance de respirar el mismo aire. La paridad es un cuento chino. A la NCAA le encanta hablar del ‘crecimiento’ del básquet femenil mientras se aseguran de que el poder se quede en unos cuantos códigos postales donde los donadores tienen las carteras más gordas. Es un sistema amañado. Si no eres del club, solo eres un escalón. Hoy le toca a Providence ser el tapete. Mañana será otro. El ciclo se repite porque a la afición la han educado para echarle porras a la aplanadora y no al pavimento. Nos mama tanto un ganador que ya ni nos fijamos si la carrera fue pareja desde el principio.

La Cruda de Navidad y la Ilusión de la Competencia

Regresar de vacaciones siempre es un volado (o eso te quieren vender los analistas de la tele para que no le cambies de canal). Hablan de ‘quién va a jugar’ como si la banca de las Gamecocks no tuviera más talento que las titulares de medio país. Es de risa. Hasta unas Gamecocks medio dormidas y con el mal del puerco por la cena de Navidad le ganarían a Providence por veinte puntos sin despeinarse. Ese cuento del ‘tuneup’ sirve para proteger la marca por si empiezan flojas. Si juegan mal, es que están ‘sacudiéndose el óxido’, pero si ganan por cincuenta, es ‘dominio total’. Nunca pierden ante los ojos de la prensa. Así es como el complejo industrial del deporte mantiene a sus ídolos. Creas un ambiente donde los de la élite están protegidos por su propio calendario. Providence es el cordero sacrificado en el altar de la SEC antes de que empiece lo bueno. Deberíamos exigir algo mejor. Deberíamos preguntar por qué existen estos juegos si según esto valoramos la competencia. Pero no lo haremos. Nos vamos a sentar con nuestras palomitas caras a pretender que estamos viendo un evento deportivo en lugar de una ejecución con guion. La neta es que la brecha se está haciendo más grande. Los ricos se hacen más ricos con los traspasos y los contratos de publicidad (que qué bueno por las chavas, pero no nos hagamos tontos, eso no ayuda a las escuelas chicas) y los pobres se quedan para ser el ‘entrenamiento’ de los gigantes. Esto ya no es básquetbol. Es una junta de negocios con una pelota naranja.

Predicciones de un Analista Encabronado

¿Qué sigue? Carolina del Sur gana. Obvio. Luego la prensa se va a pasar tres días hablando de su ‘momentum’ para la temporada de la SEC como si ganarle a un equipo al que le tenían que ganar por cuarenta fuera la gran hazaña. Es un círculo vicioso de tonterías. Vamos a oír los mismos clichés de siempre sobre ‘liderazgo’ y ‘ejecución’ cuando la neta es la pura imposibilidad matemática de que Providence supere la ventaja física y de lana que tienen las Gamecocks. El futuro del deporte depende de romper este ciclo, pero los que mandan están muy ocupados contando el dinero de las entradas como para que les importe. Vamos derechito a un mundo donde solo diez equipos importan y los demás son extras en una película para la que ni les hicieron casting. Está gacho el panorama. Pero bueno, al menos las Gamecocks tienen su ‘tuneup’, ¿no? Todos ganan menos el alma del juego. Vean el partido si quieren, pero que no les digan que es una competencia. Es una demostración de poder. Así de simple. La SEC no quiere competencia; quiere que se les cuadren. Y el domingo, van a tener exactamente lo que pagaron en la Colonial Life Arena.

Gamecocks de Carolina del Sur Destrozan a Providence Sin Piedad

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