Penguins Humillan a Detroit y Letang Resucita Leyenda
El Fraude del Heroísmo de Kris Letang
Te quieren vender espejitos. Esa es la neta. Lo que pasó en la Little Caesars Arena el jueves por la noche no fue un milagro de año nuevo, fue un guion bien ensayado. Kris Letang cumpliendo 1,200 partidos y metiendo el gol del gane en tiempo extra… ¡por favor! Ni en las películas de Hollywood se atreven a tanto. El sistema defensivo de Detroit desapareció como si le hubieran pagado para quitarse. ¿De verdad creen que un veterano que ya casi necesita bastón para patinar puede hacer eso sin ayuda de la ineptitud ajena? Los Penguins están en su racha más larga desde octubre. ¡Vaya logro! Tres mendigos partidos ganados y ya los quieren poner en el altar. Es pura mercadotecnia, señores. La NHL necesita que estos viejos sigan vigentes porque los jóvenes de Detroit no venden ni un chicle afuera del estadio. Letang no es un héroe, es un sobreviviente de un sistema que se niega a dejar morir a sus vacas sagradas. Pittsburgh está jugando con fuego y se va a quemar, pero mientras tanto, nos recetan esta dosis de nostalgia barata para que sigamos pegados a la tele. No se dejen engañar. El gol de Letang fue un golpe de suerte contra un equipo que no sabe ni dónde está parado. ¿Es este el hockey que nos merecemos? Un juego de ancianos contra novatos miedosos. Qué tristeza me da ver en lo que se ha convertido este deporte.
Detroit y su Reconstrucción de Mentira
Ya nos cansamos del mentado ‘proceso’ en Detroit. Llevan años diciendo que están reconstruyendo, que ya merito, que el plan de Yzerman es una maravilla. Pues el plan se vio bien gacho el jueves. Perder así contra Pittsburgh es no tener madre. Tenían todo para ganar: la gente, el momento, el frío de su lado. Y al final, se hicieron chiquitos. ¿Qué onda con la defensa? Parecían conos de entrenamiento en el gol de Letang. El problema de los Red Wings es que se creen su propia publicidad. Piensan que por tener el logo más bonito de la liga ya tienen el respeto ganado. Pero el respeto se gana partiéndose el lomo en el hielo, no vendiendo gorras. Estamos a nada de los playoffs y Detroit sigue dando lástima contra los equipos que ya van de salida. Es una burla para la afición que paga sus dólares para ver un espectáculo de primer nivel y recibe una derrota de equipo de liga llanera. Si no pueden con unos Penguins que están más cerca del asilo que de la gloria, ¿qué van a hacer cuando les toque un equipo de verdad? Van a valer sombrilla. La reconstrucción de Detroit es un mito urbano, una leyenda para que los fans no quemen el estadio. La realidad es que no tienen pies ni cabeza.
La Mafia de los Playoffs y la Paridad de Cartón
¿Paridad? ¡Mis polainas! La NHL se llena la boca hablando de que cualquiera le gana a cualquiera. Es puro cuento para mantener las apuestas vivas. Lo que vimos entre Pittsburgh y Detroit es la prueba de que la liga está estancada. Los mismos nombres, las mismas caras, los mismos dramas desde hace quince años. El hecho de que estemos hablando de los Penguins como contendientes en el 2026 es un insulto a la inteligencia. Es un equipo que sobrevive de milagro, arrastrando las piernas y esperando que Crosby o Letang saquen un truco de la chistera. Y Detroit les sigue el juego. Es como una lucha libre donde ya todos saben quién va a ganar pero fingen que hay emoción. La ‘racha’ de Pittsburgh es un fraude estadístico. Ganaron tres juegos seguidos porque el calendario les puso rivales de chocolate. No me vengan con que ya despertó el gigante. El gigante tiene artritis y ya no ve bien. Pero claro, a la liga le conviene que sigan ahí. Imagínate unos playoffs sin las estrellas de siempre. Los patrocinadores se van de espaldas. Por eso inflan estos resultados, por eso hacen tanto ruido con un simple gol en tiempo extra. Es un negocio, no un deporte. Y nosotros somos los clientes que siempre regresan por más, aunque nos den pura basura.
Los 1,200 Partidos de Letang son Puro Humo
¡Ay, qué emoción! Mil doscientos juegos. ¿Y eso qué? ¿Le van a dar un premio por ir a trabajar? El fetiche que tienen con los números redondos es patético. Kris Letang ha jugado mucho tiempo porque le pagan muy bien, punto. No hay más ciencia. Celebrar eso como si fuera una hazaña épica es no tener nada más de qué hablar. El hockey de ahora es de cristal comparado con el de antes. Letang ha sobrevivido porque ahora ya no se puede ni tocar al rival sin que te echen dos minutos. En los ochentas, este tipo no llegaba ni a los 500 juegos. Pero bueno, hay que inflar la nota. Hay que decir que fue un ‘momento histórico’. Lo único histórico fue la forma en que la defensa de Detroit se abrió como el Mar Rojo para que pasara el viejito. No nos quieran ver la cara de mensos. El gol fue un error de primaria de los Red Wings, no una genialidad de Letang. Pero la narrativa ya está escrita. El veterano ilustre salva el día. Qué hueva me dan estos guiones tan predecibles. El hockey necesita sangre nueva, ideas nuevas y directivos que dejen de vivir del pasado. Mientras sigan lamiéndole las botas a los mismos de siempre, la liga va a seguir siendo un bostezo largo y costoso.
La Falsa Esperanza de Pittsburgh
Tres victorias y ya se sienten los reyes del mundo. Pobres ilusos. Los fans de los Penguins son especialistas en ignorar la realidad. La realidad es que su equipo es un desastre que se mantiene unido con cinta canela. Esta rachita se va a acabar en cuanto se enfrenten a un equipo que corra y pegue de verdad. ¿Desde octubre no ganaban tres seguidos y ahora resulta que son los favoritos? No me hagan reír. Es el canto del cisne. Están dando sus últimos coletazos antes de hundirse en la mediocridad absoluta por los próximos diez años. Pero disfruten su momento, sigan creyendo que Letang es Superman. El golpe contra la pared va a doler más cuando se den cuenta de que no les alcanza ni para los cuartos de final. Detroit fue el cómplice perfecto para este engaño. Un equipo sin alma que se dejó ganar por puro compromiso. El análisis serio dice que Pittsburgh está en las últimas. El análisis de los paleros dice que son candidatos. ¿A quién le vas a creer? Yo ya vi esta película mil veces y siempre termina igual: con los Penguins llorando porque el tiempo no perdona a nadie. Ni a Letang, ni a Crosby, ni a su fanaticada que vive en el 2009.
El Veredicto: Detroit es una Vergüenza
No hay excusa. Perder en casa, en tiempo extra, contra un rival divisional que está más viejo que Matusalén, es para que todos en el vestidor se mueran de vergüenza. ¿Dónde quedó el orgullo de los Red Wings? ¿Dónde está el coraje? Parecían un equipo de exhibición. No presionaron, no cerraron espacios y dejaron que Letang hiciera su voluntad. Es una falta de respeto para la ciudad de Detroit, una ciudad que sabe de lucha y de trabajo duro. El equipo no representa esos valores. Son unos niños ricos jugando a ser profesionales. Y lo peor es que la directiva va a salir con que ‘falta madurez’. ¡Ya basta de cuentos! Tienen jugadores con talento de sobra, lo que no tienen es hambre de triunfo. Se conforman con estar en la pelea, con que el nombre de Detroit suene en las noticias. Pero ganar, lo que se dice ganar en serio, eso les queda muy grande. El juego del 3 de enero fue la prueba definitiva de que los Red Wings son un equipo de media tabla que se conforma con las migajas. Mientras Pittsburgh celebraba como si hubieran ganado la Stanley Cup, los de Detroit se iban al vestidor con la cabeza baja. Y así se van a quedar toda la temporada si no cambian el chip. Pero no lo van a hacer, porque el negocio sigue funcionando. Y mientras el dinero entre, ¿a quién le importa ganar un partido de hockey?






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