Millie Bobby Brown Enola Holmes 3 Netflix Negocio Sucio

Millie Bobby Brown Enola Holmes 3 Netflix Negocio Sucio

Millie Bobby Brown Enola Holmes 3 Netflix Negocio Sucio

La neta sobre Millie Bobby Brown y el agandalle de Netflix

A ver, ya se la saben, Netflix no da paso sin huarache y ahora resulta que nos quieren vender la idea de que el 2026 va a ser el año de las maravillas nada más porque soltaron las primeras imágenes de Enola Holmes 3. ¡Por favor! Es obvio que están desesperados. Millie Bobby Brown ya terminó con Stranger Things y en Netflix están que se muerden las uñas porque saben que si se les escapa la morra se les cae el teatrito. ¿De qué otra forma van a justificar que sigamos pagando la suscripción que cada mes está más cara? Pues dándonos más de lo mismo pero con un moñito nuevo. Enola Holmes 3 no es una necesidad artística, es un seguro de vida para los ejecutivos que ya no saben ni qué inventar. Es el mismo chisme de siempre: agarran a una estrella que todo el mundo quiere y la exprimen hasta que ya no sale ni una gota de jugo. ¿A poco creen que Millie lo hace por amor al arte? No sean ilusos. Hay mucha lana de por medio y ella ya se dio cuenta de que tiene a Netflix comiendo de su mano.

¿Ya ven por dónde va la jugada?

La neta es que Enola Holmes empezó bien pero ya la tercera parte huele a recalentado de tres días. Y luego nos salen con que Henry Cavill regresa como Sherlock Holmes. ¡Pobre Henry! Desde que lo cortaron de Superman y que se salió de The Witcher anda buscando chamba en donde sea y pues ni modo de decirle que no a los millones de Netflix aunque sea para salir de segundón de la niña consentida de Hollywood. La química está ahí pero la historia ya se siente más estirada que una liga vieja. Pero claro como la gente se traga todo lo que tenga una cara conocida pues ahí van a estar todos el día del estreno pegados a la tele. Es un ganar-ganar para ellos y un perder-perder para nosotros que nos quedamos sin historias originales. ¿Dónde quedaron esas películas que te volaban la cabeza y no necesitaban una secuela cada dos años? Pues se murieron y las enterraron bajo una montaña de algoritmos que solo buscan que no canceles tu cuenta.

El mugrero que se viene para el 2026

Y si creen que Enola es lo único prepárense porque el calendario de 2026 que anunciaron está para llorar. Se nota que no tienen nada nuevo que ofrecer. Sacaron que una peli de War Machine y otra que se llama Remarkably Bright Creatures que suena a documental de Discovery Channel pero con presupuesto de blockbuster. ¡Qué hueva! Y para rematar otra de Tyler Perry que se llama Joe’s College Road Trip. Neta que Tyler Perry es el rey de hacer películas que nadie pide pero que todo el mundo ve por puro morbo o porque es lo único que sale en el inicio. Es la misma gata pero revolcada. Netflix nos está diciendo en nuestra cara que no les importa la calidad sino la cantidad y que prefieren llenar su catálogo con basura conocida que arriesgarse con algo que de verdad valga la pena. Es el tianguis del contenido digital donde todo está amontonado y tienes que escarbar un buen para encontrar algo que no sea una cochinada.

¿Nos creen tontos o qué les pasa?

Luego está John Cena en una comedia que se llama Little Brother. Ya párale John Cena. El tipo sale hasta debajo de las piedras y aunque cae bien pues ya cansa verlo en cada proyecto que sale de la nada. Es como ese invitado que nunca se va de la fiesta y que ya nadie quiere pelar pero que sigue ahí contando los mismos chistes. El contraste es brutal: por un lado la producción carísima de Enola Holmes y por otro estas pelis que huelen a directo a video. Es el plan maestro de Netflix para que sientas que hay mucha variedad cuando en realidad te están dando pura paja para rellenar el hueco entre temporada y temporada de sus series famosas. Se pasan de lanza con su mercadotecnia de quinta. Nos quieren emocionar por cosas que van a salir en dos años cuando ni siquiera sabemos si vamos a seguir vivos o si ya va a haber otra pandemia. Es puro humo para que los inversionistas no se espanten y sigan soltando la lana.

La muerte de la creatividad y el imperio del clic

Lo que más me saca de onda es cómo hemos dejado que esto pase. Nos volvimos adictos al clic fácil y a las caras conocidas. Enola Holmes 3 va a ser un éxito no porque sea buena sino porque ya conocemos el nombre. Ya no hay espacio para la sorpresa. Todo está calculado por una computadora que sabe exactamente cuántos segundos aguantas viendo un tráiler antes de saltarlo. Es una tristeza que el cine se haya convertido en esto en una simple estadística de visualización. Millie Bobby Brown es una genia para los negocios pero como actriz ya se quedó estancada en el papel de la niña rebelde que rompe la cuarta pared. ¿Cuándo la vamos a ver haciendo algo que de verdad la rete? Probablemente nunca mientras Netflix le siga pagando lo que le paga. Es una jaula de oro y ella está muy feliz ahí adentro.

¿Es este el futuro que nos espera?

O sea piensen en toda la gente talentosa que tiene guiones increíbles y que nunca van a ver la luz del día porque no tienen a una estrella de Stranger Things en el elenco. El sistema está roto y nosotros somos los que lo alimentamos. Cada vez que vemos una de estas secuelas innecesarias le estamos diciendo a Netflix: ‘Sí por favor dame más de lo mismo no quiero pensar’. Es comida rápida para el cerebro. Te llena un ratito pero a la media hora ya tienes hambre de algo mejor y te das cuenta de que te acabas de aventar dos horas de nada. La tercera parte de Enola va a ser exactamente eso: una hamburguesa de cadena que sabe igual en México que en China. Sin alma sin riesgo y sin sabor. Pero bueno ahí estaremos comentando el mitote en redes sociales porque el chisme es lo único que nos mantiene unidos en este caos digital.

Predicciones del desastre que viene

Yo les aseguro que cuando llegue el 2026 vamos a estar tan hartos de las secuelas que Enola Holmes 3 va a pasar sin pena ni gloria después de la primera semana. El hype se va a morir rápido porque no hay nada de fondo. War Machine va a ser la típica peli que pones de fondo mientras haces el quehacer y la de Tyler Perry va a ser el blanco de todos los memes en Twitter. Al final del día a Netflix no le importa si la película es una obra maestra o un desastre total siempre y cuando los números cuadren. Y con Millie en la portada los números siempre cuadran. Es un negocio redondo donde el espectador es el que sale perdiendo. Así que ya se la saben preparen las palomitas pero no esperen nada del otro mundo. Es solo más contenido para la picadora de carne que es el streaming moderno. Disfruten su dosis de mediocridad programada porque es lo único que hay en el menú para los próximos años. ¡Qué emoción! (Nótese el sarcasmo).

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