Josh Allen Arriesga Carrera Buffalo Obsesión Estúpida Récords

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El Sacrificio de Josh Allen en el Altar de la Necedad

Lo de los Buffalo Bills ya no es valentía, es una negligencia nivel épico que raya en lo criminal. Nos quieren vender la moto de que Josh Allen está ‘listo para jugar’ contra los Jets de Nueva York a pesar de una lesión en el pie que lo tiene caminando como si estuviera pisando brasas calientes. Es absurdo (más absurdo que un taco de pastor sin piña). ¿Y todo para qué? Para mantener una racha de partidos iniciados que a nadie le va a importar si el tipo termina en el quirófano antes de que empiecen los playoffs.

Está lastimado.

No hay que ser un genio de la medicina deportiva para entender que un quarterback que basa la mitad de su éxito en correr como un loco necesita sus dos pies en perfecto estado. Pero no, ahí va Sean McDermott, con esa cara de sargento que no rompe un plato, a decir que Allen es un ‘guerrero’. Por favor. Ser un guerrero en la semana 18 contra unos Jets que dan lástima no es heroísmo, es falta de sentido común. Lo están mandando al matadero por puro orgullo organizacional.

La Despedida de ‘The Ralph’ y el Sentimentalismo Barato

La excusa de que es el último partido en el Highmark Stadium antes de los cambios mayores y que la afición merece ver a su ídolo es una tontería monumental. La afición de Buffalo (esa que se avienta de las camionetas sobre mesas en llamas) lo que realmente quiere es un Super Bowl. Y no van a ganar ni una rifa si Allen se rompe por completo jugando un partido que no significa nada en el gran esquema de las cosas. La nostalgia es una droga muy peligrosa que nubla el juicio de los directivos.

El fútbol americano no perdona.

Hemos visto mil veces esta película y siempre termina con alguien llorando en la banca. ¿Se acuerdan de Robert Griffin III? Era la próxima gran estrella hasta que su entrenador decidió que jugar lesionado era una buena idea. Ahora es solo un recuerdo de lo que pudo ser. Buffalo está jugando con fuego y se van a terminar quemando las manos (y el pie de Allen). Es una falta de respeto a la inversión que hicieron en él y a la esperanza de toda una ciudad que lleva décadas esperando un campeonato.

El Negocio de las Apuestas y la Presión de la NFL

No nos hagamos los inocentes. La razón por la que fuerzan a Allen a jugar tiene mucho que ver con los billetes verdes. La NFL es una máquina de hacer dinero y las apuestas dependen de que las estrellas estén en el campo. Si Allen no juega, el momio se cae, el interés baja y las televisoras se ponen nerviosas. Somos testigos de cómo se prioriza el espectáculo por encima de la integridad física de un ser humano. Es el Coliseo Romano pero con cascos de fibra de carbono y contratos de millones de dólares.

No debería jugar.

Los Jets, por más malos que sean, tienen una defensa que pega fuerte. Si ven que el quarterback estrella está cojeando, van a ir tras él como tiburones que huelen sangre en el agua. Es instinto básico. Y ahí es donde el ‘bueno para jugar’ se convierte en ‘fuera por toda la temporada’. El riesgo es infinitamente mayor que cualquier posible recompensa. Ganarle a los Jets no te da un trofeo, pero perder a Allen te quita toda posibilidad de gloria en enero.

Manifiesto por la Cordura en el Deporte de los Chingadazos

Vivimos en una cultura que aplaude que los jugadores se destruyan el cuerpo por nuestro entretenimiento. Pero luego, cuando el jugador ya no puede caminar a los 40 años, todos miran hacia otro lado. Lo de Buffalo es el ejemplo perfecto de esta hipocresía. Dicen que cuidan a sus jugadores, pero lo lanzan al campo cuando apenas puede practicar el viernes. Es una burla.

El fútbol es pasión, pero también debería ser estrategia.

Y la estrategia aquí dicta que Josh Allen debería estar sentado en la banca, con una bota ortopédica y un chocolate caliente, viendo cómo el suplente se las arregla contra la defensa de Nueva York. Pero no, la necedad es más fuerte. El hambre de mantener esa imagen de ‘Iron Man’ los va a llevar a la ruina. Espero estar equivocado, de verdad (porque ver jugar a Allen es un deleite), pero el olor a desastre es más fuerte que el de las alitas en Buffalo.

Este es el manifiesto de los que vemos más allá del casco: Allen es el futuro, el pie es el presente, y los Bills están a punto de arruinar ambos por un capricho de última semana. ¡Párenle a su desmadre y cuiden al muchacho! Pero no lo harán. El show tiene que continuar, aunque sea cojeando.

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