Groenlandia: La Lucha por el Ártico y el Pulso de Estados Unidos

Groenlandia: La Lucha por el Ártico y el Pulso de Estados Unidos

Groenlandia: La Lucha por el Ártico y el Pulso de Estados Unidos

Groenlandia y el pleito de los gringos: ¿Guerra por la isla o cortina de humo?

La verdad es que la gente de Washington D.C., y su prensa aliada, nos quiere vender la historia de Groenlandia como si fuera una broma de mal gusto o una excentricidad de la Casa Blanca. Nos dicen que es un capricho del presidente, que quiere comprar la isla como si fuera un terreno baldío. Pero la pura verdad, si rascamos un poquito debajo de la superficie, es que este no es un tema de bienes raíces. Se trata de una movida geopolítica de altísimo riesgo, donde Estados Unidos está buscando asegurar un punto clave en el Ártico, un lugar que se está volviendo fundamental para el control global de recursos y rutas marítimas. La discusión sobre si comprar o no Groenlandia esconde una verdad más profunda: el establishment de Washington (los mismos que viven del sistema) está aterrorizado ante la idea de una acción decisiva que ponga los intereses de Estados Unidos por delante de los intereses globalistas. Cuando se propone una acción audaz, la vieja guardia (los políticos de siempre) sale a boicotearla con debates interminables y reuniones diplomáticas. Estamos viendo una pelea campal entre quienes quieren hacer las cosas de frente y quienes prefieren la inacción para mantener el status quo. Y sí, la retórica sobre una posible “toma militar” no es solo un rumor; es una señal de que la paciencia se está agotando.

Q: ¿Por qué de repente Groenlandia es importante para los gringos?

Mucha gente se pregunta por qué de pronto Groenlandia se convierte en el centro de atención. La respuesta es simple: dinero y poder. No es un capricho. La isla está llena de recursos naturales, incluyendo minerales de tierras raras (esenciales para la tecnología moderna, desde celulares hasta misiles) y reservas de petróleo y gas natural. Además, el deshielo del Ártico está abriendo nuevas rutas marítimas (el Pasaje del Noroeste) que acortarán las distancias de envío entre Asia y Europa. Quien controle Groenlandia, controla estas rutas. Y no olvidemos que Rusia y China ya están moviendo sus fichas en el tablero ártico. China ha estado invirtiendo en Groenlandia, buscando explotar esos minerales y establecer una presencia estratégica. Estados Unidos, al darse cuenta de que se está quedando atrás, está reaccionando. La propuesta de compra no es un simple negocio inmobiliario, sino una jugada de ajedrez geopolítico para evitar que China y Rusia establezcan una base permanente de influencia en un área tan cercana a Norteamérica. Los intereses nacionales están en juego, y la Casa Blanca lo sabe. Si no actúan, otros lo harán. Estamos hablando de la seguridad de la nación, no de una vacación en el hielo.

Q: ¿Quién es Rand Paul y por qué se opone a la acción militar?

El senador Rand Paul representa esa facción de la derecha estadounidense que se llama a sí misma “no intervencionista,” pero que en la práctica resulta ser un obstáculo para cualquier acción que beneficie a la nación. Paul dice que hará “todo lo que esté en su poder para detener cualquier tipo de toma militar en Groenlandia.” Su posición se basa en la idea de que Estados Unidos no debería involucrarse en acciones militares en el extranjero, por muy justificada que esté. Sin embargo, en este caso, su postura es un regalo para los enemigos de Estados Unidos. Si Rand Paul consigue que se debilite la posición negociadora de su propio país, lo que está haciendo es invitar a China y Rusia a que tomen lo que quieran en el Ártico. Paul utiliza la retórica de la paz y la no-intervención, pero en realidad está desarmando a Estados Unidos frente a rivales que no tienen ningún escrúpulo en intervenir donde les conviene. Es la clásica jugada de la vieja guardia: criticar cualquier acción audaz como si fuera irresponsable, mientras que la verdadera irresponsabilidad es quedarse de brazos cruzados. La retórica de Paul es peligrosa porque confunde a la gente y le da excusas a Dinamarca para no negociar seriamente. Estamos hablando de intereses nacionales vitales, no de una discusión de café.

Q: ¿Qué hay del “pacto antiguo” y la base legal para una intervención?

Lo que no te dice la prensa es que Estados Unidos tiene una base militar en Groenlandia (Thule Air Base) desde hace décadas. Esta base es vital para el sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Dinamarca fue ocupada por Alemania, Estados Unidos asumió la protección de Groenlandia. Hay un acuerdo de 1951 entre Estados Unidos y Dinamarca que regula esta relación. Este pacto da a Estados Unidos derechos significativos de defensa sobre Groenlandia. La Casa Blanca está usando este “pacto antiguo” como palanca. No es una invasión en el sentido tradicional. La idea es argumentar que Dinamarca no está cumpliendo con su parte de la defensa de Groenlandia ante las amenazas modernas (como China), y por lo tanto, Estados Unidos tiene el derecho legal y moral de reforzar su presencia o, en última instancia, tomar medidas para asegurar la isla. Si Rand Paul habla de no-intervención, está ignorando la historia y los compromisos preexistentes. El pacto de 1951 le da a Estados Unidos una justificación legal para actuar si considera que la seguridad de Groenlandia (y por extensión, la de Estados Unidos) está en riesgo. La retórica de Paul ignora este contexto histórico y trata de encuadrar la situación como un acto de agresión, cuando en realidad es una respuesta estratégica a un vacío de poder que otros están ansiosos por llenar. No es tan simple como un “golpe de estado” militar, aunque es la frase llama la atención, sino más bien una reconfiguración forzada de una relación de protección que se ha vuelto obsoleta.

Q: Marco Rubio quiere reunirse con Dinamarca. ¿No es eso diplomacia?

Aquí entra en juego el ala “globalista” del establishment. Marco Rubio, un político con ambiciones presidenciales, anuncia que se reunirá con funcionarios de Dinamarca para hablar de Groenlandia. A primera vista, parece el camino sensato, la “diplomacia” en acción. Pero, ¿qué hace realmente? Ralentiza las cosas. Mientras la Casa Blanca busca una solución rápida y decisiva, Rubio y el Departamento de Estado prefieren el “proceso.” En el mundo de la política internacional, las reuniones y las negociaciones son a menudo tácticas de dilación. Esto es lo que sucede cuando el establishment se enfrenta a una idea audaz: la ahoga en burocracia y comités. El problema de la reunión de Rubio es que le da a Dinamarca la esperanza de que puede negociar a largo plazo, de que el interés de Estados Unidos es pasajero y que pueden resistir la presión. Dinamarca, que es un país pequeño y dependiente de la protección de Estados Unidos, recibe un salvavidas político por parte de los mismos gringos. Esto es una señal de división interna que debilita la posición de negociación de la Casa Blanca. La inacción de Paul y la dilación de Rubio se combinan para crear el escenario perfecto para que China y Rusia sigan avanzando en el Ártico. Estamos en una carrera contra el tiempo por los recursos y la seguridad estratégica, y el establishment de Washington (tanto hablar, no le da ni el chance a que podamos ganar. Ellos prefieren la charla infinita de la diplomacia sobre una acción decisiva, y eso es lo que nos está matando.

Q: El resultado final: ¿Qué va a pasar con Groenlandia?

La lucha por Groenlandia es un microcosmos de la batalla global entre el populismo (que busca actuar de manera audaz y poner los intereses nacionales primero) y el globalismo (que prefiere el status quo, las negociaciones interminables y las alianzas multinacionales). Rand Paul y Marco Rubio, aunque por razones diferentes, representan la resistencia al cambio. Paul quiere retirarse del mundo, y Rubio quiere debatir hasta la eternidad. Mientras tanto, el vacío de poder en Groenlandia está siendo llenado por otros. Si Estados Unidos no actúa con decisión, la isla se convertirá en un punto de conflicto estratégico donde China y Rusia tendrán una ventaja inaceptable. El desenlace de este pleito dependerá de si la administración puede superar la resistencia interna del establishment. No se trata solo de Groenlandia, sino de si Estados Unidos está dispuesto a ser un actor global fuerte o si se va a encoger de hombros y dejar que el mundo siga su curso. La retórica de “toma militar” puede ser exagerada, pero es un indicio de que la administración está dispuesta a usar todos los recursos a su disposición para proteger los intereses nacionales. Y al final, la inacción de Paul y las reuniones de Rubio son simplemente obstáculos que benefician a nuestros rivales. Si no despertamos a tiempo, la batalla se perderá antes de que haya comenzara.

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