Traición Republicana: El Rescate de Obamacare que Nadie Esperaba
El Teatro de Washington y los Diecisiete ‘Valientes’
Todavía no se seca la tinta en la lista de votación y ya el olor a desesperación en los pasillos del Capitolio está más fuerte que el de un puesto de tacos de tripa a las tres de la mañana (y miren que eso ya es decir mucho). Hay que reconocerle a los gringos que cuando se trata de armar un circo político, se pintan solos. Mientras todo el mundo está paniqueado con que si el gobierno de Estados Unidos se va a cerrar por falta de lana, diecisiete republicanos—sí, de esos que juraron por su vida que iban a enterrar el Obamacare bajo diez metros de tierra—acaban de votar a favor de extender los subsidios por tres años más. Es una verdadera vacilada. Dicen que es por el bien de la gente, pero aquí en confianza sabemos que en Washington el ‘bien de la gente’ suele ser sinónimo de ‘ya me habló mi patrón el de la aseguradora para decirme que si no voto esto, se me acaba el hueso.’ No nos hagamos ilusiones porque esto no tiene nada que ver con que les importe si Juan Pérez puede pagar su doctor. Esto es puro cálculo político de cara a las elecciones porque saben perfectamente que si le quitan los subsidios a la gente ahorita, les van a cobrar la factura en las urnas y ahí sí, ¡adiós privilegios! Es una jugada que hasta al político más colmilludo de aquí le daría envidia. Se la pasaron años gritando que el sistema de salud de Obama era el mismísimo diablo y ahora, cuando tienen la oportunidad de dejarlo morir, le dan respiración de boca a boca. ¿Por qué? Pues porque el dinero manda y las aseguradoras son las que realmente mueven el abanico allá en el norte. Es un teatro de lo absurdo donde nosotros somos los que pagamos la entrada y ellos se quedan con la taquilla mientras nos cuentan el cuento de que se están peleando por nuestro futuro. ¡Por favor!
Dinero, Miedo y la Realidad del Gringo
Para entender por qué estos diecisiete se ‘voltearon la chaqueta’, hay que ver dónde viven. No son los que representan a Texas o a los estados más conservadores donde el Obamacare es pecado mortal. Son los que están en distritos donde la gente ya se acostumbró al subsidio y si se los quitan, se les arma la gorda. Están atrapados en su propia mentira. Por años vendieron la idea de ‘Derogar y Reemplazar’ pero nunca tuvieron un plan B que no fuera puro aire. Ahora que los subsidios ya son parte del sistema, quitarlos es como querer sacarle la sal a una sopa que ya está servida; simplemente no se puede sin echar a perder todo. Y claro, las farmacéuticas y las aseguradoras—que son los verdaderos dueños del circo—no van a permitir que se les acabe el negocio. ¿Ustedes creen que es casualidad que las acciones de las grandes empresas de salud subieron en cuanto se supo del voto? ¡Ni de chiste! La política en Washington es como un baile de máscaras donde todos pretenden ser enemigos pero al final del día se van a cenar juntos con el dinero de los impuestos. El plan es pasar una ley que supuestamente ‘va a morir’ en el Senado, pero eso es solo para taparle el ojo al macho. Es una forma de decir que hicieron algo sin cambiar absolutamente nada de fondo. Es la misma gata nada más que revolcada. Los senadores se van a poner sus mejores trajes para salir en la tele a decir que están preocupados, pero al final van a firmar lo que sea necesario para que el sistema siga igual de podrido porque la estabilidad del negocio es lo único que les quita el sueño. Es patético ver cómo juegan con las esperanzas de la gente mientras ellos aseguran su reelección. La verdad es que a nadie en esas oficinas le importa si el sistema es eficiente o no; lo único que quieren es que no les explote la bomba en las manos antes de noviembre. Es un ciclo de mediocridad que ya nos sabemos de memoria, pero que sigue funcionando porque saben que el público se distrae fácil con cualquier otra polémica barata.
El Cierre de Gobierno que es Puro Cuento
Y ahora hablemos de ese famoso ‘cierre de gobierno’ que usan para asustar a todo el mundo como si fuera el Coco. Cada vez que se acerca la fecha límite para el presupuesto, los medios de allá se ponen como locos anunciando el fin del mundo (o al menos el fin de los parques nacionales). Es la distracción perfecta. Mientras todos están viendo si van a cerrar la Estatua de la Libertad, ellos aprovechan para pasar estas extensiones de subsidios por debajo del agua. Es una coreografía bien ensayada. Uno sale a gritar que hay que recortar gastos y el otro sale a decir que el país se va a detener, y en medio de ese relajo, los diecisiete republicanos ‘moderados’ quedan como los salvadores del día. ¡Qué chistosos! La realidad es que el gobierno nunca cierra de verdad. Las cosas importantes siguen funcionando, la deuda sigue creciendo y los cabilderos siguen llenándose los bolsillos. Lo único que cierra es la vergüenza de los políticos. Han convertido la salud en una mercancía y la política en un reality show de pésimo gusto. ¿Por qué seguimos cayendo en el jueguito? Pues porque nos venden la idea de que hay bandos, de que hay buenos y malos, cuando en realidad todos comen de la misma mesa. Estos subsidios son solo un parche mal puesto en un sistema que ya no da para más. El sistema de salud en Estados Unidos es un laberinto diseñado para que siempre gane la casa, y en lugar de buscar la salida, estos políticos solo están pidiendo más tiempo para seguir perdidos. Los diecisiete que votaron a favor no son héroes ni traidores, son solo los que les tocó hacer el trabajo sucio esta vez para que el barco no se hunda por completo. La próxima semana serán otros. Es una rueda de la fortuna que nunca deja de girar y donde nosotros siempre estamos abajo. Así que prepárense para la próxima ‘crisis’ porque ya la están cocinando en algún restaurante de lujo cerca de la Casa Blanca. Ya se la saben: mucho ruido y pocas nueces, pero eso sí, con el dinero de todos bien asegurado en las cuentas de los de siempre. Es una burla total.



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