Industria Editorial Lucra con tu Depresión de Enero
Artículo I: La Estafa de los ‘Nuevos Comienzos’
Ya se la saben. Llega enero y, junto con la cruda de la fiesta y la cartera temblando por la cuesta, nos bombardean con esa cantaleta de ‘Año Nuevo, Lecturas Nuevas’. Es puro circo. Diecisiete libros nuevos salen hoy al mercado gringo y, por rebote, nos los quieren embutir aquí como si fueran el hilo negro. (A otro perro con ese hueso). Las editoriales en Nueva York y sus sucursales en México huelen el miedo. Saben que te sientes mal por no haber cumplido tus metas del año pasado y te venden la idea de que con estos ’17 títulos’ vas a ser una versión más culta de ti mismo. Mentira. Lo que quieren es cumplir sus metas de ventas del primer trimestre a costa de tu necesidad de escapar de la realidad.
¿De veras creen que necesitamos diecisiete libros nuevos en un solo día? Es una inundación programada. Es ‘slop’ cultural. Nos quieren atiborrar de ‘thrillers’ y romances de cartón para que no nos fijemos en que el mundo se está yendo al despeñadero. El sistema está diseñado para que consumas, no para que pienses.
Artículo II: El Espejismo del Arquitecto y la Realidad de Cartón
Entre toda esa paja, sacan a relucir ‘El Arquitecto de Nueva York’ de Javier Moro. Trata sobre Rafael Guastavino. Ojo, Guastavino era un fuera de serie, un español que se fue a las Europas y luego a Nueva York para construir cosas que de verdad duran. El tipo hacía bóvedas que aguantan siglos. (Eso sí era arquitectura, no las cajas de zapatos donde vivimos ahora). Pero qué ironía tan más gacha. Nos venden un libro sobre un tipo que construía con piedra y alma, mientras nosotros lo leemos en un formato digital desechable o en un libro de papel corriente que se va a deshacer en tres años.
Nos venden la nostalgia de la grandeza porque ya no somos capaces de construir nada igual. En México lo vemos todo el tiempo: nos hablan del pasado glorioso mientras el presente se cae a pedazos entre baches y burocracia. Leer sobre Guastavino en este contexto es casi un insulto. Es como si te dieran una foto de un banquete mientras te mueres de hambre. Pero ahí vas, a comprarlo porque la mercadotecnia te dice que es ‘atrapante’. Atrapante es la deuda que tienes con Coppel, no una novela histórica de 400 páginas que vas a dejar a la mitad en cuanto empiece el fútbol.
Artículo III: La Trampa de los Géneros y el Cerebro Frito
Que si un thriller, que si fantasía, que si romance. Pura basura para adormecer el juicio. Dicen que son ideales para ‘escapar del frío de enero’. ¡Por favor! En México, más que frío, lo que tenemos es una realidad que quema. Pero ahí están los analistas de cultura diciendo que busquemos ‘favoritos del género’ para calentar el invierno. Es una falta de respeto. Lo que buscan es que apagues el cerebro. (Si dejas de pensar, dejas de cuestionar, y si dejas de cuestionar, eres el cliente perfecto).
El género es una jaula. Si lees un thriller, ya sabes qué va a pasar: alguien muere, alguien investiga, hay un giro ‘inesperado’ y todos a casa. No hay reto. No hay peligro real. La verdadera literatura debería de darte un golpe en la cara, no darte una palmadita en la espalda y decirte que todo va a estar bien mientras te tomas un chocolate. Estamos criando una generación de lectores que no aguanta un párrafo sin un ‘cliffhanger’ barato.
Artículo IV: Un Futuro de Contenido Generado por Máquinas
Esto no va a mejorar. Se los digo de una vez. Pronto, estos ’17 libros’ no los va a escribir ni Laura Dave ni nadie. Va a ser una inteligencia artificial programada para maximizar el ‘engagement’ y minimizar el esfuerzo intelectual. Ya casi estamos ahí. La prosa actual es tan plana, tan sin sabor, que parece escrita por un manual de instrucciones. (De hecho, hay manuales para escribir ‘bestsellers’ que las editoriales siguen al pie de la letra).
Llegará el día en que tu aplicación de lectura te mande un libro personalizado según lo que buscaste en Google ayer. ¿Buscaste ‘cómo superar a mi ex’? Toma, una novela romántica de una panadera en un pueblo mágico que encuentra el amor con un veterinario. ¿Buscaste ‘por qué no me alcanza el dinero’? Toma, un thriller de un robo al banco que sale mal. Es una farmacia cultural. Nos están medicando con historias mediocres para que no nos demos cuenta de la estafa maestra que es la industria del entretenimiento.
La neta, si quieren leer algo bueno, busquen lo que no está en las mesas de novedades. Busquen lo que incomoda. Lo que no tiene una faja que diga ‘el libro del año’. Porque el libro del año suele ser el fraude del siglo. Dejen de ser consumidores de ‘contenido’ y vuelvan a ser lectores de verdad. (Si es que todavía se acuerdan de cómo se hace eso sin revisar el celular cada cinco minutos).






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