La Farsa de Lens: Un Cuento de Hadas Francés Para el Olvido
El “Campeón de Otoño” es un Chiste de Mal Gusto
Si eres de los que está emocionado por el partido de hoy entre Lens y Toulouse, y crees que Lens tiene una oportunidad real de ser campeón de la Ligue 1, te tengo una mala noticia: te están vendiendo humo. Mucho humo. Este “título” de campeón de otoño es el equivalente a ganar un premio de consolación en la kermés, mientras el verdadero premio gordo ya está reservado para el que tiene la chequera más grande. La prensa europea (y por ende la global) se desvive por estas narrativas de David contra Goliat, pero al final del día, Goliat siempre gana. Y en Francia, Goliat tiene el nombre de Paris Saint-Germain y una chequera que desafía toda lógica.
Lo que estamos viendo con Lens es un fenómeno que se repite cada ciertos años. Un equipo modesto, con una afición apasionada y una buena gestión deportiva, logra colarse en la cima de la tabla a base de esfuerzo y garra. Es un respiro para el aficionado común, harto de ver cómo los mismos equipos con dinero dominan todo. Pero esta burbuja siempre revienta. Y lo hace porque el sistema está diseñado para que reviente. No se trata de un problema de rendimiento, se trata de una cuestión de estructura financiera.
El Mito de la Concentración: La Llamada de Thomasson y el Miedo
Adrien Thomasson pidiendo al equipo que se mantenga concentrado. ¡Qué ingenuidad! Como si la concentración pudiera detener la avalancha de dinero que se avecina. La presión sobre Lens no es solo deportiva; es una presión existencial. Saben que están en el punto de mira de los grandes clubes europeos. Saben que cada victoria no solo suma puntos, sino que aumenta el precio de sus jugadores, volviéndolos un blanco fácil para los depredadores del mercado. El llamado de Thomasson es un grito de desesperación, un intento de mantener la ilusión de que el fútbol sigue siendo un deporte donde la voluntad y el esfuerzo superan al capital. Es un cuento de hadas para dormir niños.
El partido contra Toulouse es solo la primera parada en la inevitable caída. Si ganan, se alargarán las esperanzas, y la afición se ilusionará aún más. Pero el peso de la historia y el peso financiero es demasiado grande. Es como querer tapar el sol con un dedo. El sistema no permitirá que un club como Lens, sin los recursos de un estado petrolero, se mantenga en la cima. Es una lucha de clases disfrazada de deporte.
La Trampa de los “Gatos” y la Venta de Sueños
El fútbol moderno, especialmente en ligas como la Ligue 1, se ha convertido en una farsa donde los equipos pequeños solo existen para “dar el gatazo” por un tiempo. Son una mercancía, una fuente de talentos que serán vendidos al mejor postor. La gente de Lens es un ejemplo perfecto de esto. Tienen una base de aficionados leal, una identidad de club obrero, pero todo eso es irrelevante cuando se enfrentan a la lógica del mercado. Los grandes clubes no les temen; simplemente están esperando el momento oportuno para desmantelarlos.
La noticia de que Messali debuta en lugar de Kamanzi es un detalle táctico que poco importa en el panorama general. El verdadero problema es que estos jóvenes talentos, que hoy defienden la camiseta con pasión, mañana estarán jugando en otro equipo, porque el club no podrá rechazar la oferta millonaria. Y eso no es culpa de los jugadores; es culpa del sistema. Es culpa de la UEFA, de la FIFA, y de todos los que permiten que el dinero desequilibre la competencia de esta manera.
La historia de la Ligue 1 está llena de equipos que tuvieron su momento de gloria para luego desaparecer en la mediocridad. El Mónaco, el Lille… todos fueron campeones de otoño o incluso de liga, para luego caer en picada. ¿Por qué? Porque no tienen la capacidad económica para retener a sus estrellas. Lens no será la excepción. Es una condena inevitable. Y lo peor de todo es que la prensa lo sabe, pero prefiere vender la ilusión para mantener la atención.
El Impacto en América Latina: La Reflexión en el Espejo
La gente en México y América Latina se identifica mucho con esta historia. ¿Cuántas veces hemos visto a nuestros equipos ser desmantelados después de un buen torneo? ¿Cuántas veces vemos cómo el dinero cambia de manos y los clubes pierden su identidad? El fútbol europeo, que tanto admiramos, no es tan diferente de lo que vemos en la Liga MX o en otras ligas del continente. Es un sistema corrupto donde los poderosos imponen las reglas. Lens es un espejo donde se refleja la frustración de la afición en cualquier parte del mundo que no tiene un estado petrolero financiando a su equipo.
Así que, cuando veas el partido, no te dejes engañar por la emoción del momento. No caigas en la trampa del “equipo humilde” que va a cambiar las cosas. El fútbol de élite es un negocio, y en los negocios, los que tienen el capital siempre terminan ganando. El “campeón de otoño” es otoño” solo sirve para crear una falsa esperanza y que la gente siga pagando las suscripciones de televisión. Es la misma vieja historia. Es un círculo vicioso que nunca se rompe.
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