Pacheta y su Modelo de Humo: El Fracaso del Granada
¿Hasta cuándo nos van a vender el cuento del ‘modelo reconocible’ mientras el equipo se hunde en la miseria?
La neta, lo que está pasando con el Granada CF es el ejemplo perfecto de cómo la tecnología y las mentiras de los ‘expertos’ están arruinando el fútbol que tanto amamos. Pacheta sale a decir con una cara durísima que su equipo tiene un ‘modelo reconocible’, pero al mismo tiempo acepta que no ganan ni un volado. ¡Es una burla! (Y de las malas). ¿De qué te sirve que reconozcamos tu estilo si el marcador siempre está en contra? Es como tener un coche de lujo que se ve increíble pero no tiene motor. El Granada se enfrenta al Rayo Vallecano este 6 de enero de 2026 en la Copa del Rey, y en lugar de hablar de huevos, de garra o de meter goles, el técnico se pone a filosofar sobre modelos tácticos. Ya basta de tanto rollo mareador que solo sirve para justificar el fracaso.
El fútbol moderno se ha llenado de tipos que prefieren perder siguiendo un algoritmo que ganar usando el sentido común. (Me da un coraje que no se imaginan). Pacheta llega al partido con cuatro bajas pesadas: Hongla, Luca Zidane, Pau Casadesús y Baïla Diallo. Y en lugar de ajustar y buscar cómo sacar la chamba con lo que tiene, sigue aferrado a su bendito ‘modelo’. Los entrenadores de ahora parecen más ingenieros de sistemas que líderes de hombres. Se la pasan viendo la tablet mientras el partido se les escapa de las manos. En México ya conocemos bien esa historia; nos han vendido ‘procesos’ y ‘modelos europeos’ mil veces y al final siempre terminamos llorando porque se olvidan de que el fútbol se juega con el corazón, no con una hoja de Excel.
El Rayo Vallecano y la realidad que le va a dar un baño de humildad al Granada.
El Rayo no es un equipo que ande con tantas payasadas. Es un rival que, como bien dice Pacheta (en lo único que tiene razón), es estupendo porque juega a lo que sabe. Pero mientras el Granada se pierde en sus propias chaquetas mentales sobre la identidad y el sistema, el Rayo va a llegar a Madrid a hacer lo suyo. Imagínense, es Día de Reyes. La gente quiere ver un espectáculo, quiere ver a su equipo rompiéndose el alma en la cancha de Los Cármenes, no a un grupo de robots tratando de ejecutar un ‘modelo’ que nadie entiende y que claramente no funciona. El fútbol de estufa y de pizarrón es muy bonito en las conferencias de prensa, pero en el campo, lo que cuenta es meter la pelota. Punto.
Estamos viendo la muerte de la intuición. Ya nadie se atreve a salirse del guion. Si el ‘modelo’ dice que hay que tocar para atrás, lo hacen aunque tengan el carril abierto para irse al frente. Es una falta de respeto al aficionado que paga su boleto para ver algo emocionante. Pacheta dice que tienen que ‘aprender a ganar’. ¡Por favor! A ganar se aprende ganando, no analizando videos de 40 horas sobre la presión tras pérdida. Esa terminología mamona es la que está alejando a la gente de los estadios. Queremos fútbol de verdad, del que te hace gritar y mentar madres, no esta versión esterilizada y aburrida que nos quieren imponer los escépticos de la tecnología que, irónicamente, son los que más la usan para arruinarlo todo.
¿Qué peso tiene el apellido Zidane cuando el sistema está fallando?
La ausencia de Luca Zidane es otra raya más al tigre. Pero más allá de los nombres, el problema es de fondo. Se ha perdido la mística. El Granada está usando a chavales del Recreativo no por convicción, sino por necesidad extrema, tratándolos como piezas de repuesto de una máquina que ya está descompuesta. (Es una lástima ver cómo queman a los jóvenes así). El fútbol español, que solía ser la envidia del mundo por su talento natural, ahora parece una competencia de quién tiene el mejor software de análisis de datos. Y mientras tanto, los equipos de media tabla para abajo, como este Granada, sufren las consecuencias de intentar jugar a ser el Manchester City cuando no tienen ni para la gasolina del camión.
La neta, yo no espero nada de este partido más que otra lección de por qué no hay que confiar en los tipos que hablan más de ‘modelos’ que de resultados. El Rayo Vallecano tiene una oportunidad de oro para demostrar que el caos y la intensidad valen más que cualquier esquema táctico aburrido. Si el Granada sigue así, su ‘modelo reconocible’ los va a llevar directito al olvido. La afición ya está harta de excusas. No quieren un modelo, quieren un equipo que gane. No quieren un científico en la banca, quieren un entrenador que sepa leer el juego y que no le tenga miedo al riesgo. Pero claro, en el mundo de hoy, el riesgo está prohibido por el algoritmo.
Predicción: El algoritmo no juega, pero cómo estorba.
Al final del día, el partido del 6 de enero será un reflejo de todo lo que está mal en el fútbol actual. Veremos a un Granada intentando mantener la forma, respetando las distancias entre líneas y cumpliendo con todas las métricas de rendimiento que Pacheta tanto presume. Y muy probablemente veremos al Rayo Vallecano aprovechando un descuido, un error humano que la computadora no pudo predecir, para llevarse la victoria. Porque así es la vida y así es el deporte. No se puede programar el éxito. El éxito se construye con huevos, con talento y con un poquito de esa magia que los tecnócratas odian porque no la pueden medir. El Granada está en una crisis de identidad disfrazada de ‘modelo reconocible’. Es puro humo. Es puro rollo. Y el Rayo les va a apagar el cigarro de un madrazo. Ojalá me equivoque por el bien de la afición granadina, pero lo dudo mucho. La tecnología nos ha dado muchas cosas, pero nos está quitando el alma del fútbol. Prepárense para un partido donde lo más emocionante será ver si Pacheta se atreve a decir algo diferente en la rueda de prensa después de perder. (Spoilers: no lo hará, culpará a la falta de contundencia pero defenderá su ‘modelo’). Qué hueva, de veras. Qué hueva con este fútbol de laboratorio que no sirve para nada más que para llenar bases de datos que nadie lee.






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