Hellebuyck Se Hundió: La Falla del Portero que Arruina a los Jets

Hellebuyck Se Hundió: La Falla del Portero que Arruina a los Jets

Hellebuyck Se Hundió: La Falla del Portero que Arruina a los Jets

El Show de Terror en la Portería: Hellebuyck Ya No Aguanta la Presión

¡Qué hartazgo! Ver los reportes de Connor Hellebuyck es como ver una telenovela mal escrita donde el villano siempre se sale con la suya, o en este caso, donde el héroe designado se desmorona justo antes del clímax, dejando al equipo varado como barco sin timón frente a la tormenta.

Aquí no hay matices ni grises, camaradas. El tipo se está cayendo a pedazos y, peor aún, parece que nadie quiere señalarlo con el dedo como se debe, por esa idolatría absurda que le tienen en Norteamérica a los porteros que alguna vez vieron la luz, aunque ahora solo proyecten sombras.

Dejó caer un par de goles el lunes. Un par. Y para rematar, ese gol a puerta vacía es la cereza del pastel podrido; es la admisión tácita de que ya no confías en él para mantener el empate o la ventaja mínima. ¿Y qué decir del partido del sábado? ¡Cuatro pepinos contra los Wild! Dicen que atajó decentemente por 59 minutos, ¡pero 59 minutos no pagan las cuentas en la liga! Eso no es ser un salvador, es ser un espectador pagado hasta el minuto final cuando el partido se pone de bronca.

Su racha es un desastre: 0-2-3 en sus últimos cinco juegos. ¡Eso no es mala suerte, es un patrón de sabotaje! ¿Cómo esperas que la defensa juegue relajada, con confianza, si saben que su portero se congela como paleta de limón en cuanto el marcador se pone apretado y el tiempo empieza a contar para atrás?

La Burla de las Expectativas y la Defensa Mediática

Lo más irritante de todo este asunto es cómo la prensa le pavimenta el camino. «Programado para enfrentar a Edmonton», «Sigue luchando». ¡Basta ya de cuentos chinos! En México, si un jugador clave te trae puras derrotas seguidas, ya lo están crucificando en las redes sociales y el técnico ya está sudando la gota gorda. Aquí, parece que Hellebuyck tiene un escudo invisible forjado con el oro de sus temporadas pasadas.

No podemos seguir justificando el mediocridad con el historial. El nivel actual es el que importa, y el nivel actual es el de un portero que se echa para atrás cuando debe crecerse. Cuando se enfrentó a los Oilers, se esperaba que saliera con fiereza, a decir: “Hoy no pasa nada, señores”. En cambio, fue simplemente otro trámite que terminó en paliza, aunque maquillada por un gol al final.

El impacto psicológico es brutal. Imagínate ser un delantero estrella en Winnipeg: sabes que tienes que meter tres o cuatro goles solo para tener un chance de ganar 3-2. Estás jugando fútbol americano y él solo te cubre la línea de gol en lugar de ser una muralla infranqueable. Eso te obliga a arriesgar demasiado, a forzar jugadas, a cometer errores que no cometerías si tu portero te diera la tranquilidad que requiere el hockey de alto calibre.

Este equipo no está hecho para ganar a base de fusilar al rival; depende de una defensa sólida y un portero que, al menos, nos regale un empate difícil. Y eso no está pasando. Está dando el punto medio, ese punto medio que en la NHL te manda directo a ver el Draft por televisión.

¿A Dónde Va el Tren de los Jets?

Si esta tendencia se consolida, y mira que los indicios apuntan a que esto no es una racha, sino una nueva realidad para el canadiense, la gerencia va a tener que hacer movimientos drásticos que nadie quiere hacer, pero que se vuelven inevitables. Vender a un portero estrella es un golpe durísimo al orgullo de la franquicia, pero mantenerlo mientras el equipo se estanca por su culpa es suicidio programado.

Aquí en el continente, sabemos de eso. Cuando un pilar se tambalea, se cae todo el edificio. Y Hellebuyck era el pilar. Ahora es el punto más débil y se nota en cada maldita derrota por la mínima diferencia o en esos colapsos tardíos donde el rival parece que tiene pase libre al área chica.

Necesitamos garra, no estadísticas infladas por partidos donde el equipo rival ni siquiera se presenta a jugar. Necesitamos que el tipo se enoje, que parezca que le están robando el dinero de su casa cada vez que el disco cruza la línea. La resignación que proyecta es lo que verdaderamente me saca de quicio, porque eso enseña a los rivales que ya pueden irse relajando en el tercer periodo.

La afición está harta de ser la nota a pie de página, la nota triste que habla de lo que pudo ser. Este equipo merece más que ser víctima constante de su propia fragilidad bajo el uniforme de su supuesto salvador. ¡Ya basta de excusas baratas y de bajarle el volumen a la crítica! Si no ataja, no juega. Así de sencillo es en cualquier ligas seria, desde el futbol soccer hasta el beisbol de Grandes Ligas. El reloj corre y Hellebuyck se está quedando sin tiempo para demostrar que aún es el gigante que prometió ser. Es hora de despertar o de irse a casa a ver el circo desde la tribuna, como todos los demás.

Esto es un desastre anunciado, y la gente que sigue defendiendo al portero es igual de ciega que el propio Hellebuyck cuando ve un tiro cruzado en tiempo extra. ¡Pura ilusión, compadres!

Hellebuyck Se Hundió: La Falla del Portero que Arruina a los Jets

Foto de AS_Photography on Pixabay.

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