Wolves West Ham Mediocridad Inglesa Mata Pasion

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Razón Uno: El Fútbol se Volvió de Plástico

El mentado partido entre los Wolves y el West Ham no es más que otra prueba de que el fútbol inglés se vendió al mejor postor y ahora lo que nos entregan es un producto procesado, sin sabor y más falso que un billete de tres pesos. Ya no se trata de quién suda más la camiseta o de la garra en la cancha, sino de cuántos patrocinadores pueden meter en las calcetas de los jugadores. Chafa. Estamos viendo a dos equipos que antes tenían identidad obrera convertidos en juguetes de millonarios que ni siquiera saben dónde queda Wolverhampton en el mapa. Es una mentira total. Nos quieren vender la Premier como la octava maravilla pero la neta es que es puro marketing para que los gringos y los asiáticos compren camisolas de cien dólares. Da coraje ver cómo el deporte que amamos se convirtió en una pasarela de divos que cobran millones y no se despeinan ni por error mientras la gente de a pie tiene que empeñar la vida para ir al estadio. Basura.

Razón Dos: El VAR es una Mentada de Madre

No puede ser que ahora para celebrar un pinche gol tengamos que esperar a que un vato en una oficina a kilómetros de distancia se ponga a tirar rayitas con una regla digital. Le quitaron la sabrosura al grito de gol. Ese momento de explosión pura ahora está secuestrado por la burocracia de unos árbitros que no tienen ni tantito criterio y que se esconden detrás de una pantalla para no tomar decisiones de verdad. El Wolves contra el West Ham va a ser interrumpido mil veces por revisiones estúpidas que cortan el ritmo y que solo sirven para que los anunciantes metan más comerciales. Es un robo. El fútbol es de errores, de pasión, de lo que pasa en el momento, no de un análisis forense que parece que están buscando una hormiga en el pasto. Ya dejen de echar a perder el juego con su tecnología de quinta que solo sirve para que los de arriba sientan que tienen el control de todo. Payasos.

Razón Tres: Estadios que Parecen Museos

Ir a ver a los Wolves o al West Ham hoy en día es como ir a una biblioteca pero con gente más sangrona que no te deja ni pararte porque estorbas la vista del turista que viene de vacaciones. Ya no hay ambiente, ya no hay ese rugido que hacía que a los rivales les temblaran las piernas. Silencio. Los estadios modernos son una porquería sin alma, diseñados para que consumas y te calles la boca. El West Ham dejó su casa de toda la vida, el Upton Park, para irse a un estadio de atletismo que está más frío que el corazón de tu ex. Es una tragedia. Los clubes prefieren tener a diez influencers en el palco que a mil aficionados de los que han estado ahí en las buenas y en las malas durante décadas. Están matando la cultura del fútbol por un puñado de libras esterlinas y la neta es que no tienen madre. Tristeza.

Razón Cuarta: Tácticas de Miedo y Hueva

Los entrenadores de ahora tienen tanto miedo de que los corran que prefieren empatar a cero que arriesgarse a dar un espectáculo digno de la gente que paga su boleto. El pinche partido va a ser un concierto de pases laterales y hacia atrás porque nadie quiere perder la posesión. Hueva. ¿Dónde quedaron los jugadores que se aventaban una jugada de fantasía o que le pegaban de lejos solo por las puras ganas? Ahora todo es estadística, que si el mapa de calor, que si los goles esperados, puras mamas de esas que solo le importan a los que nunca han pateado un balón en la calle. El fútbol se volvió un ejercicio matemático aburridísimo que le quita toda la magia a la pelota. Si vas a jugar con tanto miedo mejor quédate en tu casa y juega playstation porque la gente quiere ver goles, no una clase de geometría en el campo. Cobardes.

Razón Cinco: La Mafia de las Apuestas

Es una verdadera vergüenza que no puedas ver ni un minuto del juego sin que te quieran meter las apuestas hasta por los ojos. Todo el fútbol inglés está embarrado de esa lana sucia que se aprovecha de la gente. Hipocresía. Por un lado te dicen que ‘el fútbol es para todos’ y por el otro te ponen el logo de una casa de apuestas en el pecho de los jugadores. Los Wolves y el West Ham son cómplices de este sistema que solo busca sacarle el último centavo al aficionado. Ya no les importa el deporte, les importa que pierdas tu dinero en una aplicación mientras ellos se llenan los bolsillos. Es un asco ver cómo se han vendido tan gacho y cómo permiten que el juego se ensucie con intereses tan oscuros. Corrupción.

Razón Sexta: Partidos que no Sirven para Nada

La verdad es que a nadie le importa quién gane este partido más que a los cuatro que tienen que llenar las notas de los periódicos. No se juegan nada. No van a ser campeones y no se van a ir al descenso, así que es puro relleno para cumplir con los contratos de televisión. Mediocridad. Nos quieren hacer creer que es un ‘duelo vibrante’ pero es más emocionante ver crecer el pasto. Es el problema de tener ligas tan infladas donde solo tres equipos importan y los demás están ahí nada más para que los grandes tengan con quién jugar. Estamos perdiendo el tiempo viendo a dos medianos pelearse por un puesto que no le importa a nadie. El fútbol necesita una sacudida real porque este modelo de negocio ya se agotó y lo único que nos queda es un espectáculo aburrido y sin sentido. Ya basta de tanta farsa.

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