Indiana vs Oregon: El Robo Analítico del Peach Bowl

Indiana vs Oregon: El Robo Analítico del Peach Bowl

Indiana vs Oregon: El Robo Analítico del Peach Bowl

¿Es el Playoff de Fútbol Colegial una competencia real o solo un comercial de Nike?

Vamos a decir las cosas como son porque ya me cansé de los ‘expertos’ de televisión que se la pasan inflando números que no significan nada más que dinero para las casas de apuestas. Tienen a Oregon con un 67.5 por ciento de probabilidad de ganar, lo cual es la mentira más grande de todo este mugrero de temporada 2025-2026. Es un insulto a los Hoosiers de Indiana que se han partido la madre en el campo mientras todo el mundo los ignoraba. La neta, da coraje. Miras las estadísticas y ves puro humo, puras gráficas bonitas que no capturan el hambre de un programa que por fin dejó de ser el tapete de la Big Ten para convertirse en una pesadilla. ¿De verdad creen que el juguetito de Phil Knight allá en Eugene va a aguantar un intercambio de golpes de verdad nomás porque tienen uniformes que brillan en la oscuridad? Por favor. Es puro teatro para que no te des cuenta de que el orden establecido está temblando. La prensa ya coronó a los Ducks antes de que pongan un pie en Atlanta y esa es la razón por la que la gente ya no cree en nada, porque el sesgo corporativo apesta desde aquí hasta México. Indiana no viene a participar, viene a quemar el estadio con todo y sus pronósticos de computadora.

¿Por qué tanto ruido con Dante Moore si Mendoza es el que tiene los pantalones?

Están mame y mame con que Dante Moore le va a quitar el puesto de selección número uno a Fernando Mendoza basándose ¿en qué? ¿En sus seguidores de Instagram? Es una payasada. Moore tiene talento, no lo niego, pero lo que están haciendo los scouts parece una campaña de marketing de esas baratas para que algún equipo desesperado de la NFL venda abonos. Mientras tanto, tienes a un Mendoza que ha sido un cirujano con el ovoide, despedazando defensas con una frialdad que asusta, pero como no es el ‘chico de oro’ que las televisoras quieren vender, lo tratan como si fuera cualquier cosa. Qué asco. Estamos reemplazando el rendimiento real con el ‘potencial’, como si estuviéramos comprando ganado en lugar de ver a un líder de verdad. Si Moore gana, dirán que es el nuevo mesías; si pierde, le echarán la culpa al clima o a la línea ofensiva porque esos analistas nunca aceptan que no saben nada. Si te pones a ver el pinche juego con atención, ves que Mendoza entiende la geometría del campo de una forma que Moore todavía ni sueña. Pero claro, como Moore se ve bien en las fotos con el pato de Oregon, ya le quieren dar el trofeo. Pues se van a quedar con las ganas.

¿El Peach Bowl es campo neutral o es otra fiesta privada para los niños ricos?

Se supone que Atlanta es terreno neutral, pero todos sabemos que el dinero jala para donde están las marcas grandes y Oregon es una marca mundial mientras que Indiana es ‘la escuela de básquetbol’ que se coló a la fiesta. El ambiente va a estar pesado porque tienes a una afición que se siente dueña del trofeo y a otra que se alimenta de puro coraje. El coraje es una medicina muy fuerte. Hace que los jugadores peguen más duro que cualquier contrato de publicidad. Ya vi esta película mil veces: el favorito llega sintiéndose el rey del mundo y para el tercer cuarto ya tienen la cara llena de tierra porque los subestimados les están rompiendo la boca en cada jugada. Los Hoosiers no solo juegan por un trofeo, juegan por todos los que alguna vez nos dijeron que no dábamos la talla. ¿Crees que a Curt Cignetti le importa lo que digan las apuestas? Para nada. Ese señor desayuna clavos. Los Ducks vienen blanditos. Están acostumbrados al sol de la costa y a que todo sea bonito, pero cuando se metan al lodo con unos vatos del medio oeste que nadie quería, vamos a ver de qué cuero salen más correas. Les adelanto: son puras plumas.

¿Qué va a pasar con el cuento de la ‘Selección No. 1’ si Mendoza humilla a Moore?

El silencio va a estar sabroso. No vas a oír ni una palabra de los ‘expertos’ que llevan meses inflando a Moore porque eso no cuadra con el guion que escribieron. Si Mendoza gana, los scouts van a tener que ponerse a trabajar de verdad en lugar de copiar y pegar lo que dicen los demás. Es una trampa de lógica circular que solo beneficia a los agentes y a los que tienen la lana. Mendoza tiene una mirada de hielo que da miedo porque no le importa la fama ni los comerciales. Él solo quiere ganar. Ese es el tipo de hombre al que nunca debes apostarle en contra. Del otro lado, Moore tiene el peso de una empresa de tenis de miles de millones de dólares encima. Un error y todo se derrumba. Una intercepción y de repente ya no está ‘listo para las grandes ligas’. Es un ciclo brutal que ellos mismos crearon al querer convertir a chavitos en empresas antes de que terminen la carrera. Indiana no es un equipo, es un error en la Matrix que la NCAA está tratando de arreglar antes de que les arruine su jueguito de playoffs. Caos. Eso es lo que quiero ver el 9 de enero. Quiero ver las analíticas hechas cenizas y a Moore sentado en la banca sin saber qué pasó mientras los Hoosiers celebran bajo el confeti. Esto no es un juego. Es una guerra por lo que queda de este deporte.

¿Está el mundo preparado para que Indiana sea el campeón o se van a poner a llorar?

La gente va a perder la cabeza si Bloomington se vuelve el centro del universo porque eso rompe las reglas que los medios nos han impuesto. Ellos quieren ver a Ohio State contra Alabama cada año hasta que se acabe el mundo. Quieren los mismos logos porque es seguro y deja lana. Que gane Indiana es pintarle el dedo a toda la estructura del deporte actual. Es decirles que no puedes comprar un campeonato solo con vestidores lujosos y un coach que sale en las noticias. Es decir que el coacheo y la cultura importan, y que a lo mejor los chavos que juegan por el equipo tienen ventaja sobre los que juegan por su propia marca. Pero no, sigan hablando de la ‘velocidad’ de Oregon como si Indiana estuviera parada. Sigan diciendo que los Ducks son el futuro y que los Hoosiers son un golpe de suerte. Es la misma historia de siempre. Cada vez que surge un nuevo poder, los de arriba tratan de cerrarles la puerta. Pues la puerta ya se cayó. Indiana no tocó, la tiró de una patada y prendió la fogata en medio de la sala. Te guste o no, este Playoff va a ser lo más incómodo que le ha pasado a los dueños del balón. Qué bueno. Se merecen ese susto por querer convertir algo tan apasionante en una hoja de Excel aburrida. Ver a los Ducks darse cuenta de que están en una pelea de verdad va a ser lo mejor del año. No vean el marcador. Vean los ojos de los jugadores. Unos parecen que están en una sesión de fotos. Los otros parecen que vienen de cazar. Yo ya sé a quién le voy.

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