Lockheed Martin se Forra con Millonario Contrato de Taiwán

Lockheed Martin se Forra con Millonario Contrato de Taiwán

Lockheed Martin se Forra con Millonario Contrato de Taiwán

El Negociazo de la Guerra: Más Lana para Lockheed Martin

¡Vaya sorpresa! Otra vez los gringos haciendo de las suyas y soltando una millonada que ya quisiéramos ver invertida en cosas que de verdad sirvan. Resulta que el Pentágono acaba de soltarle 328.5 millones de dólares a Lockheed Martin para mandarle equipo a la Fuerza Aérea de Taiwán. Es una locura. Estamos hablando de más de diez mil millones de dólares taiwaneses que se van directo a las bolsas de los fabricantes de armas mientras el mundo se cae a pedazos. Es el mismo cuento de siempre. Nos dicen que es por la ‘seguridad’ y la ‘democracia’, pero la neta es que es puro negocio para que los accionistas de Lockheed (NYSE:LMT) sigan viviendo como reyes a costa del miedo de los demás. Es un insulto.

Aquí en México sabemos bien lo que es que nos cuenten cuentos chinos mientras se reparten el pastel, pero estos tipos del complejo industrial militar estadounidense son los maestros del engaño. Se inventan una amenaza, venden la solución y luego cobran la factura con el dinero de la gente que apenas tiene para la renta. El Pentágono cerró el 2025 repartiendo contratos como si fueran dulces en una posada, dándole también su buena tajada a Boeing (NYSE:BA). Es una mafia. No importa quién esté en el poder, los que hacen las armas siempre ganan. Es un sistema diseñado para que nunca haya paz, porque la paz no deja lana. Si Taiwán y China se llevaran bien, ¿quién les iba a comprar sus juguetitos caros? Nadie. Por eso les conviene que el ambiente esté tenso. Es un juego sucio.

Sensores y Transas por Millones

¿Y qué van a mandar por esa lana? Dicen que son ‘sistemas de sensores’ y ‘equipo’. ¡No me digas! Es el lenguaje más vago del mundo para esconder el hecho de que están cobrando cantidades estratosféricas por tecnología que probablemente ni sirva para evitar un conflicto real. Es pura pantalla. Mientras tanto, en nuestras fronteras y en nuestras ciudades, vemos cómo la inestabilidad global que provocan estos movimientos nos pega directo. La economía se vuelve loca, los precios suben y todo porque unos cuantos señores de traje en Washington decidieron que era buena idea armar hasta los dientes a una isla al otro lado del charco. Es una falta de respeto. Nos venden la idea de que esto nos protege, pero la verdad es que solo nos pone en más riesgo al alimentar una carrera armamentista que no tiene fin. Es de locos.

Imagínate lo que se podría hacer con esos 328 millones de dólares en lugar de gastarlos en sensores para aviones. Podrían arreglar hospitales, mejorar la educación o de perdido invertir en energías que no nos estén matando. Pero no, la prioridad es que la Fuerza Aérea de Taiwán tenga lo último de lo último. Es el colmo. Y lo peor es que nos lo venden como una victoria estratégica. ¿Estratégica para quién? Para el bolsillo de los dueños de Lockheed, obviamente. Ellos son los únicos que están celebrando mientras el resto de nosotros nos preguntamos cuándo va a estallar la próxima crisis. Es una burla total a la inteligencia de la gente. Nos ven la cara y nosotros aquí seguimos aguantando.

La Hipocresía del Tío Sam

Lo que más coraje da es la hipocresía de todo este asunto. Se la pasan hablando de derechos humanos y de paz mundial, pero son los principales exportadores de instrumentos de muerte en todo el planeta. Es como el que vende veneno y luego te quiere vender el antídoto. Es un círculo vicioso que no va a parar hasta que dejemos de creerles sus mentiras. Boeing también se llevó su parte, 2.73 mil millones de dólares, a pesar de que sus aviones se desarman solos y sus misiones espaciales son un desastre. ¡Qué buen negocio es ser amigo del Pentágono! No importa si fallas, siempre hay más lana para ti. Es el capitalismo de compadres en su máxima expresión. Una vergüenza.

Al final del día, esto no se trata de Taiwán ni de China ni de nadie más que de los billetes. Lockheed Martin es una máquina de hacer dinero que se alimenta de la sangre y el miedo. Y nosotros, como espectadores, solo vemos pasar los titulares mientras la cuenta bancaria de estos monstruos crece y crece. Ya estuvo bueno. Es hora de llamar a las cosas por su nombre: esto no es defensa, es saqueo. Es un robo a mano armada al futuro de la humanidad para beneficiar a un puñado de corporaciones que no tienen patria ni madre. Solo tienen intereses. Y sus intereses no son los nuestros. Ni aquí en México, ni en ningún lado. Es una gachada.

Hacia un Futuro de Conflictos Comprados

¿Qué sigue? Pues más de lo mismo si no abrimos los ojos. Van a seguir inventando ‘amenazas’ en cada rincón del mapa para justificar el siguiente contrato de mil millones. Hoy es Taiwán, mañana será cualquier otro lugar que les sirva de pretexto. La maquinaria no puede parar. Si se detiene, el sistema colapsa. Estamos atrapados en una economía de guerra que nos está arrastrando al precipicio. Y mientras tanto, los anuncios de ‘nuevos contratos’ seguirán llegando como si fueran buenas noticias. No lo son. Son el sonido de un mundo que prefiere invertir en armas que en su propia gente. Es triste, pero es la neta. Lockheed Martin se ríe de nosotros mientras nosotros pagamos su fiesta. Qué descaro.

Lockheed Martin se Forra con Millonario Contrato de Taiwán

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